Señor director:
Uno podría pensar que la imagen del Infierno de Dante corresponde al fuego eterno. Sin embargo, la Divina Comedia lo describe como un lugar helado, sin movimiento, carente de vida, “donde se cristalizan las lágrimas de los ojos”. Así se podría describir el Gélido Infierno Mexicano.
Byung-Chul Han, en su libro La sociedad del cansancio, nos habla del exceso de “positividad” que permea en la sociedad actual, en la cual se perfecciona lo idéntico, lo homogéneo, el horizonte sin fin de la planicie helada, que inhibe cualquier “diferencia” como en el inerte Infierno que vive México, bajo los rayos del “silencio del sol” en donde el “otro” constantemente muere.
El sistema inmunológico es usado por Byung-Chul Han para explicar la idea de la “positividad extrema”. En un cuerpo sano, cualquier agente patógeno, cualquier “negatividad” genera una reacción para acabarla. Una vacuna es una negatividad negativa atenuada, porque deliberadamente se introduce un cuerpo extraño con el objeto de generar anticuerpos.
Sin embargo, cuando el sistema inmunológico enferma, es imposible distinguir lo “extraño”, se privilegia lo “mismo” en aras de una “promiscuidad” generalizada y se pierde la identidad del “otro” y de la “extrañeza”. México está enfermo de positividad extrema; de una positividad que inhibe la negatividad de la negatividad, como es el caso del discurso de Martí Batres.
En el gélido glaciar del Infierno Mexicano vemos petrificadas a las instituciones del Estado, a la clase política, a los partidos, magistrados, gobernadores, procuradores, hundidos en el hielo sin posibilidad de percibir los atisbos “diferenciadores” portadores de cambio, de la vida que lucha por surgir, expresada en los más caros anhelos y esperanzas de los mexicanos.
En la monotonía del Gélido Infierno Institucional Mexicano muere la conciencia, acaban las relaciones con el “otro” en el más elemental sentido de caridad, y los mecanismos que nos impiden identificarnos con las necesidades del “otro”.
Esta cegadora blancura es el campo fértil para que Martí Batres pueda decir que el “tema estructural más importante es la entrega del petróleo”, siendo que, como lo señala Javier Sicilia, son las víctimas, esas por las que ustedes (Morena) sólo se han preocupado recientemente, y sólo por cuestiones electorales, y la violación de sus derechos humanos, que existen antes de las reformas estructurales del peñismo y son la dolorosa consecuencia de la corrupción del Estado”.
Evidentemente, en todos los sistemas de gobierno existen actos de corrupción, los cuales, como “diferentes”, son extirpados y aniquilados por las instituciones, por ese sistema inmunológico institucional que corresponde a un organismo sano para evitar su propagación al cuerpo social.
El problema en México es que nos hallamos ante un Estado corrupto desde los presidentes de la República hasta el más modesto servidor público; esa es la “homogeneidad”, es lo “idéntico” que, como sello de identidad, afirma y distingue la “positividad” del Gélido Infierno Mexicano.
Para solucionar este problema “sistémico” es necesaria una refundación del orden institucional mexicano y, definitivamente, la propuesta del boicot electoral apunta en esa dirección.
Sin duda alguna, la posición de Martí Batres va en el sentido de la “positividad” a ultranza que descalifica cualquier atisbo de “diferencia” que nace de la creatividad y de la imaginación. Su propuesta, sigamos con “más de lo mismo”, simplemente mantendrá convenientemente administrado el Infierno en que vivimos.
La imaginación es la posibilidad de la esperanza, como lo es de cualquier esfuerzo creador, y su concreción implica la lucha pacífica contra un Estado congelado que inhibe una vida de justicia y dignidad. A esta voluntad creadora de esperanza que emana del mandato de todos los mexicanos debe corresponder un esfuerzo similar de imaginación y magnitud por parte del Estado que restablezca el orden institucional, la paz y la esperanza en nuestro país. En este sentido, la convocatoria de un nuevo Constituyente sería el desenlace deseable de cualquier lucha social pacífica.
Byung-Chul Han señala “(…) que un paradigma (la democracia) que sea de forma expresa elevado a objeto de reflexión es a menudo una señal de su hundimiento”, y, ciertamente, lo es en el caso de la actual “democracia” mexicana. Es evidente que no funciona; afirmarlo es crear una ilusión y engañar al pueblo de México.
Por lo anterior, y aceptando la corrección fraterna que me hizo Javier Sicilia en Proceso 1990, apoyo y me sumo a la idea del boicot electoral para el 2015.
Atentamente
Santiago Cardoso Villegas
San Luis Potosí, SLP








