Cy Twombly en el Museo Jumex (II)

Sin obras emblemáticas y con curaduría imprecisa, la exposición Cy Twombly Paradise que se presenta en el Museo Jumex de la Ciudad de México resulta modesta, desequilibrada y, debido a la autoría, también atractiva.

Integrada por 58 piezas de distintos géneros que ejemplifican las características esenciales y casi todas las transformaciones creativas que tuvo el artista estadunidense desde 1951 hasta su muerte en 2011, la muestra se percibe como una síntesis didáctica que no cumple la intención curatorial de “presentar una perspectiva nueva de los misterios y revelaciones en la obra de Twombly”.

Explorador constante de la expresividad autónoma de la línea y materia cromática en asociación con referencias a frases provenientes de la literatura mítica o poética, Twombly (1928-2011) –quien más que un pintor abstracto es un artista pictórico-conceptual– construyó su lenguaje a partir de la mitad de la década de los años 50 del siglo XX, lo fortaleció en los sesenta,   lo   reinterpretó   en  los setenta y lo transmutó con derivaciones semifigurativas a partir de la década ochentera cuando, promovido por el famoso curador suizo Harald Szeemann, vio la conversión de su firma en un producto de veneración postconceptual, como se enunció la semana pasada en este espacio.

Desde una perspectiva general, el período comprendido entre finales de los cincuenta y los sesenta es especialmente importante porque corresponde a la concreción de los fascinantes soportes pictóricos que albergan sus garabatos y pictogramas. Lisos, rasposos, suaves, manchados, falsamente monocromáticos, luminosos, oscuros o interrumpidos con collages, los soportes son el núcleo de toda su obra. Con ejemplos escuetos, piezas pequeñas y pocas expresiones propiamente pictóricas –entre ellas algunas protagónicas provenientes de las colecciones Menil de Houston y Broad de Los Ángeles–, este periodo es el peor representado en Paradise:

Sin la presencia de series completas que permitan ubicar su propuesta narrativa como Ferragosto de 1961, los discursos sobre Comodo o Leda y  Cisne de 1963, o Escuela de Atenas de 1964 (su periodo de construcción), aun cuando cuenta con algunas piezas de gran formato provenientes de las colecciones Menil de Houston y Broad de Los Ángeles, se percibe incompleta: las exploraciones con reducidas aplicaciones de materia cromática que dejan campos amplios o vacíos en el soporte no se encuentran en las salas.

Integrada en una mayoría del 70% con piezas de la Fundación Cy Twombly, la exposición disimula con emplazamientos museográficos la modestia y desequilibrio de su contenido. Organizado con base en similitudes formales, el conjunto se divide en dos secciones que coinciden con la clasificación de la página web de la Fundación. Dedicada a las telas y papeles realizados de 1951 a 1975, la primera sección presenta distintas exploraciones con la emotividad y sensualidad de la línea. La explosión del color, las referencias a las poéticas impresionistas, la exploración en el concepto pictórico del paisaje y la sugerencia de elementos vegetales que comunican emociones profundas –sexualidad, agresión, fusión– constituye la sección correspondiente a 1980-2011.

Enriquecida con algunas esculturas perturbadoras que evidencian en la tridimensión el protagonismo de la materia cromática, la presencia de Twombly en  el  Museo  Jumex  descubre el  interés  o  necesidad  que  tiene el arte contemporáneo d e validarse, a través de la constitución de  una arqueología de la creación postconceptual.