Aunque admite que la derrota de 2012 le dolió, Enrique Alfaro se muestra optimista y ya tiene la mira en los comicios intermedios de 2015 en los que, dice, su partido Movimiento Ciudadano intentará posicionarse en los ocho municipios de la zona metropolitana de Guadalajara. Critica el primer año de gestión de Aristóteles Sandoval porque, según él, no ha hecho nada para controlar la violencia y dar seguridad a los jaliscienses. Pero el exalcalde de Tlajomulco sueña también en el futbol, en las Chivas y en el retorno de los Leones Negros a Primera División.
Recién inicia 2014, pero Enrique Alfaro Ramírez ya tiene la mira en las elecciones intermedias del próximo año. Dice que será el candidato a vencer y advierte que su partido, Movimiento Ciudadano (MC), irá por todo en los ocho municipios que conforman la zona metropolitana, en particular por la alcaldía de Guadalajara, la segunda ciudad más importante del país.
Vestido de manera informal –pantalones de mezclilla, camisa negra y chaleco–, el excandidato a gobernador recibe al reportero en su “cuarto de guerra” de avenida La Paz y Francisco Javier Gamboa, a unas calles del Club de Industriales. El búnker está semiescondido tras unas escaleras, justo detrás de un cancel negro que asemeja la reja de los separos de la Policía Municipal de Guadalajara.
“Veo al estado mal en seguridad pública; veo muchos riesgos en esa materia”, sostiene el exalcalde de Tlajomulco de Zúñiga.
Y añade con voz firme: “En 2013 se rompieron varios récords, fue el año más violento y más complicado de la historia reciente de Jalisco, a pesar de que pensábamos que después de 2012 –el último año de la administración de Emilio González Márquez y del presidente Felipe Calderón– las cosas no podían ir peor. Pero nos faltaba ver 2013”, con la administración priista de Jorge Aristóteles Sandoval Díaz en el ámbito estatal.
Ingeniero egresado del Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Occidente (ITESO), exdiputado local y principal figura del MC en el estado, Alfaro asegura que ese señalamiento “se basa en los datos oficiales que aporta el propio Sistema Nacional de Seguridad”. E insiste: los problemas en seguridad reflejan la descomposición de varias áreas en la sociedad.
“Creo que el estado camina sin rumbo. Y cuando me han pedido mi opinión sobre el primer año de gobierno de Jorge Aristóteles, yo pregunto: ¿cuál logro? Que me lo demuestre para reconocerlo.”
La gente espera resultados, más allá de la publicidad oficial en diarios y medios electrónicos. El primer año de gobierno no puede ser de aprendizaje, eso es faltarle el respeto a los ciudadanos, insiste el entrevistado. Hoy, Jalisco está metido en una vorágine de mentiras construidas desde el gobierno que lastima la perspectiva de futuro.
“Yo preguntaría: ¿cuál es la diferencia de fondo entre la administración de Emilio González Márquez y la de Jorge Aristóteles? ¿Dónde está? En la pasada contienda el PRI planteó en su campaña el cambio como premisa de gobierno… que nos diga qué cambió en Jalisco (con Aristóteles), qué mejoró: ¿el transporte?, ¿la calidad de vida?, ¿la calidad del aire o el agua en la zona metropolitana?, ¿los niveles educativos?, ¿la prestación de servicios de salud?
“Hay muestras suficientes para sostener que el PRI y el PAN son exactamente lo mismo; no hay diferencias entre el gobierno de Emilio y el de Aristóteles”, reitera Alfaro.
Dice que está de regreso con más fuerza y mayor idea de lo que significa enfrentar al viejo régimen de partido de Estado: “Vamos contra un viejo PRI como el de los años setenta, con todos sus vicios, con todas sus mañas, pero corregido y aumentado”, en su afán de burlar la voluntad ciudadana.
También habla de los 18 años de gobiernos del PAN en Jalisco. Describe al partido como un organismo político encabezado por una dirigencia inescrupulosa y capaz de vender su filosofía y sus principios a cambio de negociar con el PRI y con Aristóteles Sandoval.
Lo ocurrido con el PAN en Jalisco es verdaderamente dramático, y la mejor muestra de la debacle panista es el enorme crecimiento logrado por MC en los últimos dos años, sostiene Alfaro.
