El dirigente nacional perredista, Jesús Zambrano, se confrontó con uno de los principales operadores de su partido en el Congreso, Miguel Barbosa, coordinador de la bancada del PRD en el Senado. Todo indica que luchan por ver quién se acerca más a Enrique Peña Nieto. La tensión comenzó cuando se firmó el Pacto por México, en 2012, y llegó a su punto más alto durante la reciente aprobación de las leyes secundarias en materia de telecomunicaciones. No es el único nubarrón que enfrenta ese partido: faltan pocos meses para que se renueve su dirigencia.
Jesús Zambrano, dirigente nacional del Partido de la Revolución Democrática (PRD), está peleado con el coordinador de los senadores perredistas, Luis Miguel Barbosa. Se disputan algo que, en los últimos meses, cobró la mayor relevancia en ese partido: la interlocución con el gobierno de Enrique Peña Nieto.
Fuentes perredistas consultadas por Proceso comentan que todo se inició con la firma del Pacto por México, en diciembre de 2012, aunque el debate en torno a la reforma de las leyes secundarias en materia de telecomunicaciones ahondó las diferencias.
Zambrano fue el gran impulsor del Pacto por parte del PRD, y lo firmó pese a que buena parte de sus correligionarios repudiaba agregarse a ese programa legislativo. Los opositores argumentaban que era un proyecto que sólo serviría para beneficiar al grupo del presidente Enrique Peña Nieto y no para ayudar al país. (Proceso 1884)
En ese entorno, aseguran los entrevistados, los coordinadores parlamentarios perdieron interlocución con el gobierno federal, ya que la administración peñanietista prefirió buscar a Zambrano, más accesible.
El problema fue que ni éste ni Jesús Ortega (líderes del grupo Nueva Izquierda, conocido como Los Chuchos) eran legisladores federales. Para solventar ese escollo designaron coordinador de los senadores perredistas a Luis Miguel Barbosa, un integrante de su corriente y hombre de su confianza.
Barbosa los apoyó, pero empezó a padecer cierto “aislamiento” provocado por la cercanía de Zambrano con la Presidencia de la República. “En ese momento Barbosa no tenía gente, no tenía fuerza. Como coordinador de Nueva Izquierda comenzó a aglutinar a los perredistas. Entró al Senado y le dieron chance para armar los acuerdos internos”, comenta un perredista a condición de reservar su nombre.
Sin embargo y poco a poco, Barbosa quiso formar una corriente nacional dentro de dicho partido. Los Chuchos lo detectaron y desbarataron el incipiente grupo, que no llegó a tener ni un emblema nacional “y tuvo que alinearse”, relata gente que vivió ese proceso.
Con pacto y sin pacto
El Pacto por México murió el 19 de diciembre de 2013. Ese día, el secretario general del PRD, Alejandro Sánchez, aseveró que el gobierno había chamaqueado a su partido con las reformas energética, educativa, de telecomunicaciones y del marco jurídico del Distrito Federal.
Cuando se rompió el acuerdo, Barbosa recuperó la interlocución con el gobierno, pero por poco tiempo. Según diversos perredistas, Los Chuchos intentaron asumir el control del debate legislativo. Además, le quitaron a Barbosa la interlocución con Rafael Moreno Valle, gobernador de Puebla, su estado natal, y encargaron esta labor a Luis Maldonado Venegas, secretario general del gobierno de Puebla y exmilitante de Movimiento Ciudadano, partido al que renunció para afiliarse al PRD el 13 de mayo pasado.
De acuerdo con los testimonios recabados, la situación de Barbosa es doblemente delicada porque también René Bejarano, dirigente de la tribu Izquierda Democrática Nacional, está buscando ganarse “el derecho de picaporte” en Los Pinos.
En enero de este año y durante la primera junta de la Comisión Política Nacional perredista en 2014, Zambrano aseguró que el Pacto por México estaba “sepultado”, pero eso no significaba que su partido dejaría de participar en las mesas de diálogo ni abandonaría las negociaciones con el gobierno federal y las demás fuerzas políticas.
Así, el pasado viernes 4 Zambrano acudió tres veces al Senado para convencer a los legisladores perredistas de votar en contra de las leyes secundarias en materia de telecomunicaciones. Les dijo que beneficiaban al duopolio Telmex-Telcel, propiedad del empresario Carlos Slim.
Justo en ese rubro comenzaron a aparecer discrepancias entre la postura de Barbosa –que tenía una visión un poco más positiva respecto de la reforma debatida– y Zambrano, que rechazaba de plano la posición defendida por el PRI y el PAN.
