Una gira deslucida, opacada

Enrique Peña Nieto comenzó el jueves 5 una gira que concluirá el martes 10 luego de visitar Portugal, el Vaticano y España. Entre sus propósitos está recomponer los vínculos de negocios con los empresarios españoles y portugueses, y promover las supuestas bondades de sus reformas estructurales. Pero el momento de su viaje no fue el mejor: Portugal se sacude por el anuncio del final del programa europeo de rescate a sus finanzas, España está más interesada en la abdicación de Juan Carlos, y en el Vaticano todavía resuenan las quejas de los obispos mexicanos, quienes le dibujaron al Papa el panorama de miseria y violencia que vive México.

MADRID.- La gira del presidente Enrique Peña Nieto por Europa, que se inició el jueves 5 y se prolongará hasta el martes 10, no ha tenido el impacto que se esperaba, debido a la atribulada coyuntura política y económica de dos de los países incluidos en su visita de Estado: Portugal y España.

A principios de mayo el gobierno portugués anunció el final del programa de rescate de la troika (Banco Central Europeo, Comisión Europea y Fondo Monetario Internacional), que ascendió a 78 mil millones de euros, el cual significó la aplicación de draconianos recortes sociales para conseguir una estabilidad financiera, aún endeble.

Antes de la llegada de Peña Nieto, subió la tensión en Portugal luego de que el Tribunal Constitucional vetara algunas medidas de ahorro del gobierno del primer ministro Pedro Passos Coelho, cuya aprobación y aplicación eran condición para recibir los últimos 2 mil 600 millones de euros del rescate.

En su comparecencia ante los medios en Lisboa, en compañía del presidente Aníbal Cavaco Silva, Peña Nieto destacó esos “ajustes estructurales” que Portugal puso en marcha, los cuales, dijo, “coinciden con las medidas que México está adoptando”.

En España, donde tiene actividades programadas para el lunes 9 y el martes 10, la clase política y los ciudadanos están centrados en la abdicación de Juan Carlos de Borbón y la inminente proclamación de Felipe VI como rey, lo que provoca una escalada de manifestaciones de partidos y ciudadanos que exigen una consulta sobre el modelo político: república o monarquía.

También el resultado de las recientes elecciones europeas reflejó el descontento que provocan las medidas de choque que el gobierno de Mariano Rajoy sigue imponiendo inútilmente para atajar la crisis, con una caída de 50% de la votación conjunta de los partidos tradicionales (Popular y Socialista Obrero Español). Estas organizaciones políticas perdieron más de 5 millones de votos, muchos de los cuales se canalizaron a otras formaciones, algunas de reciente surgimiento, como Podemos, que con cuatro meses de existencia logró cinco escaños.

A eso se suma la reciente salida de Pemex del núcleo de Repsol, al vender un paquete de 7.86% de sus acciones en la petrolera hispana, en medio de un diferendo entre sus direcciones del que aún no se ve el fin.

El único aspecto que parece tener el interés de los españoles, al menos del gobierno y de las empresas, es el Programa Nacional de Infraestructura de Peña Nieto, que el gobierno mexicano viene a “vender”.

Pero no es todo lo que está opacando el periplo europeo de Peña Nieto, que incluyó una visita al Vaticano, donde tuvo un encuentro con el Papa Francisco y una reunión con el secretario de Estado Pietro Parolin, el sábado 7.

Este viaje tiene lugar una semana después de la estancia de los obispos mexicanos en la sede vaticana, donde le entregaron al pontífice una serie de informes muy críticos en los que ponen en tela de juicio las reformas estructurales de Peña Nieto, pues consideran que pueden ser sólo para beneficio de “aquellos acostumbrados a depredar los bienes del país”, por lo que quizá traigan mayor pobreza y desigualdad para el grueso de la población (Proceso 1959 y 1960).

Francisco también recibió informes pormenorizados de los jerarcas de la Iglesia mexicana sobre la grave situación de violencia, inseguridad y desigualdad en México.

En su reunión con los prelados mexicanos, el Papa no dejó pasar la oportunidad y pronunció un mensaje muy crítico al abordar “todos los problemas de la emigración, los que no llegan al otro lado… son hijos que mueren, muertos por sicarios alquilados… todo ese problema serio de la droga. O cuando un campesino te dice: ‘¿Y qué quieres que haga? Si cultivando maíz vivo todo el mes, cultivando amapola vivo todo el año’”.

Por el sigilo con el cual se manejó la agenda de Peña Nieto, sobre su viaje al Vaticano sólo se tuvo conocimiento después que se hiciera pública la postura de los obispos.

“Excelentes”, “inmejorables”

En todos los eventos preparativos para la visita de Estado de Peña Nieto a España, las autoridades de ambos países resaltan el buen estado que guardan su relaciones, que el ministro español de Asuntos Exteriores, José Manuel Margallo, incluso califica de “excelentes” e “inmejorables”.

En Madrid, en medio de reuniones preparatorias de la agenda, el subsecretario mexicano de Relaciones Exteriores, Carlos de Icaza, señaló: “Hay (en la agenda) un componente importante de oportunidades para fortalecer, incrementar y ampliar los flujos de corrientes de comercio e inversión con México”.

En esta coyuntura, el gobierno de Peña Nieto busca relanzar su relación con España luego de los dos sexenios panistas.

Su primer gesto fue cumplir con la inversión en los astilleros gallegos Hermanos de J. Barrera, de los que Pemex posee 51% del capital, pese a ser un compromiso adquirido por el gobierno de Calderón ante la súplica del presidente Rajoy, quien buscaba aliviar la dura crisis que viven aún los astilleros de Galicia.

