CABO SAN LUCAS, BCS.- Con dos proyecciones, el documental Llévate mis amores, de Arturo González Villaseñor, acerca de Las Patronas –mujeres que suministran alimentación a los migrantes rumbo a Estados Unidos a bordo de La Bestia (el tren de la muerte)–, tuvo su estreno en la tercera edición del Festival Internacional de Cine de Los Cabos.
Su creador anunció que la première internacional será en el International Documentary Film Festival de Amsterdam, Holanda, a realizarse del 19 al 30 de este mes, donde competirá por el galardón del público en la Sección Panorama.
El director, Juan Antonio Mecalco (fotógrafo) e Indira Cato (productora) platicaron en entrevista que su trabajo duró más de tres años y medio; aquí concursó en la sección México Primero, y están satisfechos del resultado: Se trata de un registro inusitado en torno de la vida y labor humanitaria de este grupo de mujeres veracruzanas, quienes en febrero próximo cumplirán 20 años de proveer alimentos en bolsas de plástico a los migrantes centroamericanos.
Registro que se torna histórico pues desde finales de agosto el gobierno de México endureció las medidas para impedir a los indocumentados el uso del tren que cubre la ruta Chiapas-Mayab. Y ellas, no obstante, siguen repartiendo comida a los migrantes que cruzan a pie por el municipio de La Patrona, y a los pocos que logran subirse a La Bestia.
A las exhibiciones asistió Guadalupe González Herrera, una de Las Patronas, con 57 años de edad, quien comentó a Proceso el gusto que le da la existencia de este largometraje “para que la gente conozca más de la ayuda que efectuamos y se concientice que hay cosas por hacer para auxiliar a quien lo necesite”.
Rememoró que a Las Patronas siempre han ido a filmarlas, “incluso por gente de muchos países”, pero hizo notar que “estos jóvenes de Llévate mis amores deseaban elaborar algo diferente, sobre todo de cómo vivimos y pensamos, entonces aceptamos porque siempre mostraron seriedad, si bien ya no queremos dar más entrevistas ni que nos graben, sólo queremos ayudar a los migrantes”.
Presencia de Solalinde
–¿Van todavía a las vías del tren?
–Sí, aunque ha disminuido un poco nuestro trabajo porque ora van en el tren menos personas, son como cien gentes, cuando antes eran mil por tren. Ahora buscan salida por otro lado. Nos preocupa su situación, yo no sabía nada al respecto, pero tuvimos unos talleres y también los migrantes nos han platicado directamente todo lo que les pasa y por qué anhelan ir a trabajar a Estados Unidos.
“Quisiera hacer mucho más por ellos, pero no podemos. Y cada vez pasan más mujeres y niños con familias enteras. La verdad, los gobiernos debería crear más fuentes de empleo.”
–¿Nunca han sido amenazadas?
–No, nunca, porque nosotros salimos a las vías a repartir la comida y no distinguimos a nadie, a todos se les da por igual.
–¿Qué le dice su familia?
–Tengo seis hijos, cuatro mujeres y dos hombres. Uno de mis hijos, por ejemplo, a veces me reclama que quiero más a los migrantes que a él, y le comento que no, porque por fortuna él está conmigo. Le explicó que el contacto con los migrantes me ha enseñado a valorar más las cosas y le recomiendo que haga lo mismo.
“Además, he conocido a mucha más gente. Nos van a ver organizaciones no gubernamentales, escuelas o personalidades como el padre Alejandro Solalinde, quien ha enfrentado muchos peligros. Ahora creo que está más en peligro por lo que ha dicho de los 43 estudiantes desaparecidos en Guerrero.”
A La Patrona, a quien no incomoda que la llamen así, le preocupan los normalistas:
“Para mí hace falta mucho darles a las nuevas generaciones mayores facilidades para que estudien y trabajen. Y más seguridad, que no es lo mismo que represión. Quizá nos falta exigir, pero ya ve lo que pasa… Los políticos cambian cuando ya obtienen su cargo. Pero, bueno, también nosotros como sociedad debemos buscar opciones para realizar algo.”
Desea continuar esta lucha:
“Somos 14 y nunca pensamos que se iba extender el trabajo y que nos iban a conocer en otras naciones. Mi suegra, Neolina Vázquez, de 78 años, es la que empezó. Ponía dinero de su misma bolsa, por fortuna ya nos llega la ayuda gracias a los documentales y programas que nos hay hecho, eso sí lo reconozco. Ojalá que mucha gente vea esta película.”
González Villaseñor subrayó que poco a poco se ganaron la simpatía de Las Patronas porque fueron integrándose con ellas para ayudarles a conseguir despensas:
“Confiaron en nosotros y nos abrieron su alma cuando tuvimos la inquietud de realizar el documental y se dio un testimonio que es muy valioso. La cercanía con ellas hizo que fluyera la narrativa, y la cámara se volvió un personaje más en Llévate mis amores.
“Todo eso hace que la película sea muy enriquecedora.”








