Los infiltrados

Cuenta una fábula infantil que un sapo pidió permiso a los grillitos de una cueva para guarecerse de la incómoda lluvia. Aunque éstos se negaron, él se metió de todos modos. Ya dentro, empezó a inflarse y los grillitos tuvieron que abandonar el refugio. Algo muy parecido estamos viendo ahora en los espacios del poder del otrora conocido como estado libre y soberano de Jalisco tras lo vivido con la apresurada aprobación de la reforma energética.

Y aunque algunas organizaciones locales buscaban sacudir el letargo ciudadano para manifestar inconformidad pública ante el atraco anunciado de privatizar los recursos energéticos, la urgencia de los legisladores precipitó los acontecimientos. Los señores de horca y cuchillo, que son los poderes fácticos que nos dominan, dieron a los poderes formales la orden de sacar de inmediato la tal reforma, y éstos obedecieron sin chistar.

El conato tapatío de resistencia fue sorprendido por la avalancha de la traición y lo obligó a salir a la calle sin un plan de acción maduro o calculado cuando menos. Los resultados de semejante sorpresa están a la vista y se han vuelto un galimatías. Habrá que intentar un ensayo de clarificación que desenrede la madeja; para “agarrar la onda”, como decían los chavos de mis tiempos.

Son al menos cuatro las vertientes que agrupan a los actores. Una la conforma un grupo político que se proclama independiente de los partidos políticos. De ellos hay dos bandos: los que aprobaron la malhadada reforma y los que se opusieron a ella. Un tercer grupo tiene que ver con la fuerza pública, que se pliega y trabaja sólo para uno de los dos bandos, y el cuarto grupo, más heterogéneo aún que todo lo anterior, es el de los medios masivos y la opinión pública.

El grupo que se deslinda de los partidos políticos se autonombra: Frente Amplio Jalisciense en contra de la Privatización de la Industria Energética. En una carta enviada a los medios el jueves 19, sus integrantes puntualizan: 1) el Congreso local se pasó por el arco de triunfo los lineamientos formales que exigía esta reforma constitucional;  2) es indignante que se le haya impedido el paso al público que deseaba enterarse de lo que iban a cocinar y, peor, que la fuerza pública ahí congregada haya reprimido violentamente a quienes querían entrar al recinto; 3) no conformes con actuar a espaldas de la población y traicionar el manejo de nuestro patrimonio, ahora estén criminalizando la protesta social, responsabilizando a los ciudadanos de los hechos de violencia ocurridos ese día, y 4) es inadmisible la campaña desatada en contubernio con los medios masivos de comunicación de un linchamiento contra los activistas sociales.

Del bloque de los partidos, un bando decidió resistir. Incluso convocó a sus militantes y simpatizantes a formar un cerco a las puertas del Congreso e impedir el acceso primero y luego la salida de los diputados traidores. De éstos nada más, porque en la votación final 24 se alinearon a los dictados del amo blanco, pero 10 emitieron su sufragio en contra.

Los que se opusieron fueron el de Movimiento Ciudadano (MC), que encabeza Enrique Alfaro, el Partido del Trabajo, el Movimiento de Regeneración Nacional (Morena) y lo que hay aquí de Partido de la Revolución Democrática (PRD).

La andanada mediática de linchamiento se ha cebado en contra de los del MC. Este partido fue metido a una dinámica confusa de tener que lavarse la cara cual si hubiese delinquido, por haber actuado en vicisitudes de resistencia. Tramita amparos para protección de sus perseguidos, presentó ante la fiscalía general a sus activistas, regidores o asistentes, indiciados. Está claro que la fiscalía maneja arbitrariamente sus señalamientos e inculpaciones, pues los del MC no fueron los únicos participantes en la reyerta. Hay otros que estuvieron ahí, llevaron voz cantante y se desplazan tan campantes, sin que les zumben las orejas por señalamiento judicial alguno.

El MC ha señalado con claridad y contundencia que en Jalisco se practica justicia selectiva. Dice su discurso, que circula en redes sociales, que una ventana rota en el Congreso ya generó 10 órdenes de aprehensión; en contraparte, 100 cadáveres encontrados en fosas clandestinas todavía no mueven a las autoridades a emitir una sola; el desfalco escandaloso en el Congreso desde hace cuatro años tampoco genera todavía aunque sea una; la profunda corrupción extendida y documentada de los funcionarios y la reciente entrega ‘legal’ de nuestros recursos energéticos a las  trasnacionales tampoco han activado una sola demanda penal.

Por los abusos de autoridad, macanazos, lanzamiento de gas lacrimógeno y demás tropelías de la fuerza pública se carga la responsabilidad a los ciudadanos, como si estuvieran éstos en la condición de realizar tales atropellos. Contra Elisa Ayón no se había movido un solo hilo indagatorio a pesar de su enriquecimiento ilícito evidente. Se le presionó a pedir licencia, pero como amenazó con retornar al puesto, el ayuntamiento le inició finalmente un procedimiento penal por abuso de autoridad y cohecho. Era demasiado largo el silencio cómplice a favor de la Lady Panteones.

Extraña que en esta danza macabra de descalificación y linchamiento mediático se cargue la tinta sólo al MC y no se haga referencia a Morena, ni al PT y mucho menos al PRD, también presentes en la zambra. El PRI y el PAN, usufructuarios viejos del poder, dirigen sus baterías en contra de MC, pues lo ven como serio contrincante en futuras confrontaciones.

El PRI persigue a ciudadanos, que protestan, con la fuerza del estado bajo garlito de justicia. A sus porros golpeadores, que amedrentan y revientan actos ciudadanos, los esconde y protege con la fuerza del estado. El PAN se suma a este coro infamante de rancheras que antes sólo cantaba el PRI. En boca de Gildardo Guerrero, calificó a los inconformes del cerco del Congreso como a una “pandilla de pelones”, en referencia explícita y contumaz a Alfaro.

Y por si hiciera falta en el cerco hizo acto de presencia, forzando puertas, la FEU de Raúl Padilla. Pero la FEU produce gobernadores, diputados federales y locales, rectores, secretarios de gobierno, secretarios del Congreso y demás fauna lambiscona y abyecta, que se tiende de alfombrita para que pase la reforma energética y cuanta ignominia les programen sus amos.

Ya incrustados al poder formal, ¿para qué querer infiltrar también manifestaciones de protesta que luego serán satanizadas? ¿No captan acaso que están identificados con la tribu de los demonizadores? Por lo que se ve, hay mucho por destrabar y distender para presentar una resistencia eficaz contra los vendepatrias y sus patrones.