Los sindicatos del INAH y el INBA

Los Grupos Artísticos del INBA y el sindicato del INAH se han manifestado y se siguen manifestando sobre los 43 estudiantes de Ayotzinapa. Para este domingo 14 y los restantes del mes, los trabajadores anuncian nuevas protestas en el Museo Nacional de Antropología, con las expresiones “¡Vivos se los llevaron, vivos los queremos!”. Dos historiadores del INAH, Felipe Echenique y Carlos San Juan Victoria, señalan que la comunidad cultural, artística y académica no podía mantenerse fuera del repudio a este crimen.

Si en 1968 el miedo alcanzó todas las expresiones culturales, la indignación por la desaparición de 43 estudiantes de la Normal de Ayotzinapa, Guerrero,  y el asesinato de tres de sus compañeros, ha inundado prácticamente todas las manifestaciones del arte y la cultura:

Desde el dibujo anónimo en una cartulina callejera hasta las exposiciones, desde la consigna hasta el bel canto, las funciones de danza y los conciertos en el Palacio de Bellas Artes, la presentación de una edición o la Feria Internacional del Libro de Guadalajara.

Artistas, trabajadores e investigadores de los institutos nacionales de Antropología e Historia (INAH) y de Bellas Artes, su sumaron desde los primeros días a la protesta nacional de la exigencia de justicia por los atroces hechos, se pasó a demandar la renuncia de Enrique Peña Nieto, no sólo por su actitud ante las víctimas, sino porque en el clima de crispación por la violencia, Noticias Aristegui y Proceso dieron a conocer el tema de la “casa blanca” de su esposa, la actriz Angélica Rivera.

Para el historiador Felipe Echenique March, autor del libro Miguel Hidalgo y Costilla. Documentos de su vida (1750-1813) y quien ha sido representante sindical de los investigadores del INAH, Ayotzinapa es sólo la punta del iceberg de las “decenas de miles de muertes y desapariciones forzadas” ocurridas en todo el país que claman justicia. Y sin embargo hay en respuesta “la más cruel de las impunidades”.

Y recuerda que los académicos del INAH, y de otras instituciones de educación e investigación científica, han alzado la voz para denunciar el autoritarismo y la represión, sin obtener respuesta. Han apoyado el levantamiento del Ejército Zapatista de Liberación Nacional, las demandas de justicia por las masacres de Acteal, Aguas Blancas, El Charco y Atenco, y la liberación de Nestora Salgado:

“¿Qué clase de antropólogos o historiadores seríamos si sólo fuéramos espectadores? Para contribuir a la solución de los problemas del país, necesariamente tenemos –como millones de mexicanos– que reclamar la prevalencia del Estado de Derecho y la aplicación de la justicia en todos los casos. La crueldad cometida con los normalistas de Ayotzinapa hizo ver a millones de mexicanos que destino semejante puede ser el nuestro, que o paramos esto o la rueda de esa historia de abuso, autoritarismo y desprecio por la vida no se detendrá en quién sabe cuánto tiempo. Ésa es la importancia de Ayotzinapa.”

Junto con el Colectivo La Rueka, el historiador ha lanzado una propuesta para mostrar la necesidad de no participar en las elecciones de 2015, pero con un abstencionismo “políticamente activo y militante”, que tenga como base “la organización política”. Espera que esta propuesta sea discutida y han decidido realizar algunos foros en enero.

Por lo pronto anuncia que este domingo 14 y los que restan de diciembre tendrán una instalación en el Museo Nacional de Antropología, con las expresiones “¡Vivos se los llevaron, vivos los queremos!” y “¡Crimen de Estado!”, que se reproducirán en otros centros de trabajo del INAH y zonas arqueológicas como Teotihuacán.

Se le pregunta qué aportan el arte y la cultura en esta lucha y qué distingue su discurso del utilizado por el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (Conaculta) en su programa para Michoacán con el cual busca “reconstituir el tejido social”.

Dice que la atrocidad de Ayotzinapa ha tocado a toda la sociedad, y los artistas, creadores y académicos no podían quedar fuera de la indignación y exigencia del esclarecimiento de ese crimen. Agrega que el Conaculta “ni siquiera tiene un discurso” sino “algunas ocurrencias” con intervenciones de artistas de Televisa o TV Azteca en plazas públicas, pero en realidad no hace nada para recuperar el tejido social.

