Luego de detectar las señales del geo-radar en 3D y por el amplio trabajo de investigación, el equipo español que busca los restos de Miguel de Cervantes en la iglesia del Convento de las Trinitarias dictamina para Proceso: “Estamos convencidos de que está ahí”. Ellos son Luis Avial Bell (quien ha detectado más de 60 fosas comunes de víctimas de la Guerra Civil Española, y en el expediente de Salvador Allende concluye que se suicidó), Fernando de Prado (quien realizó una labor historiográfica exhaustiva del personaje) y el reputado antropólogo forense vasco Francisco Etxeberría.
MADRID.- El hallazgo de los restos del escritor Miguel de Cervantes Saavedra parece estar cerca, aunque llegar a este punto costó a los investigadores cuatro años de innumerables tropiezos y de incomprensión por parte de altos cargos de algunas instituciones españolas a cuyas puertas tocaron.
Pero esta inédita empresa logró sobrepasar esos obstáculos y consiguió que el grupo de investigadores equipados con modernas máquinas de alta resolución y escáner 3D pudieran escrudiñar el subsuelo de la iglesia del Convento de las Trinitarias, fundado en 1612.
La labor historiográfica arroja que este es el sitio donde se depositaron los restos del autor de El ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha, que se considera la primera novela moderna escrita en castellano y, según los expertos, el libro más reeditado y traducido después de la Biblia.
El escritor, poeta y militar nacido en Alcalá de Henares fue sepultado en este recinto monacal el 23 de abril de 1616, un día después de fallecer en su casa, ubicada a unos pasos del convento, en el hoy popular Barrio de las Letras, en el antiguo Madrid de los Austrias, en el centro de la capital.
Cervantes murió de hepatitis a los 69 años, luego de una agitada vida que lo llevó por España, Italia, el norte de África y Portugal. En 1605 se publicó la primera parte de su obra universal y en 1615 la segunda, El ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha. En abril de 2016 se conmemorarán 400 años de la muerte del también autor de Los trabajos de Persiles y Sigismunda.
Resulta contradictorio que siendo el escritor más universal en lengua española, haya tantas sombras sobre el destino final de sus restos.
Por ello, entre el 28 de abril y el 2 de mayo pasados, el equipo de Luis Avial Bell, con sus máquinas de geo-radar, tomografía y escáner 3D, hizo las lecturas en el subsuelo y luego pasó un mes realizando labores de gabinete, interpretando la información recabada, según relata el mismo Avial en entrevista con Proceso.
“Estoy convencido de que Cervantes está sepultado ahí”, dice quien con esta técnica, “no destructiva ni intrusiva”, puede evaluar los cambios físicos y químicos en el subsuelo, lo que le permitió participar ya en la detección de más de 60 fosas comunes de víctimas de la Guerra Civil Española (la primera en León, con 13 víctimas, en el año 2000) y de la dictadura franquista, y ha ayudado a la policía a resolver siete crímenes recientes sondeando el subsuelo con su sofisticado equipo.
Junto con Avial, otro pilar de la investigación es el historiador Fernando de Prado, de reconocida trayectoria, quien realizó la labor historiográfica del personaje y se entrevistó con instituciones y autoridades, sin encontrar el eco que esperaban para impulsar el proyecto.
El tercero es el reputado antropólogo forense vasco Francisco Etxeberría, quien colabora frecuentemente con Naciones Unidas o el Comité Internacional de la Cruz Roja; con este último visitó México en mayo para apoyar la unificación de protocolos de actuación de los institutos forenses del país y ofrecer un curso sobre antropología forense y derechos humanos.
En 2009 encabezó el equipo que exhumó y estudio los restos del cantautor chileno Víctor Jara, torturado y asesinado por la dictadura de Pinochet, y dos años después participó en el estudio de los restos del expresidente Salvador Allende, del cual concluyó que se suicidó durante el golpe de Estado, en septiembre de 1973.
Entre burlas y veras
En entrevista, Luis Avial relata que hace cuatro años, “mientras trabajaba en una fosa de la Guerra Civil, el periodista español Rafael Fraguas me comentó: ‘Por qué buscas estas víctimas pero no buscas a Miguel de Cervantes’. Yo le dije: ‘¿Me estás tomando el pelo?’. Me respondió que no, que Cervantes está en el Convento de las Trinitarias, pero nadie sabe el sitio exacto”.
Desde entonces Avial se quedó con el dato, y en un encuentro posterior se lo comentó a Fernando de Prado, “que puso las orejas bien largas y desde entonces se implicó en la investigación historiográfica sobre Cervantes y se dedicó a mover por todos lados para buscar algún apoyo. Pero ya ves cómo es este país, si no es el futbolista Cristiano Ronaldo, no se mueve nada; como era Cervantes, hubo bonitas palabras, pero ningún apoyo”.
El historiador De Prado relató en una entrevista reciente con el diario ABC:
“Desde el principio hubo una serie de negativas, una incluso poco educada, porque una persona utilizando su cargo público se burló del proyecto.”
