La mascarada de Ponte al 100

Era el programa estrella de la Conade pero hasta el momento es uno de sus grandes fracasos. Si bien el proyecto Ponte al 100 buscaba combatir uno de los problemas de salud más críticos de los mexicanos –la obesidad–, las propias cifras oficiales indican que sólo logró atender 4% de su población objetivo. Todo salió mal: el dinero no fluyó, la calendarización no tenía sentido, Coca Cola mintió con los patrocinios, la base de datos resultó carísima e ineficiente y la capacitación fue mínima.

A un año de que el director de la Comisión Nacional de Cultura Física y Deporte (Conade), Jesús Mena, presentara el programa Ponte al 100 en su fase piloto, la meta de medir a 3 millones de mexicanos no se alcanzó. De acuerdo con la página oficial, hasta hoy han sido evaluadas 879 mil personas. Y de ellas, según el propio funcionario, únicamente a 125 mil se les realizaron dos evaluaciones para determinar si la técnica funciona o no. Esto significa que sólo fue atendida, de manera correcta, 4% de la población objetivo.

Ponte al 100 es el programa que Mena pretende instaurar en respuesta a una solicitud explícita del presidente Enrique Peña Nieto: poner un freno a los alarmantes índices de sobrepeso y obesidad de los niños y adultos mexicanos. Es el plan más importante del gobierno federal en materia de activación física y modificación de hábitos alimenticios.

El 18 de septiembre pasado Mena anunció que el 14 de octubre siguiente quedarían instalados 4 mil 200 centros de medición en todo el país, donde se evaluaría dos veces a 3 millones de mexicanos. Para lograr ese objetivo puso un lapso de 70 días. Todo debería estar concluido el 31 de diciembre de 2013.

Desde ese momento la proyección sonaba irreal: 42 mil 857 personas tendrían que ser medidas diariamente, incluyendo sábados y domingos, sólo para tener los primeros resultados.

Después de conocer el estado físico de esos ciudadanos se les debía entregar un plan alimenticio y una guía de ejercicios que tendrían que aplicar durante tres meses (12 semanas), al cabo de los cuales deberían regresar para ser evaluados otra vez. Sólo así se podría saber si disminuyeron o no su porcentaje de grasa en el cuerpo.

La Conade encargó a los institutos del deporte de los estados la instalación y operación de los sitios de medición. La dependencia federal les otorgaría el presupuesto. Cada entidad tendría que licitar para adquirir el equipamiento con el cual realizaría las 12 pruebas que integran el programa.

En la presentación del plan, Laura Tamayo –representante de Fundación Coca Cola, empresa que supuestamente patrocina Ponte al 100– anunció que la refresquera obsequiaría todas las básculas conocidas como Tanita, con las que se realizan algunas de las pruebas. No ha sido así. En las licitaciones que llevaron a cabo los estados se incluyó también la compra de las básculas que no sólo registran el peso y la altura, sino factores como el porcentaje de grasa y músculo.

Lo que no fue

El pasado 27 de agosto, en Cancún, se llevó a cabo el Primer Foro Internacional Ponte al 100, en donde Mena habló por primera vez de los resultados del incompleto programa. Dijo que, hasta ese momento, habían sido evaluadas “más de 900 mil personas de entre seis y 60 años de edad”. De esas, “125 mil tuvieron una segunda evaluación”. Y de este universo, 64% (es decir 80 mil mexicanos) “disminuyó 2% de grasa con un trabajo físico recomendado de cinco semanas”.

Según Mena, esas personas fueron medidas en 600 centros escolares y en 2 mil 828 deportivos estatales y municipales. Por lo tanto, el funcionario mencionó 3 mil 428 lugares de medición, y no 4 mil 200, como inicialmente había prometido.

Hay otra discordancia. En el sitio www.ponteal100.com, donde se invita a la ciudadanía a ubicar y acudir al centro más cercano a su hogar, se consigna que únicamente fueron instalados mil 745 centros, y no los 3 mil 428 que indicó Mena.

Aunado a esto, dichos centros no comenzaron a operar desde el 14 de octubre, como lo anticipó el funcionario. Proceso pudo verificar que la mayoría de los centros fueron instalados hasta enero de este año, en el mejor de los casos. Otros en febrero, marzo y abril. Lo anterior ocurrió porque el dinero para operarlos no llegó a tiempo.

La situación empeora: De esos mil 745 lugares de medición, cuyas direcciones aparecen en la página en internet, no todos fueron instalados. Y algunos que sí se montaron, operaron entre uno y tres meses y después fueron cerrados. Los reporteros lo comprobaron al recorrer la delegación Benito Juárez, en el Distrito Federal.

