CABO SAN LUCAS, BCS.- El famoso director de cine independiente Atom Egoyan, canadiense de origen armenio, no alcanza a comprender cómo es que en México puedan desaparecer “tan fácilmente” 43 estudiantes “sin una pista veraz sobre ellos”.
Este hecho lo ha impactado:
“No se puede creer esta mala noticia. No entiendo cómo pasó. Asusta. ¡Esto no se puede dejar sin resolver! Ha admitido la policía que se los llevó, pero no han dicho por qué los detuvieron ni a quiénes se los entregaron, o dónde los dejaron. No se han recuperado pruebas físicas convincentes. Se ha hecho una ficción de todo. El gobierno mexicano, siento, no se esfuerza para encontrarlos. ¿Cómo pudo salir su presidente de viaje de negocios ante la situación?
“Tampoco puedo imaginar el trauma de los padres. Es una situación muy poco inusual y muy alarmante. La gente no está satisfecha con lo que ha realizado el gobierno sobre esta problemática. No dice nada firme ni real. Hay muchos errores y malos mensajes, como la famosa frase: ‘Ya me cansé’…”
Egoyan hace alusión a su origen, cuyo autor es el procurador general de la República, Jesús Murillo Karam, al concluir su conferencia de prensa en torno al paradero y la investigación de los 43.
“¿Cómo puede decir eso un político encargado de que haya justicia? ¿Cómo puede dar la cara internacionalmente en ese tono? ¿Qué pasa por su mente? No informan nada y esa es la razón por la cual se ha creado tanta atención internacional. Aquí sobresale el absurdo.”
Cineasta comprometido
Atom Egoyan es contundente:
“¡Cuarenta y tres personas no pueden ‘desaparecer’ así porque sí! ¡No así!”
La entrevista, efectuada en el marco de su homenaje durante el Tercer Festival Internacional de Cine en Los Cabos, efectuado del 12 al 16 de noviembre, inicia con este tema porque su película Cautiva (The Captive), que se estrenó a nivel latinoamericano en este puerto, trata de Casandra, quien es secuestrada súbitamente casi frente a los ojos de su padre Matthew.
Sin embargo, nadie vio nada.
Matthew y Tina, la madre, se atormentan; no pueden vivir sin Cassandra, no cesan de buscarla y esperan obsesivamente su regreso. Después de ocho años, surgen evidencias perturbadoras de que la pequeña está viva.
–Debido al tema de su filme Cautiva, no se puede dejar de lado la situación de México, ya dijo que no se comprenden esas desapariciones forzadas. ¿Qué le provoca dicha situación?
–El disgusto del mundo es porque se le exige al gobierno y éste no responde. Ninguna sociedad puede vivir con eso, son demasiadas cosas que no checan. Habla de una arrogancia política. Es de verdad muy fuerte lo que pasa con esos jóvenes, ¡pero muy fuerte!
“Yo espero que se dé cuenta su gobierno de la gravedad del problema, y lo peor es que sus políticos se muestran enojados, en lugar de ser lo contrario, más accesibles y sensibles.”
–¿Le parece que la vida real de México supera a la ficción fílmica?
–Sí, me asusta que cuando hablamos de arrogancia haya alguien que pueda devaluar la vida de sus semejantes, ¿cómo tomarse una vida o varias vidas de esa manera?
–Como cineasta, ¿qué le preocupa?
–Estoy empecinado con la justicia, porque como descendiente de armenios, crecí con la idea de tratar de encontrar justicia. Ese exterminio de entre 1 millón y medio de armenios por el gobierno turco de principios del siglo XX en el imperio otomano fue terrible. Y no ha habido justicia.
“La república de Turquía, sucesora del imperio otomano, no niega que las masacres de civiles armenios ocurrieron;[] pero tampoco admite que se trató de un genocidio, arguyendo que las muertes no fueron resultado de un plan de exterminio masivo, sistemático y premeditado dispuesto por el Estado otomano, sino que se debieron a las luchas interétnicas, las enfermedades y el hambre durante el confuso periodo de la Primera Guerra Mundial.
“Mis abuelos fueron víctimas. Se calcula que existieron unos 26 campos de concentración para confinar a la población armenia, situados cerca de las fronteras con Siria e Irak. Según fuentes armenias algunos de ellos pudieron haber sido únicamente lugares de emplazamiento de fosas comunes y otros lugares de confinamiento, donde morían de epidemias e inanición.”
–Usted abordó el genocidio armenio en Ararat, en 2002…
–Sí. A veces me meto en problemas, muchos armenios me preguntaban por qué hice ese largometraje de esa manera; pero para mí era la única de hacer la historia. Es mi enfoque. Aquí, lo importante para mí no es el evento histórico, sino la transmisión del trauma. Ya pasaron cuatro generaciones desde 1915 y se ha transmitido un trauma que tiene que ver con la negación. El verdadero tema de este filme no es el genocidio sino su negación, cómo afecta el comportamiento de la gente.
“Cuando un tema así no se da a conocer, todo se convierte en una cuestión de crear objetos que puedan comunicar a otra gente lo que es esa experiencia.”
–¿Su compromiso social?
–Mi compromiso es hacer que las ideas y las situaciones se discutan abiertamente y por eso narro historias que a veces son personales, y otras de lo que pasa en una comunidad. Narro mis historias de una manera que involucra, inesperada.
El director de Cautiva se encuentra en la postproducción de su nueva cinta titulada Recordar, donde participa el productor mexicano Gerardo Gatica. Al final resalta:
“Espero que aparezcan esos 43 jóvenes con vida. ¡Suerte, México!”








