En Nuevo León, efectos sangrientos

MONTERREY, NL.- La operación para “pacificar” Tamaulipas provocó que algunos capos huyeran al vecino estado de Nuevo León.

Y aunque el gobernador priista Rodrigo Medina de la Cruz anunció medidas de contingencia, el “blindaje” en la frontera entre ambos estados es una coladera: ya han sido asesinados tres ministeriales nuevoleoneses por pistoleros tamaulipecos y autoridades federales capturaron en Nuevo León a tres líderes de la delincuencia de Tamaulipas.

Mientras tanto, el procurador nuevoleonés, Adrián de la Garza Santos, está en campaña. A diferencia de meses anteriores, cuando mantenía un perfil bajo, ahora todos los días da conferencias de prensa para anunciar la captura de criminales.

Hace dos años había patrullajes y operativos las 24 horas; Nuevo León estaba alerta, dice el diputado local panista Enrique Barrios. Ahora, con el procurador placeándose, los homicidios han subido y al parecer los criminales de Tamaulipas encontraron más fácil refugiarse en la entidad.

El pasado 13 de mayo el secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong, anunció otro más de los operativos federales para “pacificar” Tamaulipas. Lanzó el plan en Reynosa, sede del Cártel del Golfo, donde se han recrudecido las acciones violentas en las últimas semanas.

Por su parte Nuevo León anunció su propio plan de “blindaje extraordinario” para prevenir que las acciones delictivas del estado vecino permeen su territorio. Medina dijo que la entidad busca protegerse contra el “efecto cucaracha”.

Antes de que Osorio Chong lanzara su batida contra zetas y golfos, este año ya se notaban en Nuevo León las señales de la migración de criminales buscando refugio.

La noche del 27 de febrero pistoleros zetas plagiaron en Nuevo Laredo al exalcalde de esa ciudad Benjamín Galván y al empresario Miguel Ángel Ortiz. Los asesinaron momentos después del secuestro. Sus cuerpos fueron llevados desde aquel municipio fronterizo, cruzando todo el norte de Nuevo León, y tirados al día siguiente en la comunidad La Candelaria, municipio de García, 20 kilómetros al poniente de Monterrey. No hubo quien se percatara del transporte de los cadáveres.

Tras el anuncio de la estrategia de seguridad para Tamaulipas comenzaron a caer “peces gordos” de ese estado, pero en Nuevo León. Y los responsables de capturarlos fueron las autoridades federales.

Fernando Martínez Magaña, jefe de plaza de Los Zetas en Nuevo Laredo, fue detenido en Monterrey el 14 de mayo, informó el titular de la Comisión Nacional de Seguridad (CNS), Monte Alejandro Rubido García.

Detalló que el capo conocido como Z-16 era responsable de transportar droga, armas e inmigrantes ilegales por mar y tierra hacia Estados Unidos. Su área de operación eran los municipios fronterizos de Tamaulipas, región conocida como Frontera Chica. Era uno de los 12 blancos prioritarios establecidos dentro de la estrategia de seguridad.

Otra captura de alto perfil trascendió el 19 de mayo: dos días antes marinos habían detenido en Nuevo León a Juan Fernando Álvarez Cortez, El Ferrari, líder de Los Zetas en Ciudad Victoria, Tamaulipas.

Fuerzas federales detuvieron la madrugada del 25 de mayo en San Pedro a Juan Manuel Rodríguez García, Juan Perros, uno de los jefes del Cártel del Golfo en Tamaulipas.

Al presentarlo ese mismo día, Rubido dijo que Rodríguez emprendió una batida para eliminar rivales zetas en San Fernando, Ciudad Victoria, Guerrero y Nuevo Laredo. Le atribuyó el ataque a raíz del cual murieron cuatro militares en agosto de 2013 en Reynosa. Ese mismo mes había asumido el liderazgo del Cártel del Golfo tras la captura de Mario Armando Rodríguez Treviño.

Procurador en campaña

Durante años Adrián de la Garza Santos se había desempeñado como un eficiente director general de Averiguaciones Previas y director de la Agencia Estatal de Investigaciones. Es un técnico de carrera en procuración de justicia y seguridad, respetado por todas las corporaciones de la entidad.

En febrero de 2011 fue designado procurador de justicia en la entidad, en relevo de Alejandro Garza y Garza.

Sorpresivamente este año, quien fuera un discreto peón en el combate al crimen, se convirtió en una figura mediática. Comenzó a aparecer en las pantallas de televisión. Para darle realce a su figura pública, el pasado 6 de marzo lo nombraron secretario ejecutivo del gabinete de Seguridad y Justicia del gobierno estatal.

Su afán de notoriedad empezó a tener efectos. En esos mismos espacios en los que aparecía, los entrevistadores le preguntaban si estaba en campaña para un puesto de elección popular.

El funcionario, disfrutando el momento, contestaba con evasivas. El 17 de marzo, a pregunta expresa sobre sus aspiraciones, dijo que le gustaría servir “desde cualquier trinchera”.

Al día siguiente, cuando le preguntaron si andaba en campaña, jugó con la respuesta: “Quiero decirle aquí, abiertamente, que sí estoy en campaña, pero para detener criminales, para seguir deteniéndolos, para seguir procurando justicia”.

El panista Enrique Barrios ya subió una vez a la tribuna del Congreso de Nuevo León para demandar que De la Garza se defina. Ahora le pide otra vez que lo haga o se dedique a contener los índices de criminalidad en la entidad. Según el legislador este año ha habido más de 140 ejecuciones. Al paso que va, 2014 podría terminar con más de 500.

La causa del repunte, dice Barrios, es el autoengaño del gobierno de Medina, quien cree y quiere hacer creer que hay una mejoría en la estadística de seguridad, suponiendo que la crisis ya pasó.

“Eso ha provocado un relajamiento en la política de seguridad. El gobierno ya no está tan alerta, no hay tantos patrullajes, no hay tanta inteligencia, lo que hace que suban los índices criminales. Esto va aunado a la nueva postura del procurador del estado, que desde hace unos meses trae una campaña de promoción personal en televisión y radio, buscando una candidatura en 2015”, dice a Proceso.

Considera que si el procurador, en su calidad de líder estatal de persecución del delito, distrae su tiempo y su esfuerzo en grupos de enfoque para la campaña, descuida el combate a los criminales.

Un día después de la captura de Juan Perros, De la Garza declaró que la policía de Nuevo León ayudó a las autoridades federales con trabajo de inteligencia para capturar al capo y afirmó que el blindaje en la frontera del estado no falla pues, según su lógica, funciona por la aprehensión de delincuentes.

El martes 3 el general Salvador Cienfuegos Zepeda, secretario de la Defensa, afirmó que los índices delictivos han decrecido en Tamaulipas con las acciones emprendidas por el gobierno federal y aclaró que los brotes de violencia que se han registrado últimamente ahí obedecen a pugnas internas de los “grupos” que se disputan el territorio.

El viernes 6 fueron publicadas encuestas previas al proceso electoral que en la entidad tendrán lugar el 7 de junio de 2015. En una de ellas el procurador nuevoleonés aparecía como uno de los punteros.