Durante años, José Luis Sánchez Parra, funcionario de la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación, y el sacerdote José de Jesús Hernández Espinoza –su presunto socio–, adscrito a la curia diocesana de Tepic, han cometido innumerables pifias a costa de ejidatarios incautos. Sin embargo, es escandalosa la forma en que Sánchez Parra ha esquilmado a Ignacio Martínez Arceo desde 2007. No sólo le debe 2.3 millones de pesos, sino que lo ha envuelto en innumerables problemas, según cuenta el afectado.
Ignacio Martínez Arceo y su esposa, Josefina Dávila Ávila, fueron detenidos de manera arbitraria por policías investigadores de Jalisco y Nayarit por un presunto fraude en perjuicio de María Estela Franco Alvarado y Francisco Páez García.
La captura se dio el 5 de diciembre de 2013. Dávila Ávila y su cónyuge, quienes residen en Tlajomulco de Zúñiga, Jalisco, fueron trasladados al Centro de Readaptación Social (Cereso) Venustiano Carranza de la capital nayarita, donde permanecieron cinco días. “Fueron un infierno –recuerda Dávila Ávila–, dormimos en el suelo donde se paseaban las ratas”.
La orden de aprehensión fue girada por José Ricardo Rodríguez Valdez, juez tercero de Primera Instancia de lo Penal, a finales del año pasado en atención a una querella presentada por Franco Alvarado y Páez García, quienes alegaron un presunto incumplimiento por parte de Martínez Arceo en la venta de una bodega.
El local cuya extensión es de 108 metros cuadrados y se ubica en la Central Regional de Abastos del Noroeste pertenecía al sacerdote José de Jesús Hernández Espinoza, El Padre Pepe, un presunto socio de José Luis Sánchez Parra.
Sánchez Parra, funcionario de la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación (Sagarpa), adeuda más de 2 millones de pesos a Martínez Arceo desde 2007. Ante la imposibilidad de pagarle, Sánchez Parra le ofreció a Martínez Arceo darle una bodega –valuada en 1 millón de pesos– para disminuir su deuda.
El acreedor aceptó y junto con el funcionario acudió incluso ante José Luis Béjar Fonseca, suplente en la Notaría Pública número 13, para protocolizar el acto.
Sánchez Parra y El Padre Pepe “me dieron un poder para que la vendiera o me la escriturara (Béjar Fonseca)”, relata Martínez Arceo. Pero como él necesitaba dinero, la puso en venta y se la ofreció a Franco Alvarado y a Páez García, quienes presuntamente le dieron 1 millón de pesos y él acordó firmarles la escritura definitiva.
Sin embargo, Martínez Arceo comenta a Proceso Jalisco que desconocía que antes de que le dieran el inmueble, éste había sido adjudicado al exgobernador de Nayarit, Antonio Echevarría, otro acreedor del sacerdote, el 16 de marzo de 2012.
Tras ser capturado junto con su esposa, Martínez Arceo se dio cuenta de que había sido objeto de un fraude por más de 2.3 millones de pesos, por lo que el 13 de enero pasado presentó una denuncia contra sus acreedores ante el Ministerio Público del fuero común en turno especializado en delitos contra el patrimonio en la Fiscalía General de Nayarit.
En ella incluye a Sánchez Parra, El Padre Pepe, al notario Béjar Fonseca y al director del Registro Público de la Propiedad de Nayarit, Manuel Bernardo Novelo Paredes, por presunta omisión, pues, expuso, nunca le informaron sobre la adjudicación de la bodega al exmandatario nayarita.
Martínez recuerda que El Padre Pepe tiene mala reputación. El 4 de octubre de 2012 fue detenido en la cabecera municipal de Santiago Ixcuintla, Nayarit, a solicitud del juez de la ciudad de Tepic. Poco antes, un grupo de productores de frijol también se quejaron de él porque, dijeron, no les pagaba los millones de pesos que les debe.
La trama
Martínez Arceo conoció a Sánchez Parra cuando era funcionario de Financiera Rural, adscrita a la Sagarpa. En marzo de 2007, relata, Sánchez Parra le pidió un préstamo y le aseguró se lo pagaría pronto, pues “estaba por llegarle el recurso”. Martínez Arceo lo apoyó.
Hizo varios depósitos entre el día 29 de ese mes y octubre del mismo año a nombre de la institución y a otras cuentas de una empresa llamada Agrotécnica Ahuacatlán. En total, recuerda, fueron 2 millones 925 mil 700 pesos.
El primer préstamo fue por 1 millón y Martínez Arceo lo depositó a nombre de Financiera Rural el 29 de marzo de aquel año. Luego, en abril, julio, agosto, septiembre y octubre, Martínez Arceo hizo otros por diferentes montos –que oscilaron entre 200 mil y 400 mil– tanto a la dependencia como a la empresa Agrotécnica Ahuacatlán, por instrucciones del funcionario, así como a nombre del Padre Pepe y de Silvestre Ramírez Mendoza y Carlos del Muro, presuntos prestanombres del sacerdote.