En la capital del país, en 2013 sólo fueron instalados 147 centros de medición, de los 150 previstos. Se proyectaba concretar 75 mil mediciones, pero sólo se realizaron 45 mil 374. Para la adquisición del equipo, el instituto recibió de la Conade un presupuesto de 6 millones 394 mil pesos.

Durante el recorrido se constató que jamás fue instalado el centro que debía estar en San Lorenzo 290, en la colonia Del Valle, dirección donde se encontraba el Instituto de Educación Media Superior del DF. Ese domicilio es sede de la Universidad de la Ciudad de México. Los policías que resguardan el lugar, trabajadores en la coordinación de la escuela y varios alumnos entrevistados refirieron que nunca se colocó.

Lo mismo ocurre en la sede del Centro de Atención Especializada (CASE), donde la delegación Benito Juárez presta atención médica a los ciudadanos. En la avenida Cuauhtémoc 1240 Bis jamás ha existido un sitio de medición. La persona que atendió a los reporteros explicó que el director del CASE sí entró en pláticas con la Conade, pero nunca llegaron a un acuerdo. En el deportivo de esa demarcación tampoco existe el centro que en la web está marcado con el domicilio Municipio Libre y Uxmal.

En la sede del Instituto de Verificación Administrativa del DF (Carolina 132, colonia Nochebuena), el recepcionista dijo que ahí sí se instaló una base que operó durante tres meses. Recordó que, en abril o mayo, personal del Indeporte se presentó a recoger los aparatos.

En el Centro Urbano Presidente Alemán (CUPA), unidad habitacional ubicada en avenida Coyoacán 1435, las oficinas de lo que fue un centro de medición están vacías y cerradas con candado. En la ventana sólo queda una cartulina en la que se lee Ponte el 100. Los vecinos indicaron que el lugar estuvo abierto durante un mes. Una mañana ya no había aparatos ni personal que atendiera.

Según la página en internet, en las instalaciones del Indeporte existen tres centros de medición. En un recorrido realizado se encontró sólo uno, ubicado en las oficinas que forman parte del área de Promoción y Desarrollo del Deporte de ese instituto. Pero no funciona. Sólo hay tres escritorios y el personal que ahí labora indicó que el programa piloto ya terminó, por lo que recogieron todos los equipos y los guardaron en una bodega de la dependencia capitalina que dirige Horacio de la Vega.

Respecto del presupuesto 2014 exclusivo para Ponte al 100, la Conade y el Indeporte apenas firmaron un convenio el pasado 28 de agosto. “Esto nos deja con poco tiempo para poder echar a andar el programa. Se nos asignaron 3 millones 600 mil pesos que todavía no han llegado para la meta programada de 150 mil personas evaluadas”, acusa De la Vega.

En el Instituto del Deporte están a la espera de que llegue el presupuesto de la Conade y que la dependencia dé a conocer los nuevos lineamientos bajo los cuales operará el programa oficial. Los empleados desconocen si esto ocurrirá este año o hasta 2015.

En www.indeporte.mx se indica que a las personas que deseen ser monitoreadas se les realizarán las mediciones en dos días, pues la aplicación de las 12 pruebas puede tomar hasta hora y media.

Los reporteros se presentaron en ese lugar como si fueran cualquier ciudadano. El responsable de Ponte al 100, Erick Hernández, informó que ahí sólo fueron evaluados trabajadores del Indeporte. No hay atención a la población en general. Explicó que algunas de las complicaciones para aplicar el programa en el DF fueron que las personas tienen que presentar su Clave Única de Registro de Población (CURP), asistir con ropa deportiva y tenis y tener un ayuno de tres horas. Dijo que cuando se les informaba lo anterior generalmente ya no regresaban.

Si el ciudadano que quiere ser evaluado no presenta su CURP, aunque sea medido, sus datos no pueden ser ingresados a una base de datos en internet, que fue conocida como La Nube. Añadió que en muchos centros de medición no había equipos de cómputo: en términos de contabilidad oficial, es como si la información recolectada en hojas de papel no existiera, puesto que no está digitalizada.

Había otro problema. Para el recurso específico de La Nube, el Instituto del Deporte de la Ciudad de México (Indeporte) recibiría de la Conade 1 millón 970 mil 464 pesos, pero no los aceptó y los regresó de manera íntegra al organismo. ¿La razón? El presupuesto le llegó en los últimos días de diciembre pasado, lo que les impidió emitir las licitaciones requeridas.