En otra ocasión, De Prado le expuso el proyecto a una conocida de la Spanish Society de Nueva York que, aunque es una entidad sin recursos, le ayudó a contactar con un grupo estadunidense con mucho dinero que mantiene una universidad y que todos los años organiza un viaje a recibir un seminario en el país de origen de un autor. Coincidentemente, ese año lo querían hacer en Madrid, por Cervantes.
Es así como al exponer el proyecto durante la estancia de ese grupo en esta capital, les parecía asombroso que un proyecto con un costo menor de 100 mil euros no fuera patrocinado en España.
Meses después el grupo estadunidense mostró su interés en financiarlo. Al respecto, De Prado aún se plantea el cuestionamiento de que el rescate de los restos de Cervantes lo tuviera que pagar una empresa extranjera.
Luis Avial retoma, en la entrevista con este semanario, que en ese punto contactó con Pedro Corral, concejal de las Artes del ayuntamiento de Madrid, y “le explicamos el proyecto, le dijimos que teníamos cuatro años dando vueltas sin resultados y que la fase inicial sólo costaría 15 mil euros. Se involucró la alcaldesa Ana Botella, y nos dijeron: adelante”.
–¿Quién los ignoró?
–Desde la Real Academia de las Letras hasta el Ministerio de Defensa, siendo que Cervantes fue soldado.
Cuatro puntos clave
El 9 de junio pasado, Luis Avial adelantó algunas conclusiones de esta fase de prospección del subsuelo, en la que pudieron identificar cuatro puntos clave en los cuales hay enterramientos, entre sepulturas, nichos y osarios, y donde se concentrará la próxima etapa, que tentativamente se realizará en agosto.
Con el geo-radar, el equipo de tomografía y el escaneado en tercera dimensión se hizo un mapa del subsuelo en 500 metros cuadrados dentro de la iglesia y en la cripta subterránea, y en el informe técnico se concluye que hay cuatro sitios donde encontraron estructuras morfológicas, arquitectónicas y arqueológicas.
Avial explica:
“Por las señales de radar que tenemos y por el amplio trabajo de investigación historiográfica que se hizo, estamos convencidos de que está ahí.”
Añade:
“La primera de las ‘anomalías’ que se detectó en la parte subterránea de la iglesia es la cripta del convento, donde se identificaron 33 nichos con restos humanos y signos de presencia de material arqueológico. Este sitio mide 15 metros de longitud por 4.80 de altura y seis metros de ancho.
“Esta cripta se reubicó en ese punto en 1673, 60 años después de la fundación del convento, durante unas obras de ampliación. Y creemos que, pese a ello, los restos no fueron sacados del convento.”
Explica con entusiasmo:
“El segundo punto es uno que a mí me gusta mucho porque da la impresión no de ser un enterramiento, sino un osario, porque es una anomalía en el subsuelo que los instrumentos nos registran presencia de aire y material arqueológico. En este punto detectamos posiblemente los restos de una o dos personas. Está situada en la unión del crucero con la nave de la iglesia. Los puntos uno y dos contienen 90% de los restos a estudiar.
“En este punto sucedió una cosa curiosa: Cuando se lo enseñamos a la madre superiora, nos explicó que desde su fundación y hasta la fecha mantienen una tradición oral, en la que cada madre superiora instruye a su sucesora para ‘que cuide muy bien a Cervantes, que está cerca de la virgen de la Inmaculada’, y es precisamente este segundo punto.
“En el número tres encontramos que puede haber un solo cuerpo, con una lápida; y en el cuatro sitio detectamos anomalías en el subsuelo, lo que nos permite interpretar la presencia de restos de tres o cuatro personas.”
La fase científica
El profesor Francisco Etxeberría, catedrático de la Universidad del País Vasco (UPV), dice en entrevista telefónica que “desde el principio previmos esta investigación en tres partes. La primera es la que ya se ha anunciado, es decir, el escaneado, conocer el edificio, su estructura, huecos y lugares posibles. Con esa información estamos en condiciones de pasar a una segunda fase.
“Pretendemos instalar en la cripta, que es muy amplia, un laboratorio provisional de antropología, desplazar el equipo suficiente a ese sitio, y trabajar ahí sin necesidad de sacar los restos del lugar; sería imposible instalarlo en la iglesia o en el atrio; en la cripta no comprometemos en nada la función del edificio”, dice recordando que el convento es de monjas de clausura.
En esa etapa, para la cual se están gestionando los permisos, “inspeccionaremos los nichos”, abunda:
“Teníamos alguna noticia de ellos, pero ahora con la prospección sabemos cómo son sus características y que son más de 30 nichos que están detrás de una pared que está pintada de blanco, es decir, uno se acerca a esa pared y casi no se percata que detrás de ella están los nichos.
“Vamos a perforar el tabique, inspeccionarlo mediante una sonda con cámaras endoscópicas para poder visualizar su contenido. Donde haya restos óseos, abriríamos la cripta, llevaríamos esos restos a escasísima distancia, en la misma cripta, para realizar la inspección e investigación antropológica que nos permita interpretar sexo, edad, estatura y algunas características incluso de patología.”