Sin embargo Peña Nieto no logró el respaldo que esperaba de Rajoy para resolver la guerra en Repsol, resuelta sólo con la salida de Pemex, luego de 27 años de permanencia en el accionariado. El mandatario mexicano conoció en su justa dimensión a su par español, a quien la prensa local critica continuamente por dejar correr los conflictos hasta que se resuelven solos.

Para ese relanzamiento de la relación, los dos gobiernos concentraron buena parte de sus negociaciones durante la XI Comisión Binacional España-México, celebrada en mayo. Buscaban “actualizar la asociación estratégica” México-España, establecida en 2007.

El objetivo era “dotarla de nuevos contenidos” buscando ampliar “el diálogo político, la expansión del comercio, el incremento de las inversiones –incluyendo a las pequeñas y medianas empresas en este proceso–, el aumento a los flujos turísticos y la promoción de una mayor cooperación científica, educativa, cultural, de defensa y judicial”, señala un comunicado del gobierno mexicano sobre la visita.

En el marco del actual encuentro se firmarán los acuerdos alcanzados en esa reunión bilateral, como el reconocimiento y la promoción de talentos nacionales de ambos países a través del intercambio, movilidad y formación de profesionales.

Se avanzará en el establecimiento de un centro de excelencia para la mitigación de riesgos químicos, biológicos, radiológicos y nucleares en México.

En el plano regional se trabajará en conjunto para el proceso de renovación del sistema de Cumbres Iberoamericanas.

México seguirá siendo garante para que España continúe como observador en la Alianza del Pacífico. Y España seguirá colaborando en el proceso de actualización del acuerdo global México-Unión Europea.

En el terreno multilateral, México apoyará a España para que ocupe un sillón en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas y se firmarán acuerdos para profundizar la cooperación bilateral en materia de seguridad energética, hidrocarburos, energías renovables y manejo de desechos radioactivos, especialmente en el actual contexto de reforma energética en México y de la reforma eléctrica en España.

Los dos gobiernos signarán un acuerdo en materia de combate al crimen organizado internacional, así como de asuntos jurídico-consulares y en materia de extradición internacional, traslado de reos y restitución de menores.

Se busca profundizar en la cooperación técnica y científica, así como en materias ambientales, de educación técnica, atención a víctimas del delito y apoyo a la rehabilitación de viviendas de comunidades indígenas de Michoacán.

En materia educativa y cultural se pretende impulsar la formalización de un acuerdo de reconocimiento mutuo de títulos, diplomas y grados académicos de educación superior universitaria.

En el ámbito cultural, se firmará un memorando de colaboración para proteger el patrimonio subacuático, que busca el rescate de antiguos galeones españoles hundidos tras la conquista.

Asimismo se firmarán acuerdos en materia de defensa, diálogo y cooperación de las Fuerzas Armadas de ambos países.

Promoción de reformas

Pese a lo deslucido de la gira, Peña Nieto sí tendrá algunos foros para hablar de sus reformas estructurales.

El diario El País organizará este lunes 9 el foro México: reformar para crecer, en el teatro Real de Madrid, con 400 invitados, que será inaugurado por el secretario de Hacienda, Luis Videgaray, y en el cual participará Peña Nieto.

En este acto está prevista la intervención del secretario de Economía, Ildefonso Guajardo, y una conferencia del director de Proméxico, Francisco González Díaz. Hablarán todos ellos de las reformas y de las posibilidades de inversión en el Plan Nacional de Infraestructura, pese a que las primeras aún carecen de leyes secundarias, cuya aprobación en el Congreso está pendiente.

En el acto se prevé un panel con la participación de los presidentes de los principales bancos y empresas españolas: Francisco González, de BBVA; César Alierta, de Telefónica; Javier Monzón, de Indra; Borja Prado, de Endesa, e Ignacio Sánchez Galán, de Iberdrola. A estas empresas, patrocinadoras del evento, se suman Ferrovial y Acciona, todas con amplias carteras de negocios en México.

Destaca el hecho de que El País sea el organizador de este acto de tan alta proyección mediática, siendo el diario el “buque insignia” de Prisa, que forma parte de un grupo empresarial de medios interesado en participar en la licitación por una de las nuevas cadenas de televisión abierta en México (Proceso 1960).

Este grupo lo completan Roberto Alcántara Rojas, accionista de Prisa y presidente de un importante grupo de transporte de pasajeros en México, asociados con los hermanos Luis y Anuar Maccise (del Grupo Mac Multimedia).

Pero no son los únicos aliados que le han surgido a Peña Nieto: los directivos del banco español BBVA –matriz del BBVA-Bancomer–, quienes después de conocerse los negativos datos en la perspectiva de crecimiento de 2.7%, en vez de 3.9% que había anunciado Videgaray, salieron a matizar las críticas.

Esta filial mexicana, el mayor proveedor de servicios financieros en el país, reportó utilidades por casi 30 mil millones de pesos en 2013, aportando 38% de las ganancias del Grupo BBVA en todos los países en los cuales opera.

Vicente Rodero, vicepresidente y director general de BBVA Bancomer, reconoció en México que en 2013 y el inicio de este año, el “mexican moment se evaporó” por el bajo crecimiento, pero precisó que el diagnóstico elaborado por el banco mantiene sus previsiones de crecimiento.

“En poco tiempo se han aprobado varias reformas estructurales de gran calado. Algo inédito en la historia de México”, destacó. En su opinión, si se logra instrumentar en especial la reforma energética, México podría elevar su crecimiento por arriba de 4% en los siguientes años.

Señaló que esperaban que ese crecimiento económico, con más inversión y empleo, se pueda materializar el próximo año. A lo mejor, el auténtico mexican moment lo vamos a vivir a partir de 2015”, dijo.