Paralelamente, en el hotel Fiesta Americana de Paseo de la Reforma se realizó el Octavo Pleno Extraordinario del Consejo Nacional del PRD. Según apuntó Zambrano –que ese día se la pasó entre el Senado y la reunión de su partido– se acordó “presentar un resolutivo en relación con la actuación política de los legisladores del PRD ante la legislación del sector telecomunicaciones que se discute en el Senado”.
A final de cuentas no hubo resolutivo alguno, pero Zambrano solicitó al Consejo Nacional que resolviera “en un sentido claro la actuación de sus grupos parlamentarios (…) para que se definiera una política como partido”.
Horas después, cuando se realizó la votación en el Senado, los perredistas sufragaron en contra de las reformas en telecomunicaciones, tal como su dirigente nacional había ordenado, y no apoyaron los matices que Barbosa había propuesto.
Cuando todo estaba resuelto, Zambrano aplaudió el trabajo del grupo parlamentario respecto del dictamen final.
No fue una llamada…
El jueves 3, diputados del PRD denunciaron que el proyecto de dictamen de la Ley Federal de Telecomunicaciones y Radiodifusión fue elaborado y enviado a la Cámara de Senadores por la consejería jurídica de la Presidencia de la República, según publicó La Jornada.
“Los legisladores reenviaron a este diario una copia del correo electrónico que la senadora del PRD Angélica de la Peña les mandó con el correo original en el que la jefa de la oficina del consejero jurídico, Misha Leonel Granados, hizo llegar a los diferentes grupos parlamentarios (el proyecto de ley)”, indicó la nota periodística.
“Debido a que la senadora De la Peña –esposa de Jesús Ortega, a quien también remitió el correo– incluyó toda la serie de envíos originales, permaneció el mensaje original de la colaboradora de Humberto Castillejos Cervantes, expedido la mañana del 1 de julio a las 9:42 horas, en el cual se indica:
‘Estimados senadores: por instrucciones del consejero jurídico, anexo les envío el proyecto de dictamen de la Ley Federal de Telecomunicaciones y Radiodifusión’. La funcionaria le marcó copia a su jefe y al subsecretario de Comunicaciones, José Ignacio Peralta”, se lee en el texto periodístico.
Los diputados perredistas inconformes indicaron que este correo evidenciaba el modo en que la Presidencia de la República le señala a Los Chuchos qué dictámenes deben aprobarse.
El juego del PRD
Otro campo minado en el PRD es la elección de su nueva dirigencia, entre septiembre y noviembre próximos: una profunda reestructuración que modificará el balance de fuerzas en todo el país y a todas escalas. De hecho, buena parte de los afiliados a ese partido esperan que el poder de Los Chuchos se vea mermado.
Serán renovados los consejos nacionales, estatales y municipales, además del congreso nacional, y serán elegidos el presidente nacional y los integrantes de los comités ejecutivos en todos los ámbitos.
En días pasados, el Consejo Nacional del PRD recordó que en su XIV Congreso, realizado en Oaxtepec, Morelos, se aprobaron modificaciones a su Declaración de Principios, Programa de Acción, Línea Política y Estatuto. Se avaló, entre otras cosas, que el Instituto Nacional Electoral (INE) sea el encargado de llevar a cabo la elección.
De este modo, se elegirán mil 200 congresistas nacionales, 320 consejerías nacionales, de 75 a 150 consejerías estatales, hasta 150 consejerías municipales, un presidente y un secretario general nacional, así como 21 integrantes del Comité Ejecutivo Nacional; un presidente y un secretario general en cada Comité Ejecutivo Estatal; de 11 a 15 integrantes de cada Comité Ejecutivo Estatal, un presidente y un secretario general en cada Comité Ejecutivo Municipal, y de cinco a 11 integrantes de cada Comité Ejecutivo Municipal.
Asimismo, el Consejo Nacional aprobó realizar la elección del Consejo en el Exterior y del Comité Ejecutivo en el Exterior en septiembre de 2014. La votación para seleccionar congresistas nacionales y consejeros nacionales, estatales y municipales será universal, libre, directa y secreta en urnas instaladas en las secciones electorales que decida el INE, de conformidad con el Reglamento General de Elecciones y Consultas y los Lineamientos del INE para la Organización de las Elecciones de los Dirigentes o Dirigencias de los Partidos Políticos Nacionales.