Hernández, además, aclaró que no se entrega ni una dieta ni un plan de ejercicios personalizados como ha difundido la Conade, sino simplemente “recomendaciones” de qué debe comer una persona y qué ejercicios podría practicar.

En el centro de medición que fue instalado en el deportivo Jesús Clark Flores, localizado en avenida Santa Ana s/n, colonia Avante, delegación Coyoacán, el reportero pidió que lo examinaran. El lugar era una bodega maltrecha debajo de las gradas de la alberca semiolímpica. La persona responsable de las mediciones era una de las profesoras de natación.

La mujer accedió a practicarle las pruebas. No le pidió la CURP. Ni siquiera le preguntó su nombre. Vestido de traje, con camisa y zapatos de vestir, en un lapso de 40 minutos al reportero sólo se le indicó que subiera a la báscula. La instructora anotó en una hoja los datos que obtuvo y le pidió que estirara los brazos y las piernas. Terminó por indicarle que regresara otro día que hubiera menos gente. En ese momento, la entrenadora atendía a seis niños que no tenían sobrepeso.

Cuando se le preguntó por el plan alimenticio, aconsejó que dejara de tomar refresco y no comiera pan ni tortillas. Sobre los ejercicios, propuso que en casa estirara brazos y piernas y que hasta dentro de seis meses regresara para un segundo chequeo.

Defectos tras defectos

El doctor Juan Manuel Herrera, responsable de Medicina y Ciencias Aplicadas del Deporte de la Conade, expone a Proceso que los resultados que entregan las básculas Tanita pueden variar dependiendo de si una persona está o no en ayunas, si bebió alcohol, si está desvelada o incluso si se lavó las manos antes de utilizarla.

A pesar de que Jesús Mena lo presentó hace un año como el responsable del programa, Herrera puntualiza que él sólo avaló que Ponte al 100 tiene sustento científico.

Acorde con las reglas del proyecto, quienes apliquen las valoraciones deben ser médicos o profesores de educación física que estén capacitados para realizarlas. Cada instituto del deporte definió qué personal desempeñaría esas funciones.

Otro ejemplo de las dificultades de Ponte al 100 se vive en Coahuila. El exdirector del Instituto del Deporte de dicha entidad, Vladimir Ortiz, dijo a este semanario que cuando él tomó posesión del cargo, en febrero de este año, su antecesor (Javier Díaz) ya se había gastado los 1.8 millones de pesos que le dio la Conade para arrancar el programa.

Con ese dinero se compraron los kits de medición y se contrató al personal para operarlo. El presupuesto fue insuficiente para adquirir las licencias del sistema de cómputo que sirve para almacenar los datos en La Nube, por lo que Javier Díaz contrató unos ingenieros que diseñaron un software idéntico para almacenar los datos de las 6 mil personas evaluadas en dicha entidad.

“Cuando yo tomé el cargo, personal de la Conade me informó que tenía que comprar las licencias, que costaban casi 400 mil pesos, porque sólo subiendo la información a esa base de datos se podría considerar que el dinero fue usado correctamente. Yo les dije que no tenía dinero autorizado para esa compra, y entonces me pidieron que regresara los 1.8 millones que ejerció Díaz”, cuenta Ortiz.

La meta que la Conade puso al Instituto del Deporte de Coahuila fue de 25 mil evaluaciones. Apenas se consiguió una cuarta parte del objetivo. Vladimir Ortiz señala que la dependencia estatal realizó las licitaciones durante diciembre de 2013, pero enfrentó problemas para adquirir los equipos, puesto que debían ser calibrados y certificados por la Federación Mexicana de Medicina del Deporte, quien “hasta nos reclamó que los equipos eran hechizos”, acusa Ortiz, cuyo encargo dejó en agosto pasado.

Y añade: “En pocas palabras, Coahuila está irregular en Ponte al 100, porque ni una de las 6 mil mediciones han sido subidas a La Nube. Como la Conade dice que el cumplimiento se avala cuando los datos están en ese sistema, para fines prácticos aquí no medimos a nadie. Yo no entiendo: ¿por qué si el estado pagó 68 mil pesos por diseñar un software idéntico, que cuenta con las mismas tablas y guarda la misma información, tenemos que comprarle a la Conade licencias que cuestan 400 mil pesos?”.

El exfuncionario refiere que, además, esas 6 mil personas medidas sólo fueron monitoreadas en una ocasión.

Ponte al 100 fue diseñado por Juan José Palacios, un profesor de Educación Física y amigo entrañable de Jesús Mena. Palacios coordina el programa desde fuera de la dependencia a través de la Fundación Movimiento es Salud, A.C. Él es el dueño de los derechos de este programa que, según dice, “regaló” a la Conade.