“González” critica la gran estafa de bancos e iglesias

Christian Díaz Pardo define su ópera prima González como un “thriller psicosocial”, cuyo tema desnuda los enormes negocios y la manipulación que cometen organizaciones evangélicas e instituciones financieras en contra del ciudadano común. Protagoniza a González el actor Harold Torres, para quien este largometraje denuncia la injusticia social en México, “país donde unos cuantos son muy ricos y muchisísimos somos muy pobres”.

DURANGO, Dgo.- El largometraje González, ópera prima de Christian Díaz Pardo, pone bajo la lupa la manipulación y el control de las instituciones religiosas y bancarias aprovechando las crisis económicas de la gente.

Ganadora del Premio del Jurado de la Crítica en el Sexto Festival de Cine Mexicano en este estado, efectuado del miércoles 4 al domingo 8, la cinta trata sobre “la estafa de las iglesias evangélicas, las cuales son unas máquinas para recaudar fortunas. Para mí tienen mucho en común con los casinos, donde entran y salen bolsas de dinero sin ningún tipo de control”, precisa a este semanario el actor español Carlos Bardem, uno de los protagonistas.

A su vez, el histrión mexicano Harold Torres, quien interpreta a González, comenta que el filme también es una crítica a la mala distribución de la riqueza en nuestro país, “donde unos cuantos son muy ricos y muchisísimos somos muy pobres”.

Bardem y Torres obtuvieron galardones por Mejor Actor en el Festival Internacional de Cine de Morelia 2013, y la cinta ganó el Primer Festival Internacional de Cine en Aguascalientes, realizado en abril pasado. La historia está ambientada en la Ciudad de México donde vive González, un joven desesperado por liquidar sus deudas y “ser alguien” en la vida. Cuando entra a trabajar en una iglesia que se dedica a vender entre sus fieles una falsa espiritualidad, González descubre nuevas maneras de hacer dinero.

Díaz Pardo, nacido en Chile en 1976 pero radicado en México desde 2001, ubica a González como un thriller psicosocial, “pues tiene elementos de ese género como el suspenso; pero también explora mucho la psicología del personaje y además plasma nuestra problemática social”.

La película, a decir de su director, podría estrenarse en el país a finales de este año.

Burbuja de mentiras

Egresado del Centro de Capacitación Cinematográfica, a Díaz Pardo le pareció interesante crear un largometraje que incite a la reflexión y pueda generar inquietudes para un cambio:

“Espero que el público se pregunte cuáles son los organismos encargados de regular el funcionamiento de instituciones religiosas en el país, y quién controla los movimientos de dinero de dichas instancias. Estas instituciones pueden ser tan nocivas y dañinas para la sociedad, que me sorprende tengan acceso a los medios de comunicación de una forma tan fácil, tan abierta, tan descontrolada.

“Tenemos muchos canales con mensajes evangélicos, aunque también hay que analizar el papel de los bancos con su negocio de las tarjetas de crédito; ellos deciden cuánto te cobran de intereses. Antes se consideraba como delincuente a la persona que prestaba y cobraba intereses, pero actualmente ya es una práctica común el funcionamiento de altos intereses.

“En la película quise abordar cómo la gente se endeuda con esas tarjetas y no paga porque su cuenta sube muchísimo. La estafa es del banco con los intereses, no de los cuentahabientes. Las instituciones bancarias crean el dinero de la nada, en una computadora, y los intereses son dinero de ficción. Estamos viviendo como en una gran burbuja de mentiras.”

Recuerda en entrevista que siempre le han importado los tópicos sobre el control social que se establece de diferentes formas y que el pueblo no percibe claramente:

“Este tipo de iglesias me llama mucho la atención porque me di cuenta que no era una cosa sólo de un país o región, sino de Latinoamérica, de Europa… Tocar el tema me pareció una buena oportunidad para hablar sobre la situación actual en varios sentidos. La sociedad sigue ciegamente conceptos e ideas que parecen ser parte de la vida normal, pero si se estudia cómo funcionan y quién se beneficia vemos que todo está fríamente calculado para hacer un gran negocio y mantener a las personas hipnotizadas, adormecidas.”

