“El fuego inolvidable”, cinta de Benítez para reflexionar México

Secuestros, violencia, corrupción de los cuerpos policiacos, mala educación, desempleo, represión, falta de oportunidades para el estudiantado y el papel manipulador de la televisión son algunos de los problemas reales de México bajo la lupa de El fuego inolvidable, historia ficticia cuyo realizador independiente Fernando Benítez Ontiveros, al igual que el actor Luis Fernando Peña, exponen en entrevista. 

 

Cual reflejo de la mala situación que sufre México durante los últimos años, el largometraje independiente El fuego inolvidable busca provocar entre el público nacional la reflexión y el análisis en pos de soluciones conjuntas, según expone su director Fernando Benítez Ontiveros:

“La gente sale con mucho coraje de ver la cinta por ser espejo de la tremenda situación del país y con ganas de efectuar un cambio, el público que la ha visto la va recomendando de boca a boca…

“Los grupos de autodefensa son resultado de eso porque la gente empieza a organizarse ante la violencia; pero ahí sucede algo bastante raro porque el gobierno no emplea la mano dura para el crimen organizado ni con los delincuentes, ¡y sin embargo sí hay mano dura del gobierno para las protestas de los estudiantes, por ejemplo!”, añade Fernando Benítez.

El fuego inolvidable se produjo en el marco del festejo de los 200 años de la Independencia y 100 de la Revolución en la República Mexicana, con un debate real de especialistas, investigadores y periodistas, donde aparecen: Lorenzo Meyer, Fernando Rivera Calderón, Andrés J. Garay Nieto, David del Río, Sarahí Campech y Roberto Araujo.

El largometraje trata de un joven estudiante mexicano y su amigo periodista español quienes, víctimas de la violencia, deciden organizar un movimiento en internet para mejorar a México; sin embargo, su lucha es confundida con la de una asociación terrorista. Actúan: Luis Fernando Peña, Alejandra Guinea, Francisco Cardoso, Mariana Urrutia y Beto Reyes. También interviene el popular grupo de música ska, Salón Victoria, y Guillermo Zapata, El caudillo del son.

En entrevista, el cineasta Fernando Benítez acentúa que ubicado en el año 2010, el filme resulta de enorme actualidad:

“2010 fue una fecha clave en México y las problemáticas entonces siguen siendo muy vigentes, además de que siempre se han hecho películas de ficción ubicadas en épocas pasadas. El guión lo escribí en 2009 y me adelanté al movimiento estudiantil #Yo soy 132 de nuestro país. Me tardé en escribirlo como seis meses, fueron cinco semanas de rodaje en 2010 y unos ocho meses de edición. El proyecto lo trabajamos con equipo y recursos propios, y así fue hasta el final. Se trata totalmente de un filme independiente que mueve al análisis.”

Luis Fernando Peña explica a Proceso que a pesar de que el largometraje de 95 minutos se filmara hace tres años y medio, “la grave situación que prevalece en el país no ha cambiado para nada y por el contrario, ha declinado más”, enfatizando:

“¡La cinta subraya lo grave que pasa en México! ¡Tenemos que despertar a nivel de conciencia, no de violencia! ¡Hay que realizar algo por nosotros mismos! El tema de la violencia aumenta cada día de forma infame, se sale a la calle con miedo… Ahora que soy padre de familia no sólo pienso que me pueden asaltar, sino que me pueden robar a mi pequeña hija. ¡La trata de niños es abrumadora!

“Y la falta de oportunidades en las nuevas generaciones es cada vez peor, yo lo veo así con lo que les acontece a mis primos que están terminando sus carreras y buscan una plaza laboral, pero de plano terminan trabajando en algún centro de llamadas o Call Center, lo cual es muy válido aunque absurdo, pues si desean laborar en lo que están terminando de estudiar, se les pide un año de experiencia.”

El fuego inolvidable se ha proyectado en festivales nacionales e internacionales. Benítez pondera:

“En 2011, llevamos el largometraje al Festival de Cine Político en Buenos Aires, Argentina. Allí, surgió un debate muy interesante porque los problemas son muy similares en América Latina: la mala educación, la violencia, las escasas oportunidades, etcétera. Compitió en el Festival de Cine Independiente de Oaxaca 2013 donde ganamos el premio a Mejor Película.”

También asistió exitosamente al Festival de Cine en Montería, Colombia, donde ganó los premios del Público y Mejor Guión. Además, obtuvo primer sitio en el Festival de Cine Latinoamericano 2013 de Trieste, Italia, exhibiéndose en universidades como la Iberoamericana de Puebla y la UNAM, o la Alianza Francesa.

“En enero pasado, se proyectó en el noveno Festival Internacional de Cine de Acapulco. Para octubre de este año participará en el Festival de Cine Latinoamericano de Londres, Inglaterra. Hay un proyecto para que la película recorra la costa del Pacífico colombiano. Yo espero que Cinemex la exhiba en 20 de sus salas…”

Aún no ha obtenido respuesta a esta última opción. Mientras, el largometraje forma ya parte del ciclo “Cine a la Intemperie” a efectuarse del 21 de febrero al 21 de mayo en las delegaciones Azcapotzalco, Benito Juárez, Coyoacán, Milpa Alta, Tláhuac, Tlalpan y Xochimilco, donde la proyectarán cines, plazas públicas y universidades de la capital.

