Alfonso Cuarón cara a cara con Peña Nieto

El cuestionamiento del Óscar mexicano Alfonso Cuarón sobre la reforma energética y su amplia cobertura periodística sirvió para el lucimiento del gobierno de Enrique Peña Nieto. Acabó sin mayores consecuencias. Para el comunicólogo Enrique Velasco Ugalde fue un “juego de simulaciones”, aunque algunos actores como Daniel Giménez Cacho proponen que sea el inicio de un debate más profundo.

El cineasta Alfonso Cuarón (quien a casi dos meses de ganar el Óscar como Mejor Director por Gravity y a unos días de ser el único mexicano que aparece en la lista de las 100 personas más influyentes del mundo, según Time) parecía situar en jaque mate al presidente Enrique Peña Nieto con 10 preguntas sobre la reforma energética, y desató polémica, a tal grado que dos días después el gobierno federal publicó las respuestas por internet.

Al final nada cambió.

El actor Daniel Giménez Cacho declara a Proceso que el tema es complejo y las contestaciones no resuelven el problema de la desinformación que padece el mexicano:

“Hubiera preferido menos rollo, pero me parece un excelente inicio para que este debate se haga público a través de la televisión abierta y como ciudadanos podamos ahora sí contrastar las diferentes posturas de otros especialistas reconocidos.

“Estas respuestas me generaron otras dudas y será necesario escuchar otras voces, con el fin de que podamos emitir un voto informado en la consulta popular que debe hacerse en 2015.”

Enrique Velasco Ugalde, profesor fundador de la licenciatura en Comunicación Social de la Universidad Autónoma Metropolitana Unidad Xochimilco, exalta que como Cuarón es una celebridad, está bajo los reflectores y lo atendieron rápido:

“Le hacen más caso a una figura de la farándula que a un investigador. Desgraciadamente ya no hay periodistas como Paco Huerta, quien le daba la voz al ciudadano de a pie, no al poderoso, y eso ya no pasa en México; pero no descalifico las preguntas de Cuarón, aunque en la conferencia que dio el pasado miércoles no fue muy convincente.”

Pesimista, alza la voz:

“¡De todos modos no cambia nada!… ¡Todo es un juego de simulaciones! Me hubiera gustado que el cineasta incluyera la ley de telecomunicaciones.”

La sorpresa de Cuarón

 

El 28 de abril, Cuarón llamó la atención de los políticos, celebridades  y sus fans tanto en los medios informativos como en las redes sociales.

Publicó en Reforma y La Jornada, “como ciudadano preocupado por el destino de México y desde la más absoluta independencia política”, 10 cuestionamientos dirigidos a Peña Nieto, quien dijo en entrevista con León Krauze, que el realizador de Sólo con tu pareja, Y tu mamá también, La princesita y Harry Potter y el prisionero de Azkaban, no estaba bien informado sobre dicha reforma.

El también productor y guionista de cine argumentó en el documento:

“No estoy informado porque el gobierno que usted encabeza no ha compartido conmigo –con nosotros los mexicanos– elementos indispensables para entender ‘el alcance y el sentido de las reformas’.”

El realizador inició con las siguientes dudas: ¿Cuándo bajarán los precios del gas, la gasolina, el combustóleo y la energía eléctrica? ¿Qué otros beneficios tangibles se esperan de la reforma? ¿Cuál es el cronograma de esos beneficios?

Cuarón abarcó lo económico, lo ambiental y lo social; sobre todo, la corrupción. La pregunta cinco fue referente a las trasnacionales petroleras: ¿Qué medidas se tomarán para evitar que el proceso democrático de nuestro país quede atrapado por financiamientos ilícitos y otras presiones de los grandes intereses?

La última interrogante la contextualizó con la quiebra de 1982 (luego del dispendio, la ineptitud y la corrupción que caracterizó el manejo de la riqueza petrolera de los años setenta), y las reformas discrecionales y opacas de tiempos de Salinas de Gortari, buenas para las manos privadas pero dudosas para los consumidores. Y lanzó: ¿Qué nos garantiza que esas experiencias, que han ahondado los abismos sociales, no se repitan? Usted y su partido cargan con la responsabilidad histórica de estas reformas, ¿cree realmente que el Estado mexicano tiene los instrumentos para llevarlas a cabo con eficacia, sentido social y transparencia?

Para consultar todo el documento, Cuarón creó la web www.diezpreguntas.com, incluyendo los  idiomas alemán,   inglés,  francés, portugués e italiano, y puso el twitter
@diezpreguntas_; pronto, también por twitter, el Ejecutivo agradeció las preguntas, y le prometió las respuestas “una vez que se presenten las leyes secundarias que acompañarán a la reforma”.

 

Ecos y respuestas

 

En cientos de tuits se planteaba que el director del séptimo arte era  muy valiente, exacto, directo… hasta que alguien le reviró cuestionando la carta a Cuarón porque acaso se sometía a algún empresario, político o partido.