La estética en la red

Investigador de la Dirección de Estudios Históricos del INAH, el historiador Carlos San Juan Victoria cuenta que se ha constituido una red en apoyo en torno a Ayotzinapa junto con varias universidades públicas. Él ha participado en varios foros de reflexión sobre el tema “con la convicción de que es un punto de inflexión cultural para el país”. El más reciente fue en el INAH el pasado jueves 11 de diciembre.

Considera que la ira despertada por el asesinato y desaparición de los jóvenes normalistas es “una recuperación de la dignidad en muchas ocasiones cargada de una fuerza estética”. Y ha ido creciendo a escala nacional y global, con ayuda de las redes cibernéticas y la participación en ellas de miles de ciudadanos:

“Por eso es decisivo que las grandes cajas de resonancia, que son los centros que forman y difunden el arte, y espacios tan disímbolos como los estadios de futbol y los festivales del libro, recojan y difundan, en retroalimentaciones infinitas, esas radiaciones de dignidad y arte entrelazadas.”

Opina que lo ocurrido en Iguala, “en una noche sin luna” escaló en pocos días a la nación y al mundo por tres factores:

“Los errores continuos de los gobiernos, que alimentaron la indignación; la acumulación de agravios donde las personas nos convertimos en cajas de resonancia emocional, dispuestas a hacer algo; y las redes sociales que han madurado y crearon el primer núcleo (padres de familia, normalistas, derechos humanos), luego se expandieron hacia los maestros disidentes de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE), las universidades, las organizaciones sociales, las redes de información y opinión cibernéticas (Twitter, Facebook, You Tube) con el periodismo alternativo presente en internet.”

Y es en esos espacios donde a decir del historiador se da una expresión “con lenguajes actuales, cargados de imágenes, frases cortas que aspiran al haiku, la oportunidad de su emisión digamos que en caliente. Hay en red una inmensa cantidad de información-imagen-audio, con una  carga  estética  que  tiene  que  ver con una nueva cultura de los jóvenes, presente también en las marchas”.

Varios investigadores del INAH, agrega, están involucrados de diversas maneras. Por ejemplo, se organizó una exposición de una red de pintores.

El historiador también se distancia de la idea de “reconstituir el tejido social” del programa oficial del Conaculta.

Arte y cultura contra la dictadura

La participación de la comunidad de artistas, estudiantes y trabajadores del INBA en el caso de Ayotzinapa ha sido también activa. Desde los primeros paros estudiantiles se sumaron escuelas como las de Artesanías y Diseño, y el Centro de Investigación Coreográfica.

El pasado 28 de noviembre, con lemas como “arte y cultura contra la dictadura”, estudiantes de las escuelas de Pintura, Escultura y Grabado “La Esmeralda”, nacionales de Danza Clásica y Contemporánea, de Danza Folclórica, de Arte Teatral, Superior de Música y del Conservatorio Nacional de Música, con apoyo de trabajadores y artistas del INBA, realizaron una manifestación artística y cultural.

En el evento se exigió también la liberación  de  los once detenidos en la manifestación del 20 de noviembre (ya libres ahora). Hubo espectáculos de danza, teatro, música y arte circense en la explanada del Palacio de Bellas Artes. Como parte de esta acción durante  el  28  y  29  la  entrada  a  las  actividades del Palacio fue libre.

El violinista Gamaliel Flores, representante sindical de los Grupos Artísticos de Bellas Artes, resume que estas agrupaciones se han manifestado constantemente, en los diferentes espacios del instituto, y han recibido el apoyo del público asistente:

“Todos los grupos artísticos lo hemos hecho: El Coro de Madrigalistas, la Orquesta Sinfónica Nacional, la Ópera de Bellas Artes, incluso la Compañía Nacional de Danza se ha estado manifestando de esa manera. Lo hizo en su reciente presentación en Mazatlán, por ejemplo.”

Su solidaridad y protesta se ha expresado en espacios como el Museo Nacional de Arte, las salas Manuel M. Ponce y Principal, y el vestíbulo del PBA. E indica que lograron abrir ese sitio gracias a que con otros grupos de trabajadores del INBA y del INAH conforman el Colectivo de Cultura.

Al día siguiente del cierre de esta edición, el músico Julio Rosales ofrecería una conferencia de prensa en nombre de los grupos:

“Queremos decir –adelantó Flores– que los Grupos Artísticos somos parte de esta sociedad, somos servidores públicos y nuestro interés es llevar la música y el arte para sensibilizar a la gente… Seguiremos luchando por las necesidades sociales y estaremos señalando que la autoridad debe cumplir con su obligación de ejercer justicia y sobre todo de servir al pueblo.”