Tragicomedia jalisciense

Los cineastas jaliscienses están molestos porque la Comisión de Filmaciones emitió una convocatoria que califican de apresurada, y todo indica que destinarán varios millones de pesos a sufragar proyectos de celebridades como Diego Luna, Ofelia Medina y Michel Franco –cuyo renombre les facilita el financiamiento–, mientras varios reconocidos creadores locales enfrentan serios problemas para producir sus películas.

 

La Comisión de Filmaciones del Estado de Jalisco (CFEJ) se echó encima a la comunidad cinematográfica local al expedir una convocatoria que, según presumen muchos, se “planchó” anticipadamente para favorecer a celebridades como el actor y director Diego Luna, la actriz Ofelia Medina y el también director Michel Franco.

Aunque los resultados de la misma se darán a conocer hasta el 1 de octubre, algunos inconformes dan por un hecho que uno de los beneficiados será Diego Luna, el charolastra convertido ahora en un pujante empresario de la industria fílmica.

Desde julio pasado, el actor de Y tu mamá también ha sostenido diversas reuniones con altos funcionarios estatales y con el propio gobernador Aristóteles Sandoval Díaz.

El 15 de julio, por ejemplo, se reunió con Rodolfo Guzmán, titular de la CFEJ, el director de Promoción Turística de Jalisco, Juan Gerardo Ramírez; la directora de Grandes Eventos del gobierno del estado, Ofelia Medina Valadés, y con el coordinador de Logística del Proyecto, Salvador Bravo.

Hasta el momento el gobierno estatal ha evitado difundir información relativa a algún apoyo directo al actor; sin embargo, fuentes cercanas a Sandoval Díaz indican que éste ha puesto vehículos oficiales a disposición de Luna y de su equipo. Añaden que el jueves 4 Luna comió con el gobernador en un restaurante de Tlaquepaque, y que del 18 al 26 visitó locaciones.

Aunque la lista de integrantes de la CFEJ no se ha hecho pública, en la página web que el organismo abrió ex profeso para anunciar la convocatoria se menciona a las secretarías de Desarrollo Económico, Turismo, Cultura, Administración y Finanzas, así como la Jefatura de Gabinete, el Sistema Jalisciense de Radio y Televisión (SJRT), el Sistema Universitario de Radio y Televisión de la Universidad de Guadalajara, la Cámara Nacional de Comercio, la Academia Jalisciense de Cinematografía y el Festival Internacional de Cine de Guadalajara (FICG).

El pasado 20 de agosto el jefe de Gabinete del gobierno estatal, Alberto Lamas Flores, publicó en su cuenta de Twitter una fotografía donde aparece él al centro de una mesa, y en sus flancos los titulares de las dependencias mencionadas. Resalta en el grupo el líder político del Grupo Universidad y exrector de la Universidad de Guadalajara, Raúl Padilla López.

Acompaña la foto un comentario de Lamas: “La Comisión Fílmica de Jal prepara grandes cosas para los cineastas. Pronto daremos buenas noticias”. Enseguida, el hashtag #CineParaJalisco.

Las fuentes consultadas señalan que el jefe de Gabinete es precisamente el titular del fideicomiso y calificará todos los proyectos que lleguen.

Uno de los integrantes del equipo que laborará con Luna confirmó al reportero que el rodaje de su nuevo filme comenzará en octubre, casualmente días después de que la CFEJ dé a conocer su fallo con los proyectos ganadores.

El 24 de marzo pasado el gobernador, el entonces secretario general de gobierno, Arturo Zamora Jiménez, y el secretario de Planeación, Administración y Finanzas, Ricardo Villanueva Lomelí, firmaron un contrato con el Banco Regional de Monterrey, S.A. (Banregio Grupo Financiero), para crear un fideicomiso al que denominaron Comisión de Filmaciones del Estado de Jalisco, con número administrativo 851-00925, el cual fue publicado en el Periódico Oficial El Estado de Jalisco ese mismo día.

Según la convocatoria expedida por la CFEJ, el fideicomiso está integrado por una bolsa inicial de 17 millones de pesos, que se repartirán en dos categorías: 13 millones en producciones de “Alto Impacto” y cuatro en producciones “Estándar”.

De acuerdo con la definición establecida por la CFEJ, las primeras corresponden a “largometrajes nacionales, internacionales o en coproducción con un perfil de exhibición internacional, contemplando la intervención de talento y personal técnico o creativo de reconocimiento mundial”. Varios de los cineastas locales mencionan que esta cláusula encaja plenamente con el perfil de Diego Luna, quien se ha convertido en una figura mediática muy rentable.

En tanto que las producciones estándar son definidas como aquellos “largometrajes nacionales con un perfil de exhibición principalmente nacional”.

Sin embargo, las fuentes consultadas afirman que el presupuesto planteado originalmente en el fideicomiso era de 37 millones de pesos, pero que la bolsa podría ascender a 56 millones. También la articulista Cecilia Márquez escribió en el portal del semanario digital articulosiete.com que el primer monto era de 37 millones y que “en alguna parte se atoraron 20 millones”.

