Cortometraje de Humberto Busto contra el cáncer de mama

Los caminos del arte y la enfermedad se hallan en La teta de Botero, cortometraje del actor Huberto Busto protagonizado por la primera actriz Patricia Reyes Spíndola, quien padeciera cáncer de mama y cuyo libro La vuelta da muchas vidas –en el cual relata su experiencia– inspiró la realización de la cinta. Busto prepara una gira por los festivales cinematográficos de México para proyectar su trabajo y conferencias sobre ese padecimiento.

El conocido actor Humberto Busto, quien iniciara su carrera cinematográfica en Amores perros (2001), de Alejandro González Iñárritu, dirigió el cortometraje La teta de Botero con el cual prepara para inicios de este 2015 una gira alternativa a los festivales de cine en México y conferencias para prevenir el cáncer testicular, abordando los estigmas de la mujer sobreviviente de cáncer.

De 20 minutos, el cortometraje de ficción es protagonizado por Patricia Reyes Spíndola y el mismo Busto, en torno a la propia historia real de la actriz sobreviviente al cáncer de mama.

Este filme logró estreno nacional a principios de septiembre pasado en el Congreso Hay una nueva vida después del cáncer, en el Hospital General de México, y su proyección internacional fue en el Festival Internacional de Cortometrajes Fenaco, Perú, efectuado del 12 al 15 de noviembre del 2014.

Sanación creativa

Humberto Busto platica en entrevista que después de terminar estudios de actuación en el Centro Universitario de Teatro (CUT) de la UNAM, empezó de lleno en el séptimo arte con Sobreviviente (2003) y Abolición de la propiedad (2011), de Jesús Magaña; Morirse en domingo, de Daniel Gruener, y Ciudadano Buelna (2012), de Felipe Cazals, entre otras cintas.

Al mismo tiempo que estudiaba las diferentes áreas de cine en talleres como en el Talent Campus de la Berlinale, con Jorge Ayala Blanco, Silfrido Barjau, Beatriz Novaro, Ignacio Ortiz, Roberto Sosa y Naomi Uman; Busto planeó dirigir tres proyectos de películas cortas de aproximadamente 20 minutos, entre dos y tres años, con temáticas distintas, géneros desiguales y modelos de producción también diferentes “para explorar las cosas que he estudiado”.

Ya había rodado cortos anteriormente que no se atrevió a mostrar, decidiéndose a hacerlo cuando creó el primero de la trilogía Hasta la ciruela pasa, con dirección y guión de su autoría, acerca del proceso del mal de Alzheimer que padecía su abuela:

“Cuando empecé a ver las reacciones de Hasta la ciruela pasa, decidí que la segunda cinta corta debía ser 100% realista, menos garigoleada. Estaba laborando en la serie de televisión Los héroes del norte con Reyes Spíndola y nos hicimos muy buenos amigos; pero en ese tiempo a ella le detectaron cáncer y nos tocó el momento donde ella decide quitarse el seno como proceso de sanación y los riesgos que eso implicaba.”

Busto enfrentó distintas operaciones en casi tres años, y durante ese proceso a él lo operaron bajo la columna y le resultó muy traumático, pues además perdió piezas dentales por una cuestión genética.

“Entonces me sentía como muy vulnerable. Había visto una serie de fotos que le produjo Pedro Torres a Reyes Spíndola. Mientras le hacían la reconstrucción de seno, se hizo esas imágenes para sanar a partir de la creatividad, para que el proceso fuera positivo y estuviera cargado de una energía vital, y coincidí mucho con ella en ese sentido. Estaba en su casa y los dos nos preguntamos ¿qué hacíamos con lo que estábamos pasando? Me dijo que viera su libro que aparecería publicado pronto, sobre esa vivencia; que tomara sus fotos y que ahí estaba su cuerpo. Además, reconstruía su casa justamente para también terminar ese ciclo y le propuse que filmáramos ahí.”

Le proporcionó aquel material y la libertad para trabajar:

“Ella entró como productora en Hasta la ciruela pasa, y me dijo: ‘Yo confío en ti como director, quiero que sigamos haciendo películas juntos y aquí está todo esto, has con ello lo que quieras, y ya tú me dirás’. Fui a tomar un taller a San Agustín Etla, Oaxaca, y trabajé La teta de Botero y el tercer corto también. Así que regresé con el guión y se lo enseñé.”

El también actor de teatro explica que tanto Reyes Spíndola como él deseaban crear un corto contra las películas que existían sobre el cáncer:

“Siempre giran en torno a la enfermedad en sí misma, en la decrepitud o lo difícil que va a ser el proceso; por ello, decidimos no elaborar un documental sino una ficción basada en los asuntos clínicos. Y es el primer proceso donde yo tenía muchas ganas de explorar la dirección, la producción, la escritura y la actuación al mismo tiempo, y sentía que para lograr eso de la manera más honesta debía ser un material muy cercano a nosotros y que al mismo tiempo jugáramos, a partir de la ficción.”

Busto hizo la producción a finales del 2013 y el primer semestre del 2014 la rodó. Resalta que fue muy bien recibida en el congreso Hay una nueva vida después del cáncer:

“Proyectamos este corto ante 200 mujeres que han pasado por eso. Hubo un diálogo sobre la autoestima, la alimentación y los estigmas que existen todavía con el cuerpo de la mujer. Me enteré de historias muy fuertes, casi irreales, desde hombres que dejan a sus mujeres porque no tienen un seno hasta lugares donde vecinos le echan cubetas de cloro si en algún momento le detectan a una mujer cáncer de mama.”

Eso en pleno siglo XXI le parece una aberración. Pero esa proyección en el hospital reivindicó los motivos que lo llevaron a trabajar en el cine:

“Cuando fui a mi primer festival fue con Sobreviviente al Internacional de Nuevo Cine Latinoamericano en La Habana, y me impresionó ver que las personas no podían salir de su país; pero el cine los conectaba y les brindaba otros mundos. Vi con la primera proyección de La teta de Botero que la gente estaba muy conmovida y agradecida. Una película que a pesar de ser fuerte planteaba la posibilidad de: ‘¡Vamos, sigue adelante!’.”

A partir de allí, con la agencia Magenta, que lleva una campaña llamada Bolas en juego sobre cáncer testicular, surgió la idea de organizar una plática-conferencia donde se informe de la prevención de cáncer testicular y sobre los estigmas de la mujer sobreviviente de cáncer de mama y exhibir el cortometraje, el cual lo mercantilizará La Ñora Distribuye, primera empresa de cortos en México.

Busto informa que el título de  La teta de Botero surgió porque Reyes Spíndola escribía en su libro que cuando estaba en el proceso de reconstrucción fue a ver una exposición de Botero y ella sentía que su propio seno estaba de igual tamaño que las piezas escultóricas presentadas ahí por el pintor colombiano, debido a la inflamación del tejido por el uso de expansores.

“A mí me pareció un detalle simbólico en el caso de la historia del corto: Enrique y Sofía, los personajes, están unidos por el arte (Enrique trabaja en una galería que de vez en cuando le proporciona a Sofía algún pedido). Y metafórico también: Enrique recibe una nueva vida por medio del néctar, experiencia compartidos con ella. Lo amamanta, digamos, de manera existencial.”