Prosigue la polémica sobre el “boicot electoral” De Martí Batres Guadarrama

Señor director:

Le agradeceré disponer en Palabra de Lector un espacio para las siguientes líneas.

Señor Javier Sicilia:

Aunque primero dijo que había que desaparecer al Estado y ahora nos dice que ya no existe, llega usted a la misma conclusión que nosotros: sus instituciones están podridas y hay que transformarlas. Nos da la razón cuando plantea reformar el IFAI y el Poder Judicial, y más aún cuando dice que hay que devolver a la ciudadanía el control del Instituto Nacional Electoral. ¿Y para que sanear el INE si no es para organizar votaciones?

El boicot electoral no ayuda a que la ciudadanía pueda influir en esa transformación, por una razón muy sencilla: los que dejan de votar son precisamente ciudadanos críticos e inconformes. Las clientelas y los votos comprados quedan intactos y permiten dar continuidad a los Ulises Ruiz, Mario Marín, Tomás Yarrington, Manlio Fabio Beltrones, Murillo Karam, Osorio Chong, Javier Duarte, Humberto Moreira, Carlos Salinas, Rubén Figueroa, Felipe Calderón, Juan Molinar Horcasitas, Eduardo Bours, Vicente Fox, etcétera. Todos ellos están muy contentos con el boicot electoral, son sus beneficiarios directos.

Evidentemente, fuera de Morena existen más mujeres y hombres comprometidos con el cambio. Por supuesto que queremos caminar junto con todos ellos. De hecho, así ha sucedido. A las marchas que usted ha convocado hemos asistido miles de ciudadanos que hoy pertenecemos a Morena.

El punto estriba en que, desde Morena, proponemos un camino claro y posible para transformar al país: construir una coalición muy amplia, muy grande, de ciudadanos y ciudadanas que logre ganar la elección presidencial para sacudir desde sus cimientos al régimen. En cambio, usted plantea una ilusión, pues entre abstenerse de votar y transformar las instituciones no existe un nexo lógico causal.

Con AMLO en el gobierno de la República no habría ocurrido lo de Tlatlaya ni lo de Ayotzinapa, porque se habría acabado la idea de combatir la violencia con la violencia. Pero usted difícilmente podría reconocerlo porque prefirió la llegada de Enrique Peña Nieto antes que atreverse a aprovechar  la oportunidad de dar el gran salto en la transformación de México.

Atentamente

Martí Batres Guadarrama

Presidente del CEN de Morena

Respuesta de Javier Sicilia

Señor director:

L

e solicito publicar la siguiente contrarréplica para Martí Batres.

Es difícil dialogar con usted, querido Martí Batres. No porque carezca de inteligencia, sino porque la ideología –es el sino de todo pensamiento que se articula desde una fe que cree poseer la verdad absoluta– lo ciega y lo hace omitir ciertos argumentos y deformar y simplificar las cosas. Yo por eso nunca defiendo a la Iglesia como institución. Edifica, al igual que lo han hecho las izquierdas y las derechas del Estado –hijas laicas de ella–, segregaciones, patíbulos, purgas y violencia –es el sino de todo Leviatán–. Trataré, sin embrago, de resumir mis argumentos para evitar las omisiones y tergiversaciones que usted ha hecho.

1.Cuando dije que  había que desaparecer al Estado moderno me referí a la ilusión que lo sostiene y de la cual forman parte las urnas que usted se aferra en defender. Detrás de esa ilusión –es la evidencia de la realidad– ya no hay Estado. Un Estado que no es capaz de dar paz, seguridad, justicia, a sus ciudadanos, ya no es un Estado. Es una asociación delictiva que la ilusión de muchos oculta.