Las fuentes señalan que Diego Luna amarró un apoyo de 15 millones de pesos para su película; que habría 10 millones más para Ofelia Medina y similar cantidad para Michel Franco, director de la película Después de Lucía, cinta que ganó la sección Un Certain Regard en el Festival de Cannes de 2012.

En su edición impresa del 16 de julio, el diario Mural reportó que el actor ya había recorrido Tequila, Mascota y Tomatlán, entre otros municipios, para elegir las rutas y locaciones para la cinta que filmará antes de que termine el año.

Según la publicación, las autoridades estatales esperan que, después de ese rodaje, el estado sea más atractivo para la filmación de grandes producciones. Resalta además que Luna ha trabajado a marchas forzadas para que su nueva cinta participe en los festivales de cine de Berlín, Cannes y Guadalajara en 2015.

El martes 16 Luna realizó un scouting (exploración de talentos) con jóvenes estudiantes de artes audiovisuales en el hotel Aloft de la Avenida Américas. Uno de los presentes confirmó que los asistentes serán jaliscienses, pero con sueldos decepcionantes.

Convocatoria exprés

Si algo molestó a los realizadores de cine del estado fue la velocidad con que se expidió la convocatoria y los tiempos para entregar carpetas de producción.

El calendario estipula que la recepción de proyectos inició el lunes 8 y cerrará el viernes 26 a las 17:00 horas. El jurado, cuyos integrantes no se han dado a conocer, deliberará una semana para revelar el resultado el 1 de octubre.

De acuerdo con los cineastas, la CFEJ no llamó a rueda de prensa para difundir la convocatoria ni informó que el documento podía bajarse en la página web https://filmaenjalisco.com/#pconvocatoria.

Las quejas por este desacierto desembocaron en la consulta pública que llevó a cabo el Consejo Estatal para la Cultura y las Artes (CECA) el miércoles 10 por la tarde en el Museo Regional de Jalisco. Moderó la mesa Rodolfo Guzmán, y entre los invitados estuvieron los realizadores tapatíos Kenya Márquez y Samuel Kishi Leopo.

Ambos hicieron una severa crítica a las condiciones en que fue expedida la convocatoria y el corto plazo que fijó la CFEJ para la entrega de trabajos. Kishi señaló:

“Los tiempos son un poco desconcertantes; es imposible tener una carpeta en tres semanas, así como los tiempos de la evaluación, que es una semana. Nos queda un sabor agridulce, qué bueno que está esto, pero te hace entrar en pequeñas sospechas.”

Por su parte, Kenya Márquez había solicitado una ampliación del periodo de entrega, pero Guzmán dejó claro que los términos de la convocatoria son inamovibles porque ya se publicaron en el Diario Oficial de la Federación. No obstante, quiso apaciguar a los cineastas al afirmar que habrá otras convocatorias en las que podrán presentar sus proyectos.

En entrevista, la realizadora Kenya Márquez compara la convocatoria emitida por la CFEJ con las del Instituto Mexicano de Cinematografía (Imcine). Dice que en éstas el periodo para la entrega de carpetas de producción es de tres meses y después del cierre se abre un lapso de un mes para la deliberación de únicamente siete proyectos, y así sucesivamente hasta revisarlos todos.

Explica que, cuando todo esto se ha cumplido, el Imcine publica en su página de internet la lista de ganadores, el presupuesto que recibieron y la integración del jurado. En cuanto a las versiones sobre el apoyo a Luna, agrega: “Yo creo que Diego no filma si no le dan lana. Porque ya filmó en Aguascalientes, en Tijuana”.

La consulta pública reunió a alrededor de 100 profesionales de la producción de cine, video y documental. Durante una hora Márquez y Kishi relataron las vicisitudes que han atravesado para filmar en Jalisco y obtener apoyo de cualquiera de los niveles de gobierno.

Márquez expuso que el fideicomiso propuesto en Jalisco debió proteger más a los cineastas locales, como el que se creó en Monterrey en 2003, al que sólo tienen acceso realizadores de esa ciudad, y como resultado su producción se incrementó a 13 películas por año, es decir, 20% de las que se filman en el país.

Al final de la intervención de los cineastas se permitieron preguntas al titular de la CFEJ. Los asistentes pidieron la ampliación del plazo de entrega y se quejaron de que las becas estatales son insuficientes, los estímulos económicos siempre llegan tarde y la iniciativa privada no participa en esa labor, además de que hace falta una industria creativa.

“No puedo considerarme director si cada 10 años estoy dirigiendo o si cada dos o tres años viene un extranjero a producir y nos contratan como el asistente del asistente del asistente, para decir: ¿Más café, míster Johnson?”, lamentó Kishi, realizador de la multipremiada cinta Somos Mari Pepa, que se estrenará próximamente a nivel nacional.

