Primero fue El libro, luego El cancionero, y ahora Rupestre. El documental, estrenado la semana pasada en la Cineteca Nacional en doble función simultánea (en sala y al aire libre), y otras dos programadas para abril en la capital y con la idea de llevarlo a los festivales más importantes de México.
El documental de hora y media, en un primer tratamiento de Alberto Zúñiga, narra el origen y desarrollo del movimiento musical Rupestre, que este año cumple su 30 aniversario. En buena medida sostenido por el archivo gráfico del cineasta Sergio García, el video contempla charlas y extractos de temas que acuñaran algunos de los protagonistas rupestres, cuya presencia significara una plataforma única del rock hecho en México y en castellano, vigente hasta la fecha. Aparecen los comentarios de nueve integrantes del rock rupestre: Carlos Arellano, Fausto Arrellín, Rafael Catana, Nina Galindo, Roberto González, Rockdrigo González (1950-1985), Eblen Macari, Roberto Ponce y Armando Rosas.
También se ofrece el punto de vista de otros 40 entrevistados más, entre promotores culturales, músicos e intérpretes, directores de cine y periodistas que dan cuenta y testimonios acerca de este movimiento de contracultura urbana gestado en 1984, entre ellos los músicos y vocalistas Betsy Pecanins, Jorge García Montemayor, Óscar Sarquíz, Lalo Tex y Chucho Tex; Armando Vega Gil, de Botellita de Jerez; Pato Montes, de Maldita Vecindad; José Cruz y Jorge Velazco, de Real de Catorce; Jessy Bulbo, de Ultrasónicas, y Clara Turner.
Asimismo, los periodistas Eduardo Cruz, Javier Hernández Chelico, de La Jornada; Raúl de la Rosa, José Xavier Návar, Jesús Ruiz Montaño, Judith Amador Tello y Armando Ponce, de Proceso; los directores de cine Gabriel Retes, Francisco Vargas, y la realizadora estadunidense Jennifer Boles, por mencionar a algunos.
Si bien el documental no es un paseo sonoro exhaustivo sobre la lírica y rolas rupestres ni reproduce en viva voz el propio Manifiesto Rupestre que redactara jocosamente Rockdrigo, se pueden ver extractos de presentaciones y documentos varios, gran parte de ellos del mencionado acervo del fallecido director Sergio García Michel (1945-2010), a quien se nombra como el “videoasta rupestre” por excelencia; archivo que en conjunto recrea y ofrece contexto histórico al origen del movimiento nacido en el tianguis del Museo Universitario del Chopo de la UNAM a comienzos de los ochentas, abierto por el promotor Jorge Pantoja para el intercambio de la parafernalia rockera.
Durante el estreno el pasado miércoles 19 con función simultánea en el foro al Aire Libre y en la Sala 4 de la Cineteca Nacional, se contó con la presencia de los nueve rupestres –Catana fue la excepción– y el director Alberto Zuñiga; la guionista Arlette Robledo, la fotógrafa Cristina García Macedo y el promotor cultural Jorge Pantoja, coordinador del libro y el cancionero rupestres (este último se obsequió como cortesía a los primeros 100 asistentes de dichas funciones), que contiene la letra de algunos temas reproducidos en el documental de manera fragmentada:
Yo no nací en la huasteca, de Macari; Nunca dejaré que te vayas, de Arellano; Llévate lejos tu blues, de Ponce/Galindo; Diluvio Nacional, de Ponce; El primer aguacero del año, de Arrellín; Lluvia ácida, de Catana; Tocata, fuga y apañón, de Rosas; Tiempo de híbridos, de Rockdrigo (extrañamente no sale la clásica Estación del Metro Balderas), y el llamado himno rupestre de El huerto, por Roberto González.
La velada fílmica culminó con los miembros del equipo de grabación del documental y los integrantes del movimiento reunidos brevemente como un equipo compacto, al tiempo que posaron para la foto icónica de la trilogía rupestre. Quizás el próximo proyecto de Jorge Pantoja esté encaminado a Rupestre. El disco. Como dice Fernando Rivera Calderón en el documental: “La cosecha de Rupestres nunca se acaba”. Y Raúl Silva:
“Su herencia es la herencia de una generación, porque los rupestres no fueron un suceso aislado. Nacieron, crecieron y se reprodujeron en el centro de una incesante acción cultural y social. Su andar se entrelaza con el de muchos que a través de la música y literatura y todo arte posible, construyeron un oxígeno necesario entre tanta polución.”
El largometraje se proyectará este miércoles 2 de abril en el Foro Cultural Coyoacanense, y el día 5 en la cuna del movimiento, el Museo Universitario del Chopo, ambas funciones a las 18:00 horas.








