Y la capital, sin estadio de beisbol

Los Diablos Rojos del México aseguraron el pasado jueves 31 su pase a los play­offs de la temporada 2014 en la Liga Mexicana de Beisbol (LMB). La novena, propiedad del empresario Alfredo Harp Helú, accede a estas instancias por trigésima segunda ocasión de forma ininterrumpida. Esta vez lo logró cuando aún restaban 14 partidos por disputarse. Con todo, su clasificación no fue la noticia más importante que recibieron en la semana: deberán desalojar el estadio donde juegan.

Con 74 años de existencia, los Diablos Rojos pueden presumir de todo, menos de contar con escenario propio. Son el equipo profesional de beisbol con la mayor cantidad de aficionados en el país, el de mayor número de campeonatos en la LMB (15) y el segundo con más temporadas disputadas en la liga (74). Sin embargo, esto no ha bastado para poner fin a su eterna condición de invitado incómodo.

La novena se estableció en 1955 en el histórico Parque Delta, que se convirtió después en el Parque del Seguro Social. Cuarenta y cuatro años después fue obligada a mudarse junto a los Tigres capitalinos, con los que compartieron escenario. El motivo fue la venta del inmueble del Instituto Mexicano del Seguro Social a un grupo de empresarios, que transformó el recinto en el centro comercial Plaza Delta, en avenida Cuauhtémoc.

En 2000 ambas escuadras iniciaron una nueva etapa, ahora reubicadas en el Foro Sol de la Ciudad Deportiva Magdalena Mixhuca, donde los Tigres sólo permanecieron dos temporadas. No fue el caso de los Diablos Rojos, en gran medida porque su dueño, Alfredo Harp Helú, se aferra a la idea de mantener la franquicia en el Distrito Federal.

Ahora, el regreso de la Fórmula 1 a México deja a los Diablos Rojos sin sede oficial por tercera vez en su larga historia. Ocesa, que ostenta la concesión del inmueble, justifica la salida del equipo diciendo que los trabajos de remodelación del Foro Sol contemplan que una parte del nuevo trazado del circuito cruce el referido recinto.

El riesgo

“Mientras no terminemos la temporada, ellos no harán remodelaciones en la parte correspondiente al Foro Sol. De alguna manera nos da cierta tranquilidad para que al menos las próximas semanas nos permitan tomar una adecuada decisión”, asegura el presidente corporativo de los Diablos Rojos, Jorge Alum Kahwagi. “Es una realidad que en 2015 no podremos jugar en la Ciudad de México”.

–¿A dónde irán? –se le pregunta.

–No lo sabemos todavía. La decisión final la tomará el señor Alfredo Harp como dueño y presidente del consejo de administración del equipo.

“Don Alfredo quiere invertir y dejar como legado un estadio de beisbol. Tendremos tiempo suficiente de aquí a que termine la temporada para analizar y tomar la mejor opción”, reitera Alum.

La directiva de los Diablos del México, prosigue, buscará la alternativa que menos afecte a los aficionados, así como el rápido regreso del equipo. Por ahora, “manejar la opción de alguna plaza sería especular”, y acepta la estrecha relación que mantienen con el grupo Ocesa: “Siempre hemos apoyado cualquier asunto que para ellos represente un negocio. En este caso particular el regreso de la F1 no sólo es benéfico para Ocesa, sino para la capital y el país”.

Las dudas

El presidente ejecutivo de los Diablos del México, Roberto Mansur, tiene otra percepción: “No sé qué tan importante sea para el país. Para la gente de una alta posición socioeconómica (es) un show de tres días y se acaba la Fórmula 1. El país necesita otro tipo de inversiones para salir adelante”.

E ironiza: “Pero qué bueno si lo va a hacer la iniciativa privada en terrenos del gobierno. Hay otros deportes que también necesitamos este tipo de ayuda, y el beisbol en particular tiene 100 años dando espectáculo a la Ciudad de México. En un momento dado fue el deporte número uno de México antes de que lo rebasara el futbol”.

El presidente ejecutivo del México no entiende la razón de traer al Distrito Federal un espectáculo breve en detrimento de uno que se disputa buena parte del año.

“La medida urgente es la que ha ofrecido el señor Harp Helú desde hace cinco años: que el gobierno del Distrito Federal le dé un terreno, él hace un estadio de beisbol y lo dona. Ya hubo un intento de edificar un estadio en CU, pero se cayó.”

Mansur revela que ya existen los planos para construir dicho espacio deportivo. Puede edificarse en sólo 15 meses. “Estamos preparados para lo que pueda venir. Desde entonces Marcelo Ebrard (entonces jefe de Gobierno capitalino) dijo que las autoridades pondrían los terrenos para edificar el estadio, y el señor Harp se comprometió a poner los recursos, pero es día que no entregan los terrenos.

El director del Instituto del Deporte del Distrito Federal, Horacio de la Vega, reconoce por separado que han sostenido “muchas negociaciones” con los más altos directivos de los Diablos del México para garantizar que el equipo permanezca en la capital del país.

“Con paciencia, el Gobierno de la Ciudad de México y los Diablos Rojos daremos a conocer cuáles son los proyectos para que el equipo de beisbol continúe en la capital. Con esa intención, el gobierno de la Ciudad de México ha puesto varias opciones sobre la mesa. Tenemos nuestras alternativas y preacuerdos muy positivos con los Diablos”, asegura en entrevista. No adelanta dichos avances, sin embargo.