Kishi incluso advirtió que ni siquiera él conocía los requisitos de la convocatoria, aunque era secretario de la Academia Jalisciense de Cinematografía (renunció verbalmente el día que se lanzó ésta, y por escrito el viernes 12).

El cineasta señala que en abril pasado recibió la invitación de Rodolfo Guzmán para formar parte de la academia como vocero y firmó un contrato; sin embargo, cree que ese documento no entró en vigor porque faltaron las firmas de los otros miembros de la academia ante notario público.

Guzmán aún presidía la organización y dejó su cargo a Carlos Gutiérrez, CEO de la empresa de animación tapatía Metacube. Sin embargo, tras casi seis meses del relevo en su presidencia, la academia no ha sesionado. Gutiérrez asegura que le dejaron una “academia muy desorganizada” y que algunos de sus miembros no quieren dejar el puesto.

El nuevo titular de la Academia de Cinematografía afirma que sí sabía de la convocatoria, aunque reconoce que lo invitaron de manera verbal. No obstante, Kishi alega que ningún miembro de la organización tenía el documento a la mano, porque de otra forma hubieran “saltado”.

Para el cineasta, no puede aceptarse que Jalisco se convierta en “maquilador de producciones foráneas”.

Desdén a consagrados

Después de Guillermo del Toro y Patricia Riggen, los cineastas de largometrajes más representativos a nivel internacional que ha dado Guadalajara en los últimos años son Samuel Kishi y Kenya Márquez.

Esa dupla ha ganado decenas de reconocimientos. La ópera prima de Márquez, Fecha de caducidad, se estrenó en 2013 y causó revuelo por la cantidad de premios que ha acumulado, como el Colón de Plata del Festival de Cine de Huelva, España; el Premio del Público y mención especial del jurado a la dirección y fotografía en el Festival Internacional de Cine de Morelia; y el Premio Mejor Ópera Prima Iberoamericana en el Miami International Film Festival, entre otros. Además, el guión de esa película fue galardonado en el Festival Internacional de Gotemburgo.

A su vez, Kishi filmó Somos Mari Pepa originalmente como cortometraje gracias a una beca del CECA. Cuando trató de llevarla a la pantalla grande no tuvo la misma suerte: cuando solicitó ayuda a varios empresarios, se negaron porque nadie conocía a un tal Kishi y “Martha Higareda no va a salir en tu película”.

Entonces, dice, “terminaron diciéndome: ‘¿Sabes qué? Qué bueno que les salgan bien los cortometrajes, pero los largometrajes son como de gente grande’. Fue como un dolorcito en el ego, pero continuamos con recursos propios y levantamos el proyecto”.

Cuenta que el rodaje se llevó a cabo gracias a la intervención de la iniciativa Cine en Construcción, que organiza el Festival de Cine Latinoamericano de Toulouse, que medió para que contactaran con productores extranjeros. Como cortometraje, Somos Mari Pepa ganó el Ariel en 2012, y como largometraje, el premio CCAS, uno de los seis que concede el citado festival.

“Empezaron a validar nuestros proyectos en otras partes del mundo –relata Kishi–, entonces me cuestioné: ¿por qué no en el lugar donde nací? ¿Por qué donde estudié, pues sí, más o menos, pero no? A partir de ahí la película despegó. Tuvimos nuestro estreno europeo en la Berlinale.”

El caso de Kenya Márquez es diferente. Cobijada durante muchos años por el exrector de la Universidad de Guadalajara, Raúl Padilla López, decidió apartarse de él cuando dejó la dirección del Festival Internacional de Cine de Guadalajara (FICG) en 2005 para dedicarse de lleno a la producción de su ópera prima, que tardó 13 años en estrenarse.

Admite que tiene una buena relación con el jefe del Grupo Universidad, quien sin conocerla la apoyó para que rodara su primer cortometraje, Cruz, y posteriormente la invitó a trabajar en la Muestra de Cine Mexicano, que derivó en el FICG. No obstante, dice que nunca ha pensado en recurrir a la influencia de Padilla:

“Creo que es un hombre al que le gusta el cine, no sé qué tanto poder tenga en este fideicomiso, pero yo no quiero. Quiero ser congruente con lo que soy y con lo que pienso. Si yo me quejo de la corrupción en mis películas, de la violencia, la discriminación, no me puedo prestar a esas situaciones. Si hay una convocatoria voy a entrar y me la voy a ganar, porque mi proyecto es bueno, por eso quiero que esto sea transparente.”

Fecha de caducidad contó con el respaldo económico del gobierno del estado, así como de los ayuntamientos de Guadalajara y Tlajomulco de Zúñiga en 2010. Márquez resalta que en ese entonces Guadalajara era gobernada por el priista Aristóteles Sandoval; Tlajomulco por Enrique Alfaro, de Movimiento Ciudadano, y el gobierno estatal lo encabezaba el panista Emilio González Márquez.

Agrega que dichos políticos no regatearon su apoyo aquella vez, pero ahora que está lista para rodar su segundo largometraje, Asfixia, el financiamiento ha sido más engorroso.