De Emilio Solórzano Solís
Señor director:
El suscrito, licenciado Emilio Solórzano Solís, notario público número 97 (en ejercicio), residente de Morelia, Michoacán, y con domicilio oficial para recibir notificaciones en la casa marcada con el número 228 de la calle Virrey de Mendoza, colonia Centro, respetuosamente comparezco ante usted para exponer:
En Proceso 1978, del 28 de septiembre, y en la edición número 1979, correspondiente al 5 de octubre, se publicaron dos reportajes firmados por la reportera Jesusa Cervantes. El primero se tituló Los legisladores, tan vulnerables como corruptibles; y el segundo, El corazón de la delincuencia son los políticos. Se refiere allí a mi persona en mi carácter de fedatario público, y dice que presuntamente la notaría a mi cargo estuvo involucrada en la certificación para poner la casa de una persona secuestrada a nombre de quien los representantes de la delincuencia organizada determinaron, o a quien cederían los derechos por 99 años.
También señala que el suscrito no se encontraba en la oficina, y que quien supuestamente realizó el trabajo fue la secretaria que formalizó el contrato conforme se lo indicaban los interesados.
Ante tales aseveraciones, me permito manifestarle que los hechos de referencia son falsos y que al publicarse dañan mi imagen por realizar funciones de fe pública.
En Proceso 1979, la articulista manifiesta (página 15) que soy presunto operador de Servando Gómez Martínez, alias La Tuta, líder de Los Caballeros Templarios, a lo que debo responder que jamás he tenido trato directo o indirecto con ese personaje. Sin embargo, la reportera vincula nuevamente el mismo caso de una supuesta cesión de derechos de un hombre que había sido secuestrado por la delincuencia organizada y llevado a la notaría para ceder la propiedad de su casa a cambio de su libertad.
Quiero dejar en claro que en el desempeño de mi función notarial siempre me he conducido con estricto apego a la ley, observando todas las formalidades y disposiciones legales que me impone la legislación de la materia.
Resultaría interesante que la reportera informara con precisión qué figura jurídica supuestamente confeccioné en la notaría a mi cargo: si se trata de a).- cesión de derechos. b).- poder para pleitos y cobranzas y actos de administración y riguroso dominio. c).- escritura de compraventa. d).- escritura de donación de propiedad de inmueble. e).- dación en pago; asimismo, el número y el nombre de las partes que intervinieron en dicho instrumento notarial, y la fecha en que se celebró y confeccionó la cesión por 99 años a la que hace referencia.
Reitero: Son falsos los hechos mencionados en los artículos de referencia, puesto que no conozco ni jamás he tenido trato y comunicación con ningún miembro de la delincuencia organizada. Para mayor certidumbre en todos los contratos jurídicos, la Ley del Notariado del Estado de Michoacán establece que deberían ser inscritos ante el Registro Público de la Propiedad, a efecto de que tengan mayor validez y publicidad ante terceros.
Mucho le agradeceré, si usted lo estima conveniente, publicar la presente carta aclaratoria. (Carta resumida.)
Atentamente
Licenciado Emilio Solórzano Solís
Notario Público Número 97
Morelia, Michoacán
Respuesta de la reportera
Señor director:
Permítame aclarar a nuestros lectores que no fue esta reportera, sino sus entrevistados –como se precisa en los reportajes–, quienes hicieron todos los señalamientos que el notario Solórzano Solís califica de falsedades, incluyendo, desde luego, las declaraciones que hizo a Proceso la persona secuestrada por el grupo delictivo que comanda Servando Gómez Martínez, La Tuta. Como se registra en el texto difundido, fue dicho secuestrado quien dijo que el notario público número 97 es un “presunto operador” de La Tuta.
En cuanto a los datos que el notario reclama, me permito mantenerlos en reserva a petición de los mismos declarantes, cuya vida o libertad se encuentran en peligro.
Atentamente
Jesusa Cervantes








