Contra la obesidad, México todavía no se mueve

La Comisión Nacional de Cultura Física y Deporte ofreció un ambicioso programa para abatir los ya alarmantes índices de obesidad en el país. Se trata de medir y pesar a 3 millones de mexicanos para luego ponerlos a hacer ejercicio. Pero su plan tiene puntos flacos, entre ellos que el sustento científico para aplicarlo fue “importado”, sin adecuaciones, de un esquema aplicado en el Estado de México.

Jesús Mena será incapaz de cumplir el compromiso de “Mover a México”, el primero de los tres ejes de su Programa Nacional de Cultura Física y Deporte 2012-2018.

El pasado marzo, al cumplir 100 días al frente de la Comisión Nacional de Cultura Física y Deporte (Conade), Mena anunció que en coordinación con la iniciativa privada echaría a andar un programa de mediciones en las escuelas a fin de diagnosticar las capacidades de niños y jóvenes, y a partir de esa información establecer una política para combatir los índices de sobrepeso y obesidad.

Seis meses le tomó hacer público que el 14 de octubre arrancaría en fase piloto el programa Ponte al 100, con el cual se evaluará a 3 millones de personas de entre ocho y 60 años en 4 mil 200 centros a instalarse en todo el país. El primer tropezón llegó cuando la intención de llevar el programa a las escuelas fue frenado por la SEP, pues Mena pretendió aplicarlo sin consultar a la cabeza de sector (Proceso 1923).

De acuerdo con los resultados, a las personas evaluadas se les entregará un plan nutricional personalizado y se les sugerirá la actividad física a realizar durante tres meses. Al cabo de ese periodo serán medidos de nuevo para verificar su estado físico y la pérdida de grasa corporal. La fase piloto de Ponte al 100 concluirá el martes 31.

En conferencia de prensa el pasado 18 de septiembre, Mena aclaró que este programa se basa en uno similar aplicado a partir de febrero de 2012, también en fase piloto, en las primarias del Estado de México cuando él fue director del Instituto Mexiquense de Cultura Física y Deporte.

Aseguró que el programa estaba validado por el grupo de investigadores del doctor Arnulfo L’Gamiz Matuk, coordinador del Instituto de Salud Pública de la Facultad de Ciencias de la Salud de la Universidad Anáhuac, y que el manual de capacitadores tiene el aval del doctor Rigo Lemini, a quien describió como un prestigiado psicólogo de la UNAM y de la Anáhuac.

“No existe duda de la seriedad científica y operativa”, dijo Mena.

“Este es el cumplimiento del primero de los tres ejes. Al presentar este programa la Conade hace más eficientes los servicios de activación física para poder tener control del efecto del programa con el que vamos a mover a México”, insistió.

L’Gamiz confirma que avaló la aplicación del programa, pero sólo el piloto del Estado de México con niños, no el que Mena presentó el 18 de septiembre.

En entrevista con Proceso el médico asegura que hace unos cinco meses Juan José Palacios y Mario Ramírez Barajas, amigos de Mena y operadores reales del programa Ponte al 100, se presentaron en su oficina para pedirle que analizara los resultados del modelo aplicado en el Estado de México.

“Yo realicé un análisis estadístico inferencial y resultó que sí son válidos. Si en todas las escuelas ponen a hacer ejercicio a los niños, eso va a funcionar mejor que ponerle impuestos al refresco y a la comida chatarra”, asegura.

–Pero no se está aplicando en escuelas sino a toda la población por conducto de los institutos del deporte de los estados.

–¡No me digas! Yo estaba emocionado porque si se aplica en las escuelas podríamos garantizar que todos los chiquitines van a hacer ejercicio. En escuelas es más fácil porque como van todos los días se les puede dar seguimiento.

“Si se va a aplicar a quienes no sean niños y adolescentes, eso cambia muchísimo. A ellos sí se les podría educar para que en el futuro hagan ejercicio. No puedes comparar una persona de 25 o 40 años o un anciano con un niño. Esos estudios se tienen que hacer para cada uno de los casos. A una persona gorda no la puedes poner a correr, no va a bajar de peso y se puede infartar. Las valoraciones tendrían que depender de a quiénes se les van a realizar. Deberían replantear el proyecto. A lo mejor ya lo cambiaron. A nosotros ya no nos han invitado a hacer otro análisis.”

–El programa arrancó el 14 de octubre y terminará el 31 de diciembre, ¿es posible en 70 días medir a 3 millones de personas?

–¡Está cañón! Cada medición por paciente por lo menos toma 20 minutos. Tienen que ser personas capacitadas. Un profesor de educación física fácilmente lo podría hacer… si es que tienen tantos profesores.

–La Conade capacitó a los responsables del área de cultura física y al médico de cada instituto del deporte. Ellos capacitarán a quienes realizarán las mediciones y, dijo Mena, sólo necesitan saber leer y escribir para hacerlo.