Etxeberría explica que ya han hecho inspecciones similares en el Panteón de San Isidoro en León, donde están enterrados los condestables de Castilla y León, que eran como los primeros ministros de la realeza española, y con los reyes de León hizo lo mismo.
70 años, seis dientes, tres heridas
–¿Qué características busca en la osamenta de Cervantes?
–Lo que nosotros estamos buscando en Cervantes, obviamente, es un hombre que oscila los 70 años, tiene seis dientes, como él se describió en uno de sus escritos, y con una patología que buscamos encontrar en su brazo izquierdo y en su tórax por las heridas de guerra. Si así fuera, allí pararíamos la investigación de la segunda fase.
–Se refiere a las lesiones que sufrió en la batalla de Lepanto, en 1571…
–Exacto, en la batalla de Lepanto Cervantes sufrió dos disparos de arcabuz que le impactaron en el pecho y en la parte interior del brazo izquierdo, que aunque es la causa del apelativo del Manco de Lepanto, no perdió el brazo, sino sufrió una atrofia.
“Son lesiones de cierta importancia, yo lo interpreto a partir de una noticia de que estuvo cinco meses hospitalizado. Si partimos de que un herido pasa por el hospital 15 días y se recupera, pues podría estar nuevamente integrado en el batallón. Pero Cervantes estuvo varios meses hospitalizado; para mí, esas lesiones no fueron menores, con lo cual algún elemento podría quedar registrado en el tórax.”
El también directivo de la Sociedad Aranzadi de Estudios Forenses informa que en esta labor rutinaria en las actividades forenses participarán al menos 10 investigadores en distintas disciplinas; además de la UPV están la Complutense de Madrid, la de Granada y especialistas de laboratorios de genética forense de Barcelona, País Vasco, Madrid y Galicia.
Algunos de ellos, dicen tanto Etxeberría como Avial, son antropólogos forenses, uno especializado en reconstrucción facial, otro en perfil genético para extraer ADN, “si bien en este momento no podemos compararlo con nada”, dice el primero. Hay una especialista en prendas de vestir y tejidos de la época; un historiador de la medicina, que ya había escrito sobre Cervantes y sobre la diabetes, que es la posible causa de la muerte del escritor, agrega.
Avial afirma que participan también uno de los antropólogos que trabaja en Atapuerca, Burgos –el famoso yacimiento de restos de neardentales–, un especialista en heridas de guerra y un odontólogo.
Etxeberría añade que “si encontramos los restos, entonces pasaremos a la tercera fase, que será llevarlos a un laboratorio para hacer una ampliación de la investigación científica, con análisis más delicados que no son posibles en la fase de campo y que requieren de una serie de instrumentos que sólo se encuentran en los laboratorios”.
Precisa que, en el supuesto de pasar a esta tercera fase, se harían las gestiones con el convencimiento de que los restos saldrían sólo temporalmente y con el compromiso de que serían devueltos al mismo sitio de donde fueron recuperados en las Trinitarias.
“No hay ninguna aspiración a moverlos de su lugar ni de llevarlos a un panteón especial. Eso es una exigencia y un compromiso de nuestra parte”, dice.
–Usted ha participado en casos más complejos, pero por tratarse de Cervantes, ¿no representa para usted mayor responsabilidad? –se le cuestiona.
–Siempre hay una dimensión de responsabilidad, aunque la mayor que yo he asumido fue con el estudio del cadáver de Salvador Allende, porque son hechos de la historia contemporánea y tienen una trascendencia judicial, política y social muy relevante. Lo mismo en el caso de Víctor Jara, que no sólo tenía una enorme relevancia para Chile, sino para toda una generación.
También relata su participación en las investigaciones sobre los crímenes del terrorismo de Estado, en la etapa de Felipe González, contra miembros de ETA que fueron enterrados en España.
“Eso fue una conmoción”, comenta. Y especifica:
“Lo de Cervantes es un reto científico, histórico, de interés general, que si arroja un resultado negativo, a todos nos dará mucha pena… pero no irá más allá.”
“Sí me parece un ejercicio interesante por su dimensión cultural y científica. Debemos considerar que hay trabajos de antropología forense que pueden parecer sencillos en principio, pero que luego se convierten en grandes dificultades para determinar, por ejemplo, la causa de la muerte.”
Sobre el tema del ADN, Avial añade que existen discrepancias:
“Hay especialistas que dicen que los restos podrían compararse con el ADN mitocondrial de la hermana del escritor, Luisa de Saavedra, que fue monja y está sepultada en Alcalá, aunque habría que exhumar sus restos. Pero eso estará en stand by hasta que se agoten las primeras fases de la investigación.”
–¿Y cuál es el propósito final si tienen éxito en encontrar a Cervantes?
–Saber más de su historia, de las causas de su muerte, qué enfermedades contrajo, se puede intentar reconstruir sus facciones reales a partir del programa de 3D y, por supuesto, dignificar su tumba. Esto puede ser un revulsivo para el convento, el barrio, y para Madrid. ¿Por qué España no tiene a Cervantes como esa figura que tienen los ingleses con Shakespeare, para revitalizar el turismo cultural? Pero esa ya corresponderá al ayuntamiento y a las autoridades de la nación.