Cuando escribió el guión junto con Fernando del Razo, pensó en crear un personaje con quien el público se identificara:

“Quería que González tuviera esos problemas económicos y de soledad, que se viera súper acorralado por las circunstancias; pero además debía buscar algo perverso en él. Justo esta burbuja de mentiras en la que vivimos provoca que algunas personas cometan actos delictivos o se conviertan en asesinos y narcos. El principal motor de la gran mayoría de las desgracias sociales de Latinoamérica es por el asunto económico.”

Harold Torres, intérprete asimismo de las películas Norteado, Colosio: el asesinato, La cebra y la serie televisiva Crónica de castas, quedó atrapado con su personaje desde el primer acercamiento:

“González es de una trayectoria bastante complicada a lo largo de la película. Y como el director me estaba dando la oportunidad de participar de diferentes maneras, le propuse que entrara Laura Pino conmigo para producirla e invitamos al fotógrafo Juan Pablo Ramírez, a Bardem, y a la actriz Olga Segura. De extras ocupamos actores de Toluca, de donde soy, porque queríamos meter este tipo de rostros peculiares allí para generar un tono específico en González.”

–¿Qué importancia posee en este momento su largometraje?

–Nos obligan a vivir con ciertas ideas y estilos a través de la Iglesia, la educación, la televisión que te dicen debes comprarte un carro, una computadora, un refrigerador o debes mantener una familia; pero con un salario mínimo y los impuestos, nomás no te alcanza. Hay miles de injusticias en todo el país y nadie dice ni hace nada, sólo cuando te afecta directamente te manifiestas.

Un pastor charlatán

De forma similar, a Carlos Barden (hermano de Javier Bardem) le atrajo de sobremanera encarnar el rol de un pastor evangélico, toda vez que “hay personajes que a cualquier actores le gustaría interpretar, y uno de ellos ha sido el mío, un (predicador) charlatán”. Le interesa participar en filmes que aborden problemas actuales:

“Definitivamente González habla de la gran estafa que vivimos: el drama aspiracional en nuestra sociedad, pasa en España, México, el mundo. Se trata del ‘debo ser alguien; tengo que tener, que ganar, tengo que comprar’. Ese es un objetivo fallido para la mayoría de la población y la lleva a la desesperación, lo cual beneficia económicamente y políticamente a aquellos charlatanes que pueden ir desde el pastor evangélico hasta el presidente de una nación.

“Todos los partidos políticos tienen algo de iglesia, y todas las iglesias son partidos políticos. Esta cosa de ‘hay que tener fe, sufrir porque luego la recompensa será grata y aguantar porque la crisis pasará’, y ‘si no vives mejor ya llegará el momento’, es pura manipulación. Lo que hay que tener es acción por cambiar las cosas, no fe. ‘Ten fe’ es una manera de decir ‘no te levantes, no luches, no protestes’.”

–Los gobiernos enfatizan las causas en la crisis económica…

–Esta famosa crisis en España y en todos los países del sur europeo ya va para seis o siete años, y los medios afines a los grandes grupos económicos que manejan los gobiernos siguen utilizando este lenguaje de ‘crisis’. ¡Eso es mentira!

Apunta soluciones como la redistribución de la riqueza y el establecimiento de un nuevo modelo económico para el bienestar social.

“En dos años España ha duplicado el número de gente que vive en la pobreza y hay un 17% más de multimillonarios; no es una crisis económica, es una estafa económica que se sustenta en una estafa democrática. Aprovechan el espantajo de la crisis para recortar derechos sociales que costó décadas conseguir.”

Foprocine, Chacal Films y Echasa son las productoras de González, con música de Galo Durán y edición de León González.