Señor director:
Le agradeceré que se publique en Palabra de Lector la siguiente carta, dirigida a los profesores, estudiantes y trabajadores del Cinvestav.
En Proceso 1981, aparecido el 19 de octubre, se difundió una nota de José Reveles que reproduce lo dicho al sacerdote Solalinde por un normalista de Ayotzinapa. No soy creyente, pero se trata de un caso de conciencia, como el mismo Solalinde declara. El llamado caso de Iguala es el del secuestro y posible asesinato de 43 estudiantes de la normal de Ayotzinapa. Solalinde expone su dolor e indignación, en lo cual lo acompaño.
No podemos adherirnos con certeza a ninguna de las terribles posibilidades: secuestro o asesinato, o ambas cosas. Sólo el gobierno puede aclararlo. Ya dijo que ninguno de los cadáveres encontrados corresponde a estudiantes desaparecidos. Entonces ¿de quiénes son los cuerpos?
En buen aprieto se ha metido el gobierno por mentiroso. Sólo intentará salir del aprieto con un alarde de impunidad y cinismo que no le alcanzará para convencer ni a los militantes del PRI. Mientras tanto, seguiremos sintiendo dolor e indignación. Y tristeza.
Los miembros del Estado mexicano están convirtiendo a México en un país triste por su injusticia. Sea cual fuere el destino de los infortunados estudiantes, seguramente serán señalados como culpables unos cuantos policías “indisciplinados” que, al fin y al cabo, son miembros del pueblo llano al cual aparentemente Peña Nieto quiere deshacer. Por mucho que intente convencernos con discursos grandilocuentes, el gobierno de Peña Nieto quedará manchado para siempre. Hasta la matanza de Aguas Blancas se ha quedado chiquita. ¡Ya tiene un primer lugar nuestro presidente!
El dolor y la indignación del valiente sacerdote Solalinde deben ser comunes a todos nosotros. Dejemos de lado conformismo y temores. Lo menos que podemos hacer es protestar públicamente y mostrarle al señor Peña Nieto que una clase trabajadora privilegiada que interviene en el progreso de México lo tiene por un mentiroso redomado carente de toda moral.
Atentamente
Doctor Julio Muñoz Martínez
Profesor titular del Cinvestav








