Los políticos que pretendan controlar los medios audiovisuales o las telecomunicaciones caen “en un espejismo”. En realidad, ocurre lo contrario: “son los operadores de telecomunicaciones y medios audiovisuales los que tienen el poder sobre los políticos. Los gobiernos se vuelven rehenes de estos consorcios y la democracia acaba siendo suplantada por la ‘mediocracia’”.
A esta conclusión llega Ángel García Castillejo, exconsejero de la Comisión del Mercado de las Telecomunicaciones en España, tras reflexionar sobre el poder y la importancia de los monopolios de estas industrias.
Para este doctor en derecho constitucional y en ciencias de la información, “el sector de las telecomunicaciones no mueve pasiones sino intereses. Y éstos son muy poderosos. Por eso es tan difícil regularlo, porque todos los que se encuentran involucrados en la generación de contenidos son conscientes de su capacidad de influir sobre la población y sobre los políticos”.
García Castillejo insiste: La convergencia tecnológica no ha disminuido, sino potenciado, el poder de estos conglomerados. Hoy, telecomunicaciones y medios audiovisuales “tienden a fundirse a tal grado que 70% del volumen de datos por internet son contenidos audiovisuales”.
Entrevistado por Proceso en el marco de las conferencias que ofreció en la Ciudad de México, el especialista ibérico advierte que “el caso mexicano” le llama la atención “de manera negativa” porque “se intenta abordar una regulación que deje fuera los servicios de la televisión restringida”.
En clara referencia a la discusión que se realiza en el Senado en torno a la regulación de los monopolios por “servicios” o por “sectores”, reitera: “Abordar la regulación sin tener la realidad de la televisión de paga me parece que es mirar al pasado. Este es un buen ejemplo de la capacidad que tienen los grupos mediáticos para dominar a los legisladores y los gobiernos”.
Lo que más conviene
Ángel García Castillejo también abordó la llamada “tarifa de interconexión cero”, que ha generado la animadversión del preponderante en telefonía, Telmex y América Móvil, y se ha convertido en una fuerte demanda de Televisa, TV Azteca y Telefónica:
“No se pueden plantear tarifas de interconexión cero porque, en primer lugar, no es rentable. Desde otro punto de vista, eso es coartar la decisión del regulador para establecer una política de telecomunicaciones en cualquier país. Acaba provocando una incapacidad de actuación del regulador. Por último, hay un alto riesgo de que provoque parasitismo o desinversión.”
–Entonces, ¿cómo se puede regular a un gigante como Telmex, claramente monopólico? –pregunta el reportero.
–Lo que hay que generar es la competencia, basándose en la capacidad de los competidores y no en las sanciones a los reguladores. En España, por ejemplo, utilizamos las tarifas asimétricas por un periodo transitorio, en tanto se utilizan para la maduración de los competidores. Es como el caso de un árbol pequeño. Para que pueda crecer por sus propios medios se le pone una guía en el tronco. Una vez que se desarrolla, se le quita.
“Telmex no es más grande de lo que era Telefónica en España, France Telecom en Francia o British Telecom en Gran Bretaña. Telefónica pasó de ser un monopolio absoluto en 1996 a tener 50% del mercado y, ahora, es más fuerte, más eficiente, más convergente y ofrece mejores servicios que cuando era un monopolio.
“El planteamiento erróneo es creer que debes atar de manos al operador mayoritario para que los demás crezcan. En materia de regulación y competencia hay que tener claro para quién debe servir: más y mejores servicios para el consumidor, más accesibilidad. Estoy convencido de que cuando Telmex o Telefónica se vean obligados a competir, mejorarán sus ofertas, pero no se pueden promover políticas que desincentiven la inversión, como el caso de la tarifa de interconexión cero.”
–¿Qué puede ocurrir si se queda la tarifa de interconexión cero?
–Si en México terminan por estrangular a Telmex, le provocarán un gran perjuicio no a Carlos Slim, sino a toda la población. La habilidad de un regulador es su flexibilidad. No puede ser rígido.
–En el caso de la televisión de paga y la necesidad de regularla, ¿debe ser por servicios?
–Se debe regular por servicios en todos los casos. Necesitamos, como reguladores, una mentalidad neutral tecnológicamente; es decir, que no beneficie ni privilegie a ninguna plataforma, llámese televisión abierta, televisión por cable, por satélite o por web. Para mí, es incomprensible que un sector como la televisión de paga no sea regulado como servicio.
–El otro punto delicado en México ha sido la regulación del internet y el tema de la neutralidad de la red. ¿Cómo garantizar una buena legislación?
–En primer lugar, la política debe garantizar el acceso universal a la banda ancha. El acceso libre a la información es un derecho humano. Y cuando hablamos de neutralidad de la red, no hay que caer en estereotipos que beneficien a las grandes compañías estadunidenses que promueven conceptos para capitalizarlos.
“Cuando hablamos de neutralidad de la red, hablamos también de infraestructuras rentables. Se trata de generar una situación de equilibrio en la que los prestadores de servicios no acaben canibalizando a los que traen la infraestructura. Si los operadores tradicionales se dan cuenta que ya no es rentable su negocio van a dejar de invertir en infraestructura.”








