El duopolio, tras las nuevas cadenas de TV

Dos grandes grupos cercanos a Televisa y TV Azteca van cobrando forma como postores en la licitación de las dos nuevas cadenas de televisión abierta en tecnología digital. Todo indica que son sociedades que, encabezadas por Mac Multimedia y Grupo Lauman, cuentan con el apoyo y la participación del duopolio televisivo, y también con la anuencia presidencial, pues algunos de los integrantes de este clan mediático-empresarial mantienen estrechas relaciones con Enrique Peña Nieto.

Dos grandes agrupaciones se van configurando como postoras de la licitación de las nuevas cadenas de televisión abierta en tecnología digital durante el presente gobierno: la encabezada por el Grupo Mac Multimedia, de la familia mexiquense Maccise –en sociedad con Prisa y el poderoso empresario del transporte Roberto Alcántara–, y el Grupo Lauman –dirigido por Manuel Arroyo, propietario de El Financiero y la empresa Comtelcast–, asociado a Bloomberg.

En ambos casos se trata de inversionistas cercanos a las dos grandes televisoras –Televisa y TV Azteca– y al equipo político del Estado de México que llegó al poder con Enrique Peña Nieto. Versiones extraoficiales indican que se pueden fusionar o incorporar a la tercera corporación que ha mantenido su interés en las dos cadenas: el Grupo Imagen, de Olegario Vázquez Raña, propietario desde 2007 de Canal 28 y de Excélsior.

La señal más reciente de la formación de un fuerte clan mediático-empresarial con origen en el Estado de México fue la alianza de Roberto Alcántara Rojas –de Inversiones en Autotransportes Mexicanos (Iamsa) y de la línea aérea VivaAerobús– con Grupo Prisa, de Juan Luis Cebrián. Alcántara Rojas, expropietario del Bancrecer e interesado también en la licitación de los trenes de pasajeros (México-Toluca, México-Querétaro, y Transpeninsular), se suma a la agrupación constituida por la familia Maccise y Prisa.

No es la primera vez que Alcántara y los Maccise han hecho alianzas para adquirir medios. En 2008, tras la salida de Luis Enrique Mercado de la dirección de El Economista, Alcántara Rojas y Anuar Maccise Dib intentaron comprar el periódico. Perdieron ante Jorge Nacer, presidente de Universidad ICEL, quien invirtió 310 millones de pesos.

El despegue de la familia Maccise ha sido muy claro en los últimos cinco años, y en especial durante el gobierno federal de Enrique Peña Nieto. El heredero de la dinastía, Luis Maccise Uribe, fue compañero de aventuras y de escuela de Luis Enrique Miranda Nava, actual subsecretario de Gobernación y uno de lo hombres más cercanos al primer mandatario. Peña Nieto es compadre tanto de Maccise como de Miranda.

En el curso del gobierno de Peña Nieto en el Estado de México, Maccise Uribe fue delegado de la Cruz Roja. La administración de Eruviel Ávila lo nombró presidente de la Junta de Asistencia Privada. En agosto de 2013 anunció una sociedad de “intercambio de contenidos” con el español Grupo Prisa. A esta alianza se adhirió el periódico Reporte Índigo, dirigido por Ramón Alberto Garza. El enlace en esta red fue también Antonio Navalón, periodista español nacionalizado mexicano que trabajó para Prisa y cercano a su actual director, Juan Luis Cebrián.

Tanto Maccise como Prisa son socios de Grupo Televisa en diversos negocios. El empresario mexiquense participa desde 2012 como consejero independiente en la firma Genoma Labb, emporio de “productos milagro”, suplementos alimenticios y artículos de belleza donde Azcárraga Jean también es accionista. A su vez, Prisa es socio en la división radiofónica de Televisa.

Por su parte, El Financiero se ha convertido en el eje de otro equipo de inversionistas encabezados por el nuevo dueño de ese medio, Manuel Arroyo, quien aspira a la licitación de una de las dos cadenas de televisión, aunque hasta ahora no ha señalado explícita y públicamente su interés.

Arroyo es presidente y director general de Grupo Lauman. En el sitio en internet www.weforum.org, este consorcio se presenta como multimedia, con 2 mil 700 empleados en México, Centroamérica y Brasil, asociado recientemente al canal especializado en información financiera Bloomberg.

Grupo Lauman, según esta misma información, está integrado por cuatro divisiones estratégicas de negocios: Comtelsat Broadcast (creada por Arroyo a los 19 años para incursionar en el mundo de las tecnologías de telecomunicaciones), que opera canales como ESPN y Fox Sports; Comtelsat Telecomunicaciones; C&L Capital Partners y Servicios Financieros; y El Financiero Media Group.

Conforme a dicho portal, el director de Estrategia e Inteligencia de Negocios de Grupo Lauman es Alfredo Esparza. Egresado de la Universidad Iberoamericana, fue secretario de Finanzas del gobierno de Puebla (2000-2004). De febrero de 2007 a febrero de 2013, fungió como director general adjunto de Estudios y Política en la Secretaría de la Función Pública. De 2008 a 2011, se desempeñó como jefe de la delegación mexicana ante el Grupo de Trabajo sobre Cohecho en la OCDE.

La cercanía de El Financiero con el duopolio televisivo ha sido clara en los últimos meses. A través de este periódico se dio a conocer un presunto documento secreto de “compromiso de compra” de Carlos Slim a Grupo Dish, en el momento más álgido de la discusión sobre el must carry-must offer. En sus páginas publica una columna Ricardo Salinas Pliego, propietario de TV Azteca.

El propio Arroyo, en entrevista con la revista Poder, admitió que el principal impulso para su empresa Comtelsat fue Salinas Pliego. A finales de 1993, el nuevo accionista de TV Azteca le contrató los servicios para montar una antena y transmitir un partido de basquetbol.

Las alianzas internacionales han quedado claras, por ahora, para proveer contenidos; en el caso de los Maccise, con Prisa,­ y de Manuel Arroyo, con Bloomberg. Al conocerse los detalles de la licitación y el tope de inversión extranjera de sólo 25%, grupos como Discovery Channel y Universal desistieron de invertir en las nuevas cadenas mexicanas.

Además, nada garantiza que una inversión de más de 300 millones de dólares en el despliegue de cada cadena televisiva pueda ser redituable. El mismo IFT advirtió que a partir del quinto año de inversión podrían llegar a tener 8.5% del mercado de televisión abierta cada una (ver Proceso 1958). Eso si no se retrasa el programa de Televisión Digital Terrestre o surgen otros inconvenientes.

El negocio de la TV restringida

A cambio de la licitación de las dos cadenas, el gobierno federal no afectará los intereses de Televisa en el creciente mercado en expansión de la televisión restringida, donde la empresa de Emilio Azcárraga Jean no será declarada agente económico preponderante por el organismo regulador y mantendrá el dominio de 58% de un mercado total, según las cifras del Instituto Federal de Telecomunicaciones (IFT) y los reportes de la compañía a la Bolsa Mexicana de Valores.

De hecho, de acuerdo con las cuentas del propio IFT, el verdadero negocio seguirá siendo la televisión restringida, mercado al que no podrá entrar directamente América Móvil, del magnate Carlos Slim, antes de por lo menos 18 meses, y donde Grupo Televisa prepara una ambiciosa expansión, teniendo como adversarios a Megacable, de Enrique Yamuni, y a Grupo Dish, de Joaquín Vargas.

El único sector que ha crecido en dos dígitos durante los últimos años ha sido el de la televisión vía satélite, por cable y por microondas, con un promedio de 13.4%. El de la televisión vía satélite, dominado por Sky, filial de Televisa, registró un crecimiento de 11.9%, hasta alcanzar 7.8 millones de suscriptores; y el de la televisión por cable, donde la empresa de Azcárraga Jean ha ido expandiéndose, tuvo un repunte de 15.9% y concluyó 2013 con 6.8 millones de suscriptores.

La firma que más ha avanzado en televisión por cable –además de las que son propiedad de Grupo Televisa– es Megacable, que pasó de 2.9 millones de suscriptores en 2011 a 3.4 millones en 2013. Esta compañía compite no solamente en televisión restringida, telefonía fija e internet, sino que también ofrece ya servicio de telefonía móvil.

Desde 2006, Grupo Televisa ha ido consolidando su poder dominante en el mercado de televisión por cable. Cablevisión, su filial original, cerró 2013 con 867 mil 525 suscriptores (10.2% más que el año anterior); Cablemás tiene 1 millón 185 mil (3.3% más entre 2012 y 2013); TVI o Cablevisión Monterrey cuenta con 442 mil 697 suscriptores al cierre (18.1% de crecimiento), conforme a los datos obtenidos del informe anual ante la Bolsa Mexicana de Valores.

A estas tres compañías –filiales de Grupo Televisa– se puede agregar este año Cablecom, con 915 mil 456 suscriptores. La compra por 7 mil millones de pesos de Cablecom no es presentada por la empresa de Azcárraga Jean como una “inversión”, sino como una adquisición de deuda.

Con Cablevisión, Cablemás, TVI y Cablecom, más otras firmas de menor tamaño que ha ido absorbiendo, Grupo Televisa tendría entre 58 y 60% de un mercado de 7 millones de suscriptores de televisión restringida.

El otro gran negocio de Televisa es Sky, la empresa de televisión vía satélite que dispone de 6.15 millones suscriptores y sólo tiene como competencia a Grupo Dish, con poco menos de 2 millones. Sky creció 13% a finales de 2013.

La reciente adquisición del gigante estadunidense AT&T de DirecTV por 48 mil 500 millones de dólares podría beneficiar más a Grupo Televisa, ya que DirecTV es socio, con 41% de las acciones, de Sky México.

La fusión de AT&T y DirecTV afectará, sobre todo, al gran rival de Televisa en el mercado de telecomunicaciones: América Móvil. AT&T y la empresa de Carlos Slim se volverán competidores, sobre todo, en el mercado de la televisión restringida en Brasil, Argentina y Colombia, donde el magnate mexicano ha invertido en ese rubro.

Durante el primer trimestre de 2013, DirecTV reportó que llegó a los 11.92 millones de suscriptores en América Latina, de los cuales 5.48 millones están en Brasil, el país donde Slim ha pretendido competir ante la imposibilidad, por ahora, de dar servicios de televisión restringida en México.

A pesar de este repunte sostenido de la televisión de paga, los contenidos no han mejorado. El vicepresidente de la Asociación de Telecomunicaciones Independiente de México (ATIM), Salomón Padilla, afirmó en el congreso recientemente organizado por la agrupación que “se han reducido los costos hacia el suscriptor de televisión restringida, pero la calidad de los contenidos se ha visto mermada en los últimos 10 años”.

La ATIM, que aglutina a 50 pequeños concesionarios que cubren 150 poblaciones en el país, tiene como principales adversarios a las compañías grandes que se han alineado a Grupo Televisa o a Megacable y que controlan el mercado de la televisión restringida en el país.