Intimidad y trivialidad

La fiesta de la insignificancia (Tusquets Editores. Col. Andanzas; Mexico, 2014 pp.), de Milan Kundera, es una historia formada por una serie de retazos de las vidas de Alain, Ramón, Calibán y Charles.­ No hay un hilo conductor, hablan de lo que les interesa y muchos de los hechos que realizan los hacen por gusto y no buscan la trascendencia. Para Kundera la insignificancia, la intimidad, el sentir, las minucias son el eje del vivir y en ello se recrean los sujetos.

Aunque en la narración también trata de otro tipo de insignificancia: La que produce el totalitarismo, y lo hace a partir de una anécdota de Stalin, en la que muestra cómo el dictador niega a sus subordinados. La anulación la logra a través del miedo que causan la reserva, el secreto, la inmovilidad, y así provoca que los amedrentados actúen con trivialidad.

La fiesta de la insignificancia exalta esa vida que aprecia lo simple, común y cotidiano con la única pretensión del bien estar, así como objeta aquella que descansa en la coerción y lleva a un actuar fútil. Historia de ideas intensas que se atenúan por el desparpajo y fragmentación de la narración.