–Ahí va a haber alguna falla. No es lo mismo, no pueden tener el mismo criterio que un profesor de educación física. Van a tener que reconsiderarlo. Lo más recomendable es que sea personal formado en educación física o salud quien realice las mediciones. Por eso le digo que en las escuelas era muy práctico, pero a gente de afuera está cañón medirla.

–Su nombre fue mencionado como responsable de darle sustento científico a este programa. ¿Le preocupa?

–Yo avalé el previo, en escuelas con niños y jóvenes. Esto que se está haciendo yo no lo he avalado. Cuando me traen algo casi siempre lo rechazo. En cualquier universidad el prestigio cuenta mucho. Imagínate que digas una cosa falsa. Les voy a llamar y les voy a preguntar por qué se están adornando conmigo. Yo avalé lo del Estado de México y hace tiempo acabó. También les habíamos hecho sugerencias para mejorar el programa, no sé si las hicieron o no.

“Nos tendrían que consultar para el análisis de los resultados. Tendría que ver el formulario, la estrategia y ver si lo avalo o no. Si ya están recolectando información puede que esté mal. Me parece excelente que la gente haga ejercicio, eso ayudaría mucho al país, pero hay que medirlo bien para realmente conseguir resultados. Una vez que midan hay que ver cómo van a hacer el seguimiento, vale la pena preguntarlo. Ya tienen el diagnóstico, ¿qué van a hacer después?”

 

Operadores

 

La aplicación del Ponte al 100 en fase piloto costará 180 millones de pesos. Por parte de la iniciativa privada sólo participa la Fundación Coca-Cola, responsable de donar las básculas para medir el índice de masa corporal.

En la presentación del Ponte al 100 estuvo el secretario de Educación del Estado de México, Raymundo Martínez, quien aseguró que 95% de los niños y jóvenes de 105 escuelas mexiquenses disminuyeron sus índices de sobrepeso y obesidad. “El punto clave es hacerlo en la infancia. Cuando los niños están en primaria y secundaria, donde se consolida el estilo de vida que van a tener”, advirtió.

Ese día Mena afirmó que los 4 mil 200 puntos de medición quedarían instalados a más tardar el 14 de octubre y que las direcciones estarían disponibles en la página de internet de la Conade. Hasta hoy esa información no aparece en su sitio web.

Juan José Palacios es quien impartió la capacitación a los representantes de los institutos del deporte, pero niega estar operando el programa para el gobierno federal. Le aclara a este semanario que sólo es asesor de Juan Manuel Herrera, director de Medicina y Ciencias Aplicadas al Deporte de la Conade.

“Asistí como representante del Estado de México para darles toda mi experiencia. Trabajo para la Secretaría de Educación Pública del Estado de México, donde comenzó el programa. La Conade decidió hacer un esfuerzo y lo está piloteando (sic) para ver cómo resulta en todo el país”, explica Palacios, profesor de educación física retirado.

Le está regalando su tiempo y trabajo a la Conade, sostiene, pues el organismo no le paga por las asesorías. Refiere que él le “regaló” el programa Ponte al 100 a Jesús Mena, quien, cuando dirigía el Instituto Mexiquense de Cultura Física y Deporte, autorizó las evaluaciones de la capacidad funcional –en aquel entonces bajo supervisión de Jorge Vital quien dijo que Palacios le “pirateó” el proyecto (Proceso 1909)– y de ahí se tomó para aplicarlo a escala nacional.

“La idea de mi fundación (Movimiento es Salud) es dotar a todas las escuelas de los instrumentos de medición. Para ello nos abocamos a conseguir recursos de la iniciativa privada. Los profesores no podrán evaluar si no hay equipo, el cual es caro (alrededor de 30 mil pesos para las escuelas públicas y 36 mil para los municipios). Mis honorarios son producto de las asesorías que realizo para la Secretaría de Educación Pública del Estado de México. ¿De qué vivo? De los patrocinios”, revela Palacios, quien no nombró a una sola de las empresas que supuestamente lo apoyan.

 

Los ejes rotos

 

Mena tampoco ha avanzado en el segundo eje de su programa de cultura física: el llamado Transformación del Deporte. Prometió actualizar del Fideicomiso Fondo para el Deporte de Alto Rendimiento-Compromiso Integral de México con sus Atletas y no ha conseguido ni un patrocinador.

Marcó como prioritarios tres deportes: clavados, tiro con arco y taekwondo.

La arquera y medallista olímpica Aída Román declaró a los medios que sigue “mendigando” un entrenador, pues desde hace más de ocho meses la coreana Song I Woo se fue de México y la Conade no ha resuelto quién trabajará con ella.

Mena tampoco ha atendido a la taekwondoista María Espinoza, quien otra vez entrena sola con el cubano Pedro Gato debido a la presión que sobre la doble medallista olímpica ha ejercido el presidente de la Federación Mexicana de Taekwondo, Juan Manuel López. Éste, en un afán de sabotear su carrera, incluso ha desafiliado a las taekwondoistas que aceptaron ayudarla en sus entrenamientos.

En promocionales de radio y televisión la Conade ha presumido las más de 900 medallas que los atletas mexicanos han obