Señor director:
En relación con la carta de la maestra María Esther Ibarra publicada el 27 de julio en Proceso 1969, me permito formular las siguientes aclaraciones:
1. Carece de veracidad la acusación de que el procedimiento de un concurso de oposición para ocupar una plaza académica en el Instituto de Investigaciones sobre la Universidad y la Educación (IISUE) de la UNAM, en el que participó la maestra Ibarra, se ha desarrollado como un simulacro en el que las plazas tienen nombre y apellido antes de ser convocadas. También falta a la verdad al afirmar que el procedimiento se efectúa en un ambiente de impunidad o que se violaron el Estatuto del Personal Académico (EPA), la Legislación Universitaria y algunos de sus derechos humanos.
2. Es infundado que se le haya negado la información alusiva al caso. Se le ha proporcionado por la vía prevista en el EPA, y está disponible para su consulta y la de su representante en la oficina del Consejo Técnico de Humanidades. Por tratarse de un procedimiento en curso, no es posible legalmente proporcionarle una copia del expediente, ni tampoco por la vía de Transparencia y Acceso a la Información Pública, porque el ordenamiento en la materia la clasifica como información reservada.
3. En diversas ocasiones, infructuosamente se intentó hacerle una notificación sobre el concurso y tuvo que realizarse con constancia del notario público 49 del Distrito Federal.
4. Los concursos de oposición son procedimientos públicos a los que concurren los interesados, y el desahogo de los recursos de revisión competen al órgano colegiado respectivo, donde se analizan la documentación y los perfiles de los aspirantes a fin de emitir la resolución final que corresponda, la cual debe ser respetada.
5. Instamos a la maestra Ibarra a que, mediante los canales institucionales y legales previstos en el EPA, aporte los elementos que a su interés convengan.
Atentamente
Renato Dávalos López
Director de Comunicación Social de la UNAM








