Corman: “El cine independiente, muy difícil de distribuir”

No es tanto Hollywood el que nos bloquea, sino un problema de mercado, dice el pionero del cine independiente estadunidense, Roger Corman, en entrevista con Proceso dentro del Festival Internacional de Cine de Guanajuato: Los grandes estudios tienen una cantidad enorme de presupuesto para hacer mercadotecnia de sus filmes, por eso logran reservar salas con mayor facilidad. Por otra parte, señala que el cine mexicano está haciendo muy buenas producciones y “por fortuna ha retomado el camino”.

GUANAJUATO, GTO.- El realizador estadunidense Roger Corman, casi nonagenario y llamado el rey del cine B (proyectos comerciales y de bajo presupuesto que dicho creador convirtió en arte), exhorta a aceptar que los filmes independientes no entrarán del todo a las salas comerciales:

“Es muy difícil la distribución para el cine de poco presupuesto. Ese problema es mundial. Hollywood acapara los cines con sus producciones de cien o doscientos millones de dólares.  Sin embargo, veo al internet cada vez con más oportunidades para mostrar los filmes independientes, también a la televisión de paga y al DVD.”

Corman (nacido el 5 de abril de 1926 en Detroit, Michigan) es un referente del cine de terror, ciencia ficción, negro y de gángsters. Ha producido cientos de filmes (La pequeña tienda de los horrores y Piraña) y por ello descubrió a talentos como a los directores Francis Ford Coppola, James Cameron, Jonathan Demme, Ron Howard, John Sayles y Martin Scorsese, entre otros; a los actores Charles Bronson, Robert De Niro, Peter Fonda y Jack Nicholson.

Fue el primero que distribuyó en Estados Unidos a Ingmar Bergman, Federico Fellini y Akira Kurosawa. No pueden dejarse de lado sus filmes más conocidos, basados en las historias del escritor Edgar Allan Poe, como La caída de la casa Usher, El péndulo de la muerte, El cuervo y La máscara de la muerte roja, producidas por American International Pictures.

En la 17 edición del Festival Internacional de Cine de Guanajuato (FICG), Corman recibió un homenaje y platica contento en entrevista con Proceso que continúa, a sus 88 años, en la lucha, produciendo y distribuyendo películas fuera del sistema de los grandes estudios.

Atónito porque en el panteón municipal de esta ciudad se proyectaron sus cintas El pozo y el péndulo y El hombre con ojos de rayos-X, en la sección llamada Cine entre muertos, donde acudieron  en cada proyección 300 personas, y porque se le otorgó la Cruz de Plata del GIFF (efectuado del 25 de julio al 3 de agosto), se le pregunta qué pasa con el séptimo arte de bajo presupuesto y explica que en los años sesenta se podía presentar en las salas, “pero actualmente los estudios grandes de Hollywood dominan todas las salas”, pero insiste que su esperanza es el internet.

Recalca que aunque se filma más fácilmente con el digital, “se ocupan equipos más ligeros y por ello se puede rodar en locaciones naturales, en sí la producción es más fácil, lo complicado es la distribución”.

La Meca del Cine, a la baja

–¿Qué opina de que Hollywood ha invadido los cines? Y que está afectando a las cinematografías nacionales.

–De hecho no es tanto que sean dueños ni que tengan todo el dominio sobre las salas, por lo menos en Estados Unidos eso ya es ilegal. Se celebró un contrato entre los mayores productores de largometrajes y el gobierno de que no pueden ser propietarios únicos de las salas. Es más bien un problema de economía de mercado: los grandes estudios tienen unas cantidades enormes de presupuestos para hacer mercadotecnia de sus filmes, por eso logran reservar salas con mayor facilidad.

A finales de julio pasado, la revista The Hollywood Reporter informó que el cine hollywoodense se encuentra en crisis porque en este verano han sido pocas las ganancias en la taquilla de Estados Unidos, llegando a su nivel más bajo en ocho años.

Por primera vez desde 2001, ni X Men: Días del futuro pasado, Maléfica y Transformer: La era de la extinción han superado los 300 millones de dólares en el vecino del norte, logrando apenas 230 millones. No alcanzar los 4 mil 750 millones de dólares “se convierte en la peor caída de un año a otro”.

Al respecto, se le pide su opinión a Corman, y al instante ajusta:

“¡Eso lo predije hace un par de años…!

“Las películas de cien y doscientos millones de dólares están en peligro. El verano demuestra que este tipo de filmes ha caído a la baja. Los estudios deben trabajar con mucha más cautela en sus grandes producciones porque el mercado se ha saturado.  No es necesario crear más películas de ésas.”

–Entonces, ¿puede haber esperanza para que se distribuya más el cine independiente?

–Los estudios hollywoodenses tendrán que doblegarse y abrir más las puertas al cine independiente.

–¿La situación económica de Estados Unidos ha afectado las producciones?

–Sí, sí ha afectado un poco la economía. Por ejemplo, en algunos estados nos están otorgando subsidios para filmar, probablemente tenga que efectuar un rodaje en Michigan, de donde soy, y ese gobierno nos dará un pequeño subsidio. Bueno, nací en la parte de Detroit, la cual era hace tiempo una gran ciudad, pero ahora ha estado abandonada por lo mismo. Podría convertirse en un sitio excelente para rodar.

Su propia empresa

Con su esposa Julie al frente, también productora, Corman rememora que se alejó de American Internacional Pictures porque a sus cintas Los ángeles salvajes, “que abrió Venecia con mucha controversia, pero que tuvo un éxito impresionante”, y El viaje, sobre drogas, “les hicieron cortes y sentí que la repartición de utilidades no fue justa”.

Entonces creó su empresa, New World, en 1970. Pero se dice que las majors decidieron atacarlo: con más presupuesto, reclutaron a los directores de su lista habitual y comenzaron a producir largometrajes como el que él realizaba. Es decir, decidieron filmar “cine Corman” pero sin Corman, y éste,  tranquilo, expresa sólo que sí, pero que por fortuna su compañía creció muy rápido y se consolidó.

–¿Por qué empezó a distribuir a Bergman?

–Escuché que su nuevo filme, Gritos y susurros, no contaba con distribuidor en Estados Unidos. Entonces lo vi y al instante noté que era una obra maravillosa, y le arranqué el contrato al agente de Bergman en Estados Unidos, y así inicié a distribuir el cine de autor, de Fellini y Kurosawa, en fin. No sabían cómo trabajar estos largometrajes y nos dedicamos por completo a ellos. Por eso dejé de dirigir. Durante siete u ocho años las cintas que lanzábamos ganaron más Oscares a la Mejor Película Extranjera que las de todas las demás distribuidoras juntas.

–¿No se arrepiente de no rodar?

–No, producir y distribuir era necesario. Debíamos trabajar eso para que la empresa tuviera éxito. A veces distribuíamos 12 películas al año y no había tiempo de dirigir, ahora ya sólo lanzamos seis. Ha sido y sigue siendo placentero.