Poca membresía, mucha ambición

Contrario al triunfalismo de su presidente, Gustavo Madero, el PAN es tan frágil en estructura, militancia y presencia territorial que no es, conforme a sus propias cifras, un partido de cobertura nacional.

México tiene 2 mil 457 municipios y en una cuarta parte de ellos (609) el PAN no existe: no hay un solo militante.

Y en 325 municipios, una octava parte del país, sólo tiene entre uno y 10 militantes.

De hecho, en 55 de los municipios de los estados más pobres de México –Chiapas, Guerrero, Oaxaca, Hidalgo, Morelos, Puebla y Veracruz– tiene un solo miembro activo. Por ejemplo, en Zinacantán, Chiapas; Tlacoachistlahuaca, Guerrero; Luvianos, Estado de México, y Coatepec, Puebla, el PAN tiene un militante, lo mismo que en 21 municipios de Oaxaca.

En 26 municipios de todo el país hay sólo dos militantes; en 22 existen apenas tres; en 37 hay cuatro, y cinco panistas en 36.

Acción Nacional tiene presencia con militantes activos en mil 848 municipios
–tres cuartas partes de México–, pero en sólo mil 68 –menos de la mitad de los que existen en el país– tiene una estructura de más de 40 militantes activos.

Sólo en 487 municipios de México
–una quinta parte del total– hay entre 40 y 100 militantes del PAN.

En 467 municipios el PAN tiene más de 100 militantes, en 217 más de 200, en 150 más de 300, en 80 más de 500 y sólo en 33 cuenta con más de mil militantes activos, que se concentran en los estados y municipios más conservadores de México.

En efecto, Guadalajara, Puebla y Aguascalientes concentran, en tanto capitales, el mayor número de militantes panistas del país: 4 mil 528, 3 mil 780 y 3 mil 520, respectivamente.

Luego siguen Tijuana, Baja California, con 3 mil 438; Monterrey, Nuevo León, con 3 mil 144; Zapopan, Jalisco, con 2 mil 750; Mexicali, con 2 mil 704; Hermosillo, Sonora, con 2 mil 242, y Querétaro, con mil 922.

León, Guanajuato, de donde es oriundo Juan Manuel Oliva, quien busca presidir el PAN, ocupa el décimo cuarto lugar en militantes activos, con mil 736, detrás de San Nicolás de los Garza, Nuevo León, con mil 721; Torreón, Coahuila, con mil 767, y Durango capital, con mil 811.

Pero esta enclenque presencia territorial del PAN no le importa a Madero, quien apenas el viernes 20, en Chihuahua, su estado natal, se ufanó de que con pocos militantes el partido que preside tiene potencia:

“En su momento fuimos criticados por este tema. En enero depuramos el padrón, y qué decía la gente: ‘No, estos batos ya se fueron, ya se fue todo el mundo, ya dejaron al PAN sin militancia’. Y qué, ¿qué es lo que demostramos? Que nos quedamos los panistas, los que sí queremos al partido, los que sí confiamos en el PAN, y sigue el partido vivo gracias a todos y a cada uno de ustedes.”

Explicó: “Déjenme darles un dato: en el año 2000, cuando ganamos la Presidencia, ¿saben cuántos panistas éramos? 300 mil; en el año 2006 éramos 1 millón, y en el año 2012 éramos 1 millón 800 mil. A ver si siguieron esa cifra como si fuera una gráfica: 300 mil, 1 millón, 1 millón 800, pero comparen eso con el resultado electoral.

“En el año 2000 ganamos con (Vicente) Fox, con 46%; en el año 2006 ganamos con (Felipe) Calderón, con 36%, y en el año 2012 perdimos con Josefina (Vázquez Mota), con 26%.

“A ver si logran visualizar lo que les acabo de decir: 300 (mil), 1 millón, 1 millón 800; 46%, 36% y 26%. Inversamente proporcional el resultado al tamaño de nuestra militancia.

“Quiere decir que ahí nos falta fuerza, nuestra fuerza está en las ideas, nuestra fuerza está en que seamos pocos pero valientes y convencidos y comprometidos. Esa es nuestra fuerza, y hoy les puedo decir que somos 400 mil miembros y nos sobran para ganar la Presidencia de la República en el año 2018, como ahorita lo vamos a demostrar.”

Sin embargo, de esos 400 mil militantes, sólo son 220 mil los activos que forman la estructura nacional del PAN que, como dice Oliva, está destruida y por eso él se propone reconstruirla:

“El PAN hoy requiere liderazgos capaces de reconstruir la casa. No tenemos subcomités municipales, que es la vida estatutaria del partido para acercarse a la sociedad. Estamos muy menguados, no somos un partido de cobertura nacional en los comités municipales, y hay comités que no funcionan ni sesionan.”

Por eso afirma: “Yo voy a ganar. ¿Por qué? Porque creo en el poder de la estructura y en el PAN de la militancia”.

Oliva sabe lo que dice. En Guanajuato, como presidente del PAN, llevó a Fox a la gubernatura; luego a Juan Carlos Romero Hicks, y finalmente él mismo llegó a ese cargo. ¿Cómo lo hizo? Con una estructura creada a partir de la identificación de simpatizantes, pero también de cooptar y corporativizar a los sectores más pobres de Guanajuato.

Oliva reprodujo, como presidente del PAN, y luego fortaleció como gobernador a organismos corporativos, como si fueran las tres centrales del Partito Revolucionario Institucional (PRI): el Consejo General del Trabajo, el sector obrero; la Liga de Acción Agropecuaria, el sector campesino; y el Movimiento de Acción Ciudadana, el sector popular.

Oliva creó, incluso, una agrupación magisterial con profesores afines al PAN. Con esa estructura y el apoyo del clero más reaccionario de México, hizo ganar a Calderón en Guanajuato con más de 200 mil votos, por lo que desde el gobierno se propuso, a través de Germán Martínez Cázares, “guanajuatizar” México.

Y esto es lo que pretende Oliva, con el apoyo de Calderón…