 

De las noticias al cine

 

Benítez nació en la Ciudad de México. Fue jefe del área de video en la casa productora Phototecnics de 1990 a 2004, y hacia 2005,  fundó  la compañía  Ilusion  Films.

Prolífico director, escritor, editor y post productor con formación profesional autodidacta, lleva 17 años consecutivos creando todo tipo de proyectos audiovisuales que suman más de 2 mil videos, tanto para instituciones gubernamentales como para la iniciativa privada.

–¿Cómo enlazó todos sus tópicos en El fuego inolvidable? –se le pregunta al director.

–Muy fácil, sólo hay que ver las  noticias.  Allí es fácil encontrar las historias; sólo hay que irlas cuadrando para que tengan una forma. Esas situaciones del secuestro, la falta de educación y de oportunidades para los jóvenes o el interés de los mismos jóvenes en avanzar, están al día, y uno las ve. La violencia es terrible, cada día aparecen más asesinados y hay gente cercana que es secuestrada y asaltada.

–En la película inserta un encuentro real con periodistas y especialistas para charlar sobre México. ¿Lo planeó desde el guión?

–Sí. Es una forma atrevida de salirnos de la ficción de nuestro filme y entrar como a una parte del documental. Yo invité a todos esos personajes a que platicaran de lo que puse en el guión. Fue muy interesante, y en la cinta sólo ponemos fragmentos de este encuentro pero tengo grabado una hora y media.

Peña formó parte de ese diálogo, extiende:

“Fue un agasajo escucharlos durante casi dos horas. El largometraje puede aportar un toque de conciencia sobre qué estoy haciendo como ciudadano por mi país, para estudiar la responsabilidad que uno tiene con la sociedad, cómo es nuestro comportamiento con tus vecinos y en el trabajo. Podemos impulsar un cambio si nos analizamos nosotros mismos.”

La descalificación a lo que ofrece la televisión comercial ocupa un lugar importante en la cinta, y Benítez considera molesto que “la tele es pan y circo, y por desgracia, en los últimos años la nación se ha educado con la pantalla chica”.

–¿Qué opina de la crítica hacia la televisión en este relato cinematográfico? –se le inquiere al célebre actor Peña.

–Es una cuestión muy delicada… En general, todos los asuntos de la cinta; por eso es tan aguda y de pronto es un tanto incómoda para el público porque de repente aparece un tema con el que uno se puede identificar, que uno ha conversado, o ha pensado una situación exactamente igual. La parte de la televisión es demasiado explicita, se refiere a cómo la televisión controla lo que se puede decir y lo que no.

“Yo laboro en la televisión y me gusta; pero no estoy en la rama de un noticiario, no se parece a lo que hago: trato de entretener. No me consta que la televisión bloquee la información; pero creo que hay cosas que no se dicen al cien por ciento, todo se nos da a cuenta gotas, y como ciudadano tengo derecho a recibir la información que me merezco, de lo que pasa en mi país. Sin  ser especialista uno se da cuenta de que mienten. ¿Cómo que ya bajó la violencia y la pobreza? ¡Veo lo contrario en la calle!”

Nacido un 27 de septiembre de 1982 en la Ciudad de México, Peña ha participado en aclamados filmes como Un embrujo, de Carlos Carrera; Perfume de violetas, de Marisa Sistach; De la calle, de Gerardo Tort, y Amar te duele, de Fernando Sariñana.

Benítez retoma una preocupación fundamental de su cine:

“La mayoría de la universidades son privadas y los lugares para estudiar en la UNAM  o el Politécnico son muy pocos. Ojalá y atiendan los problemas de la educación. De entrada se deben mejorar los contenidos de la televisión. El cine mexicano debe ocupar el 20% en las salas. Que haya más presupuesto a la cultura, porque ya no se invierte para que surjan nuevos artistas y creadores.”

La educación no sólo es ir a la escuela, afirma, “y los padres también nos hemos equivocado en educar a nuestros hijos en casa consintiéndolos, entonces, se junta todo: la mala educación en las escuelas y la televisión, entonces los resultados son complicados”.

–Su película es relato de un movimiento estudiantil…

–Sí, se muestra un movimiento estudiantil y las veces que hemos mostrado el filme, la gente queda muy entusiasmada, reflexiva. No incito a un movimiento armado, no incito a través de la violencia; al contrario, se trata de cambiar al país sin violencia, hay que generar algo de alguna forma, trabajando en el bienestar común…

“Luego muchas veces ese ideal es utópico, pero se puede. Esta película la hicimos con muy poco dinero. Se pudo lograr. Conozco muchos movimientos que trabajan por el bien común sin violencia y sin apoyos gubernamentales, ¡sin nada y para forjar una comunidad mejor!”

Finaliza el productor de El fuego inolvidable, Fabián Cordero:

“He sido maestro en la universidad o la preparatoria y es triste que la estructura del gobierno no da oportunidades a los estudiantes; pero creemos que el cambio se puede dar, por eso nos unimos a este proyecto.”