Ese día Diego Luna, al presentar su película César Chávez, aplaudió el mensaje de su colega. Lo mismo hizo el director Eugenio Derbez, quien, tras su salida de Televisa, busca más trabajo en Estados Unidos e interviene en comerciales: “Habla por los que no tienen voz”.

También hubo apoyos de Ana de la Reguera, Gael García Bernal, Camila Sodi, Denise Dresser, Sebastián del Amo (quien en breve estrenará la cinta Cantinflas), Jorge Zárate, Eugenia León, Regina Orozco, Epigmenio Ibarra y Fernanda Familiar (quien anunció la muerte del escritor Grabriel García Márquez con el permiso de su ahora viuda), en fin.

Jesús Zambrano, líder del PRD, afirmó que los cuestionamientos de Cuarón “son muy pertinentes”, y añadió que el Presidente debía dar una respuesta pública.

Por la mañana del 30 de abril, y a tres días de que subiera la gasolina y el gas en México, fue presentada la iniciativa de legislación secundaria que envió Peña Nieto. Allí, los secretarios de Energía, Pedro Joaquín Coldwell, y el de Hacienda y Crédito Público, Luis Videgaray, contestaron las preguntas uno y la 10.  Por la tarde, en la en la página reformaenergetica.gob.mx subieron un apartado con las 10 respuestas, mientras Cuarón ofrecía una conferencia magistral en el marco de Posibility Sesions, organizado por Coca-Cola, donde casi molesto atendió las interrogantes de los periodistas sobre sus 10 inquietudes.

En 13 cuartillas del documento en reformaenergética.gob.mx, sin logo ni la firma de un responsable, “la administración federal produjo las afirmaciones que desde la presentación de la iniciativa de reforma constitucional en el sector energía en 2013 se ha prodigado en el discurso de los funcionarios federales y la publicidad oficial”, publicó https://www.proceso.com.mx/?p=371072. Según apuntó esta nota, se trataba de “el mismo discurso” oficial.

Para empezar en la explicación del primer punto, donde se subraya que reducirán las facturas de luz y los precios de gas, a más tardar dos años después de la fecha de entrada en vigor de la legislación secundaria, no se aclara nada respecto a la gasolina.

Cuarón dijo esa tarde que no sabía de las contestaciones ya que venía del aeropuerto, y manifestó que ya había elaborado su interrogatorio:

“Ya expresé lo que tengo que expresar, ahora corresponde al público, a los medios, al presidente y al Congreso darle seguimiento a esto, claro, si lo creen relevante.”

Este semanario lo buscó con insistencia para una entrevista e incluso se le envió a su equipo de prensa un cuestionario y nada.

Esa tarde declaró a unos medios que estaría dispuesto a reunirse con Peña Nieto, pero que era un supuesto porque aún no había invitación alguna.

Desdeñó la demanda de la escritora Tess Gerritsen, quién asegura que Gravity está basada en su libro con el mismo título, publicado hacia 1999. Las acciones legales son contra los estudios Warner Bros:

“Nunca he leído a esa autora. También hubo una demanda de India donde decían que Gravity era el remake de un filme que nunca realizaron.”

 

Voces del cine

 

A su hermano Carlos Cuarón, también reconocido cineasta, le gustó que el director de Children of men abriera el debate acerca de este tópico:

“Me parece muy correcto. Lo triste es que sea una figura pública internacional quien cuestione para que entonces el Presidente lo escuche y le conteste. Si lo hace un ciudadano común y corriente, no lo escuchan a uno. Si esto logra generar ideas, ¡qué bueno! Y si es más atole con el dedo, ¡qué mal!”

En entrevista, se enfoca en la respuesta de la última pregunta:

“La resolvieron a medias, porque sólo hablan de la crisis de 1982, cuando las condiciones eran muy distintas, y sólo era una referencia, en cambio, no hablan de la crisis de 1994, que es la importante y la que tiene que ver con esto, porque los actores políticos siguen vivos, llámense Manlio Fabio Beltrones, Emilio Gamboa Patrón o Carlos Salinas, etcétera, y porque la privatización se efectuó con mucha opacidad.”

A Giménez Cacho le hubiera gustado que Cuarón le preguntara al Ejecutivo por qué no apoya una consulta popular, si la Constitución lo permite. Recalca:

“Peña Nieto le contestó rápidamente a Alfonso; pero ha sido sordo y ciego con las protestas ciudadanas que exigen el cumplimiento de nuestros derechos. La clase política y el sistema de gobierno es impermeable a la participación ciudadana, por demasiados años la simulación que obedece a la conservación del poder ha convertido a nuestros representantes en servidores de intereses particulares.”

Remata bromeando:

“Voy a hacerle a Peña Nieto diez preguntas sobre la reforma de telecomunicaciones, no tengo un Óscar pero sí cinco Arieles.”

El también actor Damián Alcázar sella para este medio que es “fenomenal que Alfonso hiciera esas preguntas directamente a quien se supone es responsable, que yo lo dudo mucho, de las conservadoras y antinacionales reformas que cierran las posibilidades de bienestar para el pueblo de México”.