Rembrandt en el trópico

Leonardo Padura (La Habana, 1955) es uno de los escritores latinoamericanos más relevantes. Se dio a conocer internacionalmente con una serie de novelas policiacas cuyo protagonista es el detective Mario Conde, y con las que obtuvo varios premios. También publicó dos narraciones bien recibidas por el público lector: La novela de mi vida y El hombre que amaba a los perros, obra ésta en la que aborda el asesinato de León Trotski en México. Hoy da a conocer Herejes (Tusquets Editores. Col. Andanzas No. 813; Barcelona, 2013. 520 pp.), novela que continúa la saga del investigador Conde.

La historia comienza cuando en 1939 no se les permitió desembarcar en La Habana a 900 judíos que huían de la persecución nazi y viajaban en el barco S. S. Saint Louis, a pesar de tener un permiso expedido por los mandos cubanos. En ese barco venía la familia del niño Daniel Kamisky, que buscó sobornar a las autoridades con un cuadro de Rembrandt para encontrarse con su hijo. El rechazo provocó el regreso del grupo a Europa, en donde algunos pudieron repatriarse, pero otros fueron capturados por los nazis y enviados a los campos de concentración.

En 2007 un descendiente de los repudiados viaja a Cuba para pedirle a Mario Conde que averigüe lo sucedido a la pintura, que por sospechas familiares se suponía en manos de un policía corrupto que engañó a la familia. A partir de ese momento Padura narra la pesquisa del expolicía Conde para esclarecer el asunto y hace una reconstrucción del origen y vicisitudes de Rembrandt y la pintura, así como lo ocurrido con Daniel, su familia y descendientes. También muestra los cambios sociales y políticos habidos en la isla y los efectos en la población.

La novela trata de muchas cosas: la pérdida, el desarraigo, la persecución, pero el eje temático es la herejía. El hereje es ese rebelde que se niega a someterse a la ortodoxia y a la institución. De esta manera Padura retrata a Rembrandt y a otros personajes contemporáneos como inconformes, lo que le permite hacer una crítica puntual a la forma de gobierno autoritaria de Cuba. El despotismo lleva a reprimir toda disidencia y erigir un tipo de pensamiento, el de los señores del poder, como el válido. No obstante, el conocimiento de otras disidencias, desacuerdos, discrepancias  y contenciones permite a ciertos sujetos reconocer a la libertad como una condición básica para vivir y su falta invita a la sedición. En un primer momento la sublevación es individual y cotidiana, por la amenaza del Estado, pero aumentará y se volverá  social  cuando  éste  se vaya erosionando y el descontento crezca.

La novela Herejes está sostenida por una amplia revisión histórica. Además la trama cautiva al lector por las inquietantes anécdotas y el suspenso que genera la investigación realizada por el detective Conde. Sin duda esta obra consolida a Padura como un autor notable.