Después de la elección de 2012, la más reciente crisis en el partido fue cuando cuatro de sus legisladores se pasaron al llamado grupo parlamentario G10, en respuesta al maridaje manifiesto entre Acción Nacional y el PRI:
Ellos critican al coordinador de los legisladores panistas, Gildardo Guerrero, porque “no se coordina ni él mismo” y, según Alfaro, asumen que “su patrón es el gobierno de Jalisco y el PRI”.
Las escisiones panistas
Enrique Alfaro recuerda que antes de la reciente escisión en la bancada panista otro diputado abandonó esa bancada, de tal suerte que ahora el G10 está conformado por cinco legisladores del MC, cuatro que provienen del PAN y uno independiente.
“A la dirigencia del PAN le dolió el surgimiento del G10, pues le rompió todos sus planes y acuerdos con el PRI; pero a este último le dolió mucho más porque desde esa posición (de oposición real) se puede dar una batalla más seria y exigir verdadero respeto y autonomía para el Poder Legislativo”, comenta el entrevistado.
Desestima los cuestionamientos del exgobernador Francisco Ramírez Acuña, quien reapareció públicamente y criticó a los legisladores panistas que se adhirieron al G10.
“Me da mucha risa la reaparición de este tipo de personajes –expone–. Tú entiendes que después de que fuiste gobernador, no tienes por qué andar de argüendero en tu estado.”
Alfaro saca sus cuentas entre 2012 y lo que espera para 2015: “No nos salió la gubernatura, pero sí salieron proyectos muy importantes y hoy gobernamos a casi 1 millón de jaliscienses en varios municipios, tenemos también cinco diputados locales, dos federales y cerca de 200 regidores repartidos en los ayuntamientos, así como un partido político con registro en el ámbito local”.
Muchos pensaban que, pasada la elección de 2012, todo regresaría a la calma y que el bipartidismo en Jalisco reinstauraría su vieja ruta. Pero no, comenta, hace dos años se transformó la realidad democrática de la entidad y ahora, a través de MC, hay nuevas reglas en materia de participación política.
Y, como quedó de manifiesto en 2012, el MC salió victorioso al ubicarse como primera fuerza política en la elección de gobernador. “El PRI sacó menos votos que nosotros y los sufragios con los que Aristóteles triunfó fueron los que la gente le dio al Partido Verde Ecologista, que se presentó en alianza con el PRI. Hoy –insiste– somos el partido a vencer, motivo por el cual el PRI quiere descarrilarnos a toda costa”.
Critica la administración de Aristóteles Sandoval, quien en marzo cumplirá su primer año de gestión. Están rotos los grandes acuerdos con la sociedad y con las principales corrientes políticas, asegura. Para él, Jalisco está inmerso en la inseguridad; el año pasado “la violencia se incrementó, pese a que todos creíamos que en 2012 ya había tocado fondo, pero no, 2013 resultó aún más violento”.
Según Alfaro, en 2012, con su candidatura, MC se impuso al PRI en la elección por la gubernatura. Obtuvo 1 millón 134 mil votos, contra 1 millón 70 mil sufragios del PRI. Aristóteles Sandoval venció con los votos que le dio la alianza con el Partido Verde.
En 2012, con excepción de Tonalá, le ganamos la zona metropolitana al PRI con más de 150 mil votos; todos lo saben. Por ello en 2015 buscará ganar la elección intermedia para darle a Guadalajara un nuevo tipo de gobierno, un nuevo futuro, reitera; “ese es nuestro principal reto”.
–Hay quienes lo ven como un político fajador –le comenta el reportero.
–Sí. La imagen de un político modosito no me queda. Soy de esa visión (de un político fajador). Tiene que ver con la idea de que no le tengo miedo a los retos.
Alfaro sigue pensando que la contienda de 2012 fue inequitativa. Sobre las acusaciones que se le hacen por una supuesta traición a sus principios o haber negociado con el PRI o con la representación de los poderes fácticos en la entidad –el Grupo Universidad, que encabeza el exrector Raúl Padilla López–, Alfaro insiste en que el MC se mantiene abierto al diálogo con todas las fuerzas políticas.
