En 1997 el escritor italiano Darío Fo recibió el Premio Nobel de Literatura.
Algunas de las características de sus obras teatrales son la combinación del drama con lo burlesco y un serio cuestionamiento al poder, la mafia, el Vaticano y el capitalismo, entre otros. En una de sus últimas comedias L´anomalo bicéfalo (2003) hizo una sátira del ex primer ministro Silvio Berlusconi, a través de mostrar sus lazos con la mafia y el manejo tendencioso de la radio y la televisión para auto celebrar las acciones políticas del gobierno que encabezaba.
Ahora da a conocer su segunda novela Lucrecia Borgia, la hija del Papa (Ed. Siruela. Col. Nuevos Tiempos No. 292. Madrid, 2014. 239 pp.). La novela oscila entre la narración y la crónica y tiene como intención reivindicar a Lucrecia Borgia.
Los historiadores, que han estudiado a los Borgia, centran sus análisis en las acciones maquiavélicas que realizó el Papa Alejandro VI y su hijo el cardenal Cesar Borgia para mantener el poder y extenderlo. Así asesinaron, fraguaron alianzas con las familias poderosas, traicionaron a sus aliados, tramaron guerras para debilitar a sus enemigos y disminuir a la población. En todos estos actos se ha incorporado a Lucrecia y aparece como una mujer incestuosa, falsa, perversa que fue utilizada por su padre y hermano para lograr los perversos fines políticos.
A partir de una exhaustiva investigación histórica y el amplio conocimiento que tiene Darío Fo del renacimiento, varias de sus obras teatrales están ambientadas en ese periodo, busca reivindicar a Lucrecia. Así la presenta como una mujer que desde pequeña fue utilizada por sus familiares en urdimbres; pero al percatarse de ello reaccionó y se opuso, aunque sucumbió varias veces por presiones y amenazas. En el caso de los matrimonios a los que fue obligada se relacionó con los esposos de manera afectuosa y protectora. También repudió la vanidad del medio político y se rodeó de artistas a los que estimuló. Cuando tuvo que gobernar lo hizo con justicia a través de atender las necesidades de los pobres.
El rescate de Fo incluye otros hechos como que fue amante de Pietro Bembo, uno de los grandes poetas del Renacimiento, y sustituyó al Papa como vicaria. Inclusive revalúa a Alejandro VI y a Cesar Borgia, despiadados pero capaces de construir una mejor sociedad. Dice Darío Fo:
“Con toda su increíble brutalidad y su cinismo aterrador, los Borgia era gente que aspiraba a dejar a la posteridad algo de extraordinario. Los políticos que hoy nos gobiernan tienen como única preocupación continuar en el poder.”
Asimismo indica que la mala fama de los Borgia proviene de los Sforza, quiénes se sintieron traicionados porque el Papa anuló el matrimonio de Giovanni Sforza con Lucrecia, y propagaron una serie de falsedades como venganza. Lucrecia… es un ágil, erudito y equilibrado relato que muestra otra interpretación de los Borgia. Sin embargo, sorprenden las notas a pie de página porque la narración, aunque oscila entre la imaginación y el relato puntual, no es un texto académico.