2.Las elecciones –recuerde simplemente las del 2012– no han dejado de ser las de la ignominia. En ese año, cuando ustedes formaban parte del PRD y AMLO buscaba la Presidencia, Abarca, mediante el voto, llegó al poder de Iguala, y ustedes, que conocían desde el 22 de junio de 2011 sus vínculos con el crimen organizado, según lo ha revelado Bejarano, guardaron silencio. Con AMLO en la Presidencia, la masacre de Ayotzinapa habría, contra sus ilusiones, Martí Batres, irremediablemente sucedido, como también, por desgracia, habría sucedido Tlatlaya, gobernada por el priista Eruviel. En 2009, el partido en el que ustedes militaban introdujo en la cajuela de un automóvil, y contra todas las evidencias de sus vínculos con La Tuta, a Julio César Godoy a la casa de los ciudadanos para nombrarlo diputado, y ustedes no dijeron nada. La lista de sus omisiones y complicidades con la corrupción y el crimen, al igual que la de todos los partidos, es inmensa. ¿Por qué, entonces, deberíamos creer que su llegada en las elecciones intermedias de 2015 con Morena a esa estructura corrompida los haría mejores y cambiaría la realidad? El asunto, querido Martí Batres –y es lo que se niegan a entender–, es de estructura, no de personas. Lo que ustedes llaman Estado son esas instituciones atrapadas en las redes de la delincuencia de las que ustedes formaron y forman parte. Ninguna asistencia a las urnas ha evitado lo que ustedes hicieron –a los ejemplos que ya di agrego otro entre decenas: Los asesinatos en Cherán y Ostula, en Michoacán (aún impunes), se perpetraron bajo el gobierno de Leonel Godoy, cuando ustedes aún eran perredistas. En la última comunidad, cuando asesinaron a don Trino, en diciembre de 2011, varios miembros del Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad estuvieron a punto de perder la vida– ni los personajes que usted enumera. Durante 2012 ellos llegaron y AMLO perdió bajo el peso de la misma corrupción que ustedes avalaron al participar del proceso electoral y del juego ya degradado del Estado y de las partidocracias. Aun cuando el 2.47% de los que anulamos nuestro voto hubiéramos votado por él, habría perdido. En lugar de obtener 22.62% de los votos, habría obtenido 24.64% contra  32.62% del PRI. No me diga entonces que yo “preferí la llegada de Enrique Peña Nieto”. Eso, en nombre de la ilusión de las urnas, no sólo oculta la realidad y los argumentos que entonces esgrimí. Es algo peor, es mentir descaradamente y fabricar chivos expiatorios. Así, querido Martí Batres, se alimenta el odio que confunde a la gente y levanta patíbulos. A ustedes les falta humildad, autocrítica y profundidad analítica.

3.Cuando en mi respuesta anterior dije que el llamado al boicot electoral –no al voto nulo que legitimaría la corrupción de las elecciones– debe ir acompañado de exigencias medibles como (cito textualmente, porque usted me interpreta desde su molino) “liberar a todos los presos políticos; devolver a la ciudadanía el control del INE, de la Comisión de Atención a Víctimas (usted la omite en su respuesta y me pregunto si realmente le importan las víctimas o sólo son para ustedes parte de la ignominia del juego electoral), del IFAI y de todos los organismos que a la ciudadanía pertenecen y que los partidos han cooptado y corrompido; deslocalizar al Poder Judicial y crear un comité de vigilancia ciudadano…”, cuando dije eso, lo dije no porque se hará –creerlo es una ilusión en medio del pudrimiento absoluto del Estado–, sino, vuelvo a citar mis palabras, porque “ningún partido ni gobierno lo harán, con lo que el fracaso del Estado quedará más claro”. Mientras eso no sucede –de allí  la tercera propuesta para acompañar el boicot y que cito nuevamente–, hay que “organizar un comité ciudadano de salvación nacional, con hombres  mujeres absolutamente morales y ciudadanos que llame a un nuevo Constituyente que no tiene que ser igual al del Estado-nación” con sus sistema de partidos.

Mi llamado, por lo tanto, es a eso: a un boicot electoral, acompañado de exigencias de reforma que nadie cumplirá y, en consecuencia, a la creación de un comité de salvación nacional que convoque a (y organice) un nuevo Constituyente que refunde la vida política de la nación y consiga verdaderas formas de vida democrática. Trabajo duro, pero necesario y fundamental frente a la crisis civilizatoria en que estamos hundidos. O lo logramos o quedaremos atrapados por mucho tiempo en el infierno que el Estado ha creado y reproduce bajo la “ilusión democrática”. Si realmente aman a México, querido Martí Batres, y entienden de política, no de grilla y de lucha por el poder trasnochadas y rebasadas por la historia, ¿serían capaces de poner su saber y su fuerza al servicio de esa causa ciudadana y de una nueva historia o, por el contrario, en nombre de sus ilusiones, continuarán alimentando el infierno y queriendo apagar el fuego con la gasolina electoral que fabrican los cárteles con la sangre, el dolor, la esclavitud y la muerte de la gente?

Atentamente

Javier Sicilia

Paz, Fuerza y Gozo