El trabajo de David Antón

La semana pasada en el Museo del Estanquillo se presentó el libro sobre el trabajo escenográfico de David Antón (1929), publicado por Escenología, el Conaculta y el INBA, bajo el título En los andamios del teatro. Se trata de un recorrido visual de bocetos y diseños de escenografías tanto de óperas como obras de teatro a lo largo de sesenta años, con una presentación de Edgar Ceballos.

La primera obra de la que realizó el diseño de la escenografía fue en 1954 con Escuela de cortesanos, invitado por el autor de la misma, Wilberto Cantón, su mentor. Después de eso, dejó la pintura, habiendo sido alumno de la escuela La Esmeralda del INBA y se dedicó al teatro realizando trabajos de todos los géneros. David Antón transitó por el teatro universitario, el comercial, el de bajos y grandes recursos, y se puso al servicio del director y los requerimientos de la puesta en escena, como él lo señala. No es un escenógrafo queriendo ser el director de la obra, o que no le interesa siquiera leerla con detenimiento, como a muchos les pasa.  Por  el  contrario, trabaja de   la  mano del director después de haber analizado el texto.

Su experiencia en las artes pictóricas le permitió diseñar trabajos con gran calidad en bocetos, pinturas y constructivos, que se han ido perdiendo a lo largo del tiempo, pero que el INBA y él mismo han conservado. En el libro, complementados con fotografías de algunas puestas en escena, conserva esa calidad que él imprimía a sus proyectos escenográficos. El recorrido de En los andamios del teatro, más que cronológico, es estético y podemos observar diseños desde Panorama desde el puente de Arthur Miller dirigida en el 2012 por José Solé, hasta acuarelas de La prostituta respetuosa de Sartre en el Teatro del Globo en 1955.

David Antón cuenta que de niño miraba por una ventana de su casa, en la calle de Mesones, justo atrás del antiguo Teatro Abreu, las representaciones que se hacían en ese foro.

“Veía el teatro desde sus entrañas, asomado por la ventana”, comentó.

Ha sido un prolífico escenógrafo, invitado a trabajar con diversos directores: Celestino Gorostiza, Fernando Wagner, Salvador Novo, Manolo Fábregas, Alejandro Jodorowsky, y diferentes directores de ópera. En 1992 realizó la escenografía de Chin chun chan y Las musas del país, dirigidas por Enrique Alonso, Cachirulo, en el Teatro Julio Castillo. Vicente Leñero cuenta que en 1989, Alejandro Luna, director de Teatro del INBA, lo invitó a hacer una dramaturgia para esta obra, pero no se concretó. Cuando la estrenaron, siendo director de Teatro José Solé, retomaron el proyecto y le avisaron una semana antes de su estreno. Cachirulo había tomado parcialmente su dramaturgia, que consistía en una historia paralela sobre la situación política de México en ese momento posrevolucionario mostrando a los protagonistas de los andamios del teatro, pero que ni la escenografía espectacular de  David  Antón  ni  la dirección de Cachirulo contemplaban la propuesta. Entre risas éste le comentaba a mi papá que había hecho una dramaturgia a su dramaturgia y él, molesto, se había ido al finalizar el ensayo general.

David Antón ha formado parte de los dimes y diretes de las entretelas del teatro en las 600 obras en las que  ha participado, y se ha consolidado como un escenógrafo diverso, colega y amigo de directores como Solé y el actor Luis Gimeno, los cuales participaron en la primera presentación del libro en la Sala Manuel M. Ponce de Bellas Artes el 18 de junio de este año.

Seguramente él también tendrá muchas anécdotas que contar, además de contar con este libro En los andamios del teatro. Las escenografías de David Antón, donde puede disfrutarse su trabajo creativo tan efímero como lo es el teatro.