Para 2008, Martínez Arceo depositó 1 millón 551 mil 238 más para Financiera Rural y otros prestanombres identificados como Raúl Jiménez Camberos y Ramírez Mendoza.
Y como Sánchez Parra no le pagaba, decidió negociar con él la deuda. Cuando iban a cerrar el trato, el deudor llegó acompañado del Padre Pepe, a quien Sánchez Parra presuntamente “le había prestado el dinero”, según la denuncia que presentó Martínez Arceo el 13 de enero pasado (AP 18/2014).
También expuso el acreedor que en 2010 le comentó a Sánchez Parra que estaba enfermo y quería su dinero para pasarla bien sus últimos días y heredar a sus hijos.
“Después de mucho insistir –arguyó–, un día me llamaron para decirme que me iban a pagar una parte del dinero con una bodega que se encuentra ubicada en la Central Regional de Abastos del Noroeste.”
Entre los elementos de prueba que presentó Martínez Arceo contra sus defraudadores incluye un contrato de reconocimiento de adeudo sin garantía que se protocolizó el 14 de febrero de 2012 ante el notario Béjar Fonseca por la cantidad de 1 millón 350 mil pesos.
Incluso, dice, se inscribió la escritura pública con el número 49808, en tanto que Béjar Fonseca hizo constar el contrato de reconocimiento de adeudo, sin garantía, en el cual se especifica que El Padre Pepe y Sánchez Parra le debían esa cantidad a Martínez Arceo y se comprometieron a pagarle en efectivo el 1 de julio de ese mismo año.
Sin embargo, el 9 de mayo de 2012
–semanas antes de que venciera el plazo–, Martínez Arce acudió ante Béjar Fonseca acompañado por El Padre Pepe para que éste le otorgara a su acreedor un poder especial para pleitos y cobranzas. El sacerdote presentó la escritura pública 17267, fechada el 20 de diciembre de 1994, para demostrar que era el propietario del local. El documento fue certificado por Béjar Fonseca.
Y expidió la escritura pública 50357, en la cual quedó asentado que El Padre Pepe, con domicilio en la calle Joaquín Murrieta 67, colonia Lázaro Cárdenas, en Tepic, Nayarit, otorgaba el poder a Martínez Arceo para enajenar la bodega.
Ese mismo 9 de mayo, Martínez Arceo pidió a Manuel Bernardo Novelo Paredes, director del Registro Público de la Propiedad, un certificado de libertad de gravamen de la bodega. Se le respondió que la propiedad no contaba con ninguna inscripción de gravamen.
Días después, el 14 de mayo de 2012, según se muestra en el sello, Novelo Paredes recibió un escrito de Béjar Fonseca en el cual le comunicó que “ante esta notaría a mi cargo se está elaborando la escritura que contiene contrato de compra-venta” de una bodega entre El Padre Pepe y Martínez Arceo, por lo que solicitó la “inscripción preventiva (…) y asentar al margen de la inscripción correspondiente una anotación del primer aviso preventivo”.
“Fue una canallada”
El 21 de junio siguiente, Martínez Arceo firmó un “contrato de promesa de venta de la bodega” con Páez y Franco ante el mismo notario.
No obstante, en esa fecha la bodega había sido embargada –según el oficio 731/ 2012, con fecha 16 de marzo de 2012– por la juez tercera de Primera Instancia del Ramo Mercantil, Ana María Rosales, quien le pidió a Novelo Paredes inscribir “el bien inmueble embargado en autos consistente en una bodega ubicada en el módulo A, con el número 26 en la Central Regional de Abastos del Noroeste”.
De esa manera, el Consorcio Empresarial Nayarita, de Echevarría, se quedó con la propiedad, luego de que el exgobernador, por conducto de su apoderado, Juan Manuel Ochoa Sánchez, interpuso un juicio mercantil contra El Padre Pepe por el adeudo de un pagaré de 2 millones 980 mil pesos (expediente 1189/2011).
El 16 de marzo de 2012, el secretario de acuerdos, Fabián Bernal Muñoz, practicó una diligencia y declaró “formalmente embargado” el inmueble.
El 10 de septiembre –cuatro meses después de que el notario Béjar Fonseca solicitó a Novelo Paredes hacer una inscripción preventiva de la bodega–, el juzgado determinó adjudicar directamente la bodega al exmandatario de Nayarit, “toda vez que del oficio número 1773/2012 de fecha 28 de agosto de 2012, signado por el director del Registro Público de la Propiedad, se advierte que la bodega (…) reporta únicamente el gravamen registrado el 15 de junio de 2012 (…) a favor de Consorcio Empresarial Nayarita”.
Asimismo, mencionó que “no existe otro acreedor respecto a dicho bien”, por lo que (la bodega) se adjudica de forma definitiva al consorcio nayarita, al que se le asignó un valor comercial de 320 mil 256 pesos.
Martínez Arceo admite que aun cuando no tiene pruebas contundentes, sospecha que varios funcionarios y el propio notario Béjar Fonseca favorecieron al exgobernador Echevarría:
“Se da el aviso preventivo al Registro Público de la Propiedad el 14 de mayo (de 2012), y el 15 de junio siguiente estos amigos (Béjar Fonseca y Novelo Paredes) meten su inscripción; ellos estaban al tanto de las fechas. Eso fue los que nos destanteó; y perdimos. Fue una canallada.
“Lo que contó es la ley de la ventaja, la influencia, la información que se le dio (al abogado de Echevarría), o la complicidad del Registro Público de la Propiedad porque, ¡qué raro que dan el aviso de inscripción y no aparece nada. Le dieron preferencia al señor Antonio (Echevarría).”
No era la primera vez que El Padre Pepe utilizaba la bodega para obtener un préstamo. En octubre de 2006 la hipotecó para obtener 1 millón 400 mil pesos de la Caja Solidaria Sierra de San Juan, S.C.
–contratos de créditos simples folios 3719 y 1879– entre esa fecha y diciembre de 2007. Finiquitó el adeudo el 8 de mayo de 2012, por lo que la gerente general de la caja, María Felícitas García Jiménez, envió un oficio al director del Registro Público, Novelo Paredes para solicitar la cancelación del gravamen.
La reportera llamó varias veces por teléfono a la curia diocesana de Tepic para preguntarle al Padre Pepe sobre los señalamientos que le hace Martínez Arce. La persona que respondió informó que el sacerdote no tiene templo fijo, aunque se comprometió a darle el recado. Hasta el cierre de esta edición no había devuelto la llamada.
En su denuncia, Martínez Arceo relata que quienes conocen al Padre Pepe le dijeron que “es un sinvergüenza de primera y ha engañado a mucha gente. Confié en él y en José Luis Sánchez Parra, pero al parecer uno aprovechando el sacerdocio y el otro aprovechando su trabajo dentro del gobierno se han dedicado a engañar y cometer fraudes contra muchas personas”.
La detención
El 15 de mayo de 2013, Martínez Arceo denunció a Sánchez Parra por otro fraude (expediente 4895/2013). En su declaración expuso que en 2012 el funcionario de Sagarpa le ofreció conseguir más de 130 toneladas de frijol azufrado a buen precio con el fin de obtener una ganancia.
En esa ocasión le dio 2 millones de pesos a Sánchez Parra, quien sólo le entregó algunas toneladas de frijol y le comentó que más adelante le entregaría el resto; pero no cumplió.
Debido a una enfermedad, Martínez Arceo no pudo exigirle a Sánchez Parra que cumpliera con el trato. Pero el 1 de marzo de 2013, una vez recuperado, buscó al funcionario de la Sagarpa para que le entregara la leguminosa o le devolviera el dinero.
“Una vez que hicimos cuentas me dijo que había utilizado 650 mil pesos y que me entregaría un cheque por 1 millón 350 mil pesos”.
El 11 de marzo siguiente, cuando Martínez Arceo intentó cobrar el documento la cuenta no contaba con fondos suficientes. Buscó a Sánchez Parra, quien se comprometió a pagarle en efectivo, pero hasta ahora no lo ha hecho, por lo que presentó su denuncia en mayo de 2013. Sánchez Parra solicitó al mes siguiente, el 14 de junio, un amparo para evitar ser detenido por la policía de Nayarit.
Tres días después se lo concedió Lourdes María Miramontes Lara, secretaria en funciones de juez segundo de Distrito de Amparo en Materia Penal en el estado de Nayarit.
Luego vino la detención de Martínez Arceo y su esposa, Josefina Dávila Ávila, por elementos de la policía investigadora de Jalisco y de Nayarit en la carretera Guadalajara-Colima, quienes llevaban una orden de aprehensión girada por el juez tercero de Primera Instancia de lo Penal, José Ricardo Rodríguez Valdez, derivada de una denuncia que presentaron Franco y Páez en contra de Martínez Arce por un presunto fraude.
La pareja fue trasladada a las oficinas de la Fiscalía Estatal de Nayarit y de ahí al Cereso Venustiano Carranza. Fue entonces que Martínez Arceo se dio cuenta de que El Padre Pepe y Sánchez Parra, sus deudores, habían vendido la bodega al corporativo del exgobernador Antonio Echevarría, ya que al parecer le debían dinero.
Para obtener su libertad y la de su esposa, Martínez regresó el dinero que Franco y Páez le habían pagado por la bodega “para que se me otorgara el perdón por el fraude específico y se sobreseyera el proceso 754/2013 en mi contra”. Eso sucedió el 10 de diciembre de 2013, dice el afectado, e insiste: “Yo nunca actué de mala fe”.
Dolido aún, comenta a la reportera: “Ahora sé que todo lo estuvieron haciendo con mala fe y con el propósito de enriquecerse con dinero que no les pertenece, razón por la que en esta vía penal les reclamó la cantidad de 2 millones 350 mil pesos”. Sánchez Parra y El Padre Pepe, reitera, “me traen a puras promesas, pero ya me di cuenta que ellos no se tientan el corazón para engañar”.