“No hay cerrazón, pero de ahí que nos prestemos a la negociación, jamás. De ahí que dejemos pedazos de dignidad tirados para conseguir chambas, plazas o negocios, eso no va a pasar. ¡Nunca le pediré a Jorge Aristóteles nada personal!”
–¿Le ofrecieron algo, una cartera en el gobierno? –insiste el reportero.
–Aristóteles sabe que yo no habría aceptado.
Negociaciones fallidas
Enrique Alfaro admite que se reunió con el mandatario en dos ocasiones en un intento para impulsar acuerdos mínimos: “Una fue cuando era gobernador electo y otra cuando iniciaba su administración. La primera fue con motivo de las reformas constitucionales y para la conformación de la Fiscalía General.
En el primer encuentro, cuenta: “le ofrecimos a Aristóteles un voto de confianza para sacar adelante esas reformas y esas modificaciones, apoyamos el nombramiento del fiscal (Luis Carlos Nájera)”. En el segundo, Alfaro discutió con el mandatario sobre la renovación del consejo del Instituto Electoral y de Participación Ciudadana de Jalisco (IEPC) y del Instituto de Transparencia (ITEI).
“Después de acercamientos fallidos nos dimos cuenta de que no hay nada que hacer junto a las autoridades estatales; sólo piensan en el reparto de cuotas o espacios de representación ciudadana, en el número de plazas que les puedes solicitar o de los negocios que puedes armar.”
Lo primero que descubrió en el acercamiento al gobierno de Aristóteles, dice, es la falta de interés por elaborar una agenda política incluyente, plural y democrática.
Él y sus colaboradores “pretenden usar la opinión de la oposición para justificar sólo la agenda política del PRI, y por ese motivo en la entidad nunca se firmó el Pacto por Jalisco (que debería ser el aporte local del Pacto por México signado por los dirigentes nacionales del PRI, PAN y PRD). Nosotros no aceptamos firmar un cheque en blanco como se quería”.
Sobre el acercamiento con Padilla López, el jerarca del Grupo Universidad, Alfaro asegura que tuvo un encuentro en 2012 que duró 10 minutos. “Hablamos de las elecciones, de la Feria Internacional del Libro y bromeamos. Él me dijo que en ese año me iba a invitar a la feria y, sí, efectivamente fui, pero pagué mi boleto”.
Y aunque, dice, no pretende entrometerse en los asuntos universitarios, cuestiona la forma en que se manejan los recursos financieros: “La UdeG tiene el reto de transformarse. Hay aspectos en los que no se cumple con la función sustantiva –educar a los jóvenes–. ¡Qué bueno que existen la FIL, el Festival de Cine, el Teatro Telmex!, pero no (deben ejercerse) a costa de los recursos de los jaliscienses.
“En la UdeG –insiste– tienen que replantearse muchas cosas del modelo de universidad. Eso se lo dejaría a sus académicos, a sus administrativos y los universitarios, para que en forma libre busquen la transformación de la institución.”
Respecto de su seguridad, comenta que más que un político peligroso es un actor incómodo para el régimen, por las verdades que expresa:
–¿A qué se atiene? –se le pregunta.
–Yo no tengo vocación de mártir o suicida, pero el destino te da pocas oportunidades como la que tengo hoy. Es un orgullo salir a la calle o ir al estadio y sentarte en cualquier parte y que la gente te respete y te trate bien.
–¿Con qué o con quién sueña?
–Con las Chivas campeonas, con los Leones Negros de regreso a la Primera División. Confío en que en 2015 nuestro movimiento gobierne la segunda ciudad más importante del país. Para entonces tendremos un proyecto muy completo para que Guadalajara vuelva a ser la ciudad de las rosas.
–¿Qué opina del alcalde Ramiro Hernández García?
–Hay cosas que no tiene caso comentar. La capital de Jalisco no puede tener este gobierno, es indigno. Lo digo como jalisciense y como tapatío. La capital del estado está sin gobierno y en el caos.
Sobre Arturo Zamora Jiménez, a quien no pocos ven como aspirante del PRI a la alcaldía de Guadalajara para 2015, Alfaro le recomienda dejar de hacer campaña y atender los asuntos de la política interna. No obstante comenta: “Lo esperaremos en la contienda”.








