Ni crecimiento ni bienestar

Señor director:

 

Mucho le agradeceré publicar la presente carta, relacionada con el reportaje Ni crecimiento ni bienestar, de Carlos Acosta Córdova (Proceso 1946), con cuyo contenido estoy de acuerdo, pero a la vez me permito expresar los siguientes comentarios respecto a la cumbre de los líderes de América del Norte:

Barack Obama, Enrique Peña Nieto y Stephen Harper representan los intereses económicos y políticos de la gran burguesía, por lo que de sus encuentros, los pueblos, y sobre todo la clase trabajadora, no podemos esperar ningún beneficio.

El 19 de febrero, al sentir el repudio del pueblo, no se reunieron en el palacio de gobierno, sino en un lugar protegido por fuerzas militares y policiacas para sentirse más seguros en el territorio del grupo mafioso de Atlacomulco, socio de los capitalistas de Wall Street.

Por ello les sugiero que para que no batallen tanto y puedan discutir a sus anchas, en el fututo se reúnan en Guantánamo, base militar de los imperialistas yanquis, pues ahí los mexicanos no podríamos ir a protestar contra Peña Nieto por la entrega que está haciendo de las riquezas de la nación; además, porque Obama podría impedirlo para proteger a su socio el “salvador del mundo”.

El modo de producción capitalista que defiende la burguesía ya está en franca descomposición, en medio de crisis económicas y políticas que ya no son cíclicas, sino permanentes; con la globalización de la economía ha concentrado salvajemente la riqueza en 1% de la población, y han aumentado los explotados y hambrientos, que buscan la forma de unirse en una lucha revolucionaria.

En su reciente informe de gobierno, Peña afirma que las exportaciones de mercancías en 2013 ascendieron a 800 mil millones de dólares, y que en el mismo año la economía nacional sólo creció 1.2%. Aun así se dicen contentos y presumen que el TLCAN es de beneficio para México. Pero como observa Carlos Acosta en su artículo, de ese modo no puede haber ni crecimiento ni bienestar, pues las ganancias de las mercancías van a engrosar los bolsillos de un reducido grupo de grandes millonarios a los cuales el gobierno ni siquiera les cobra los impuestos.

En Estados Unidos, cuna del imperialismo, los políticos están más acorralados y no encuentran soluciones viables para seguir sosteniendo el sistema. Los males económicos que sufre la gran mayoría de los estadunidenses lo destaca el economista premio Nobel Joseph Stiglitz, quien en una reciente conferencia explicó que el gobierno de Obama no protege a 99% de la población de EU y que únicamente defiende los intereses de 1%. Y remató: “Sólo los trabajadores, en alianza con los sectores sociales del 99%, pueden transformar el sistema y superar la democracia política y económica”.

Cabe destacar que hasta el Papa Francisco, en Cerdeña, expresó que dos generaciones de jóvenes están sin trabajo, advirtió que “así el mundo no tiene futuro” y llamó a la juventud del mundo a construir un sistema mejor.

En México, debemos unirnos todos los proletarios y explotados y acudir al llamado mundial de lucha para terminar con la bárbara forma de explotación y pobreza. A este fin propuesto, debemos incorporar incluso a la izquierda con todas sus corrientes, señalándoles que su postura reformista nada más beneficia a la burguesía, que deben cambiar de política y de acción, pasarse inmediatamente a pugnar por aumentar la fuerza, con el fin de liquidar el régimen capitalista y establecer un sistema nuevo de producción donde no haya explotadores.

A los señores del capital les recordamos, en forma actualizada, lo que dijo Federico Engels hace más de 160 años, cuando analizó los movimientos revolucionarios de 1847: Ya desarrollaron al máximo su sistema, globalizaron la economía, concentraron enormemente la riqueza y las drogas enervantes en sólo 1% de la población; hicieron crecer al proletariado y a los que sufren pobreza, es decir, su sistema ya sólo ofrece hambre, desolación y muerte a la humanidad.

Los líderes pueden seguir gozando de la vida y hasta destituir a sus peones cuando ya no les sirven, como hoy lo hacen con El Chapo Guzmán. Pueden repetir sus cumbres, asistir a sus lujosos banquetes y hasta contraer matrimonios con las actrices de Televisa, pero no olviden que pronto, por las buenas o por las malas, tienen que entregar los medios de producción y el poder político al proletariado y a los demás explotados. (Carta resumida.)

Atentamente

José Asunción Luna Ortiz

Torreón, Coahuila

josealuna36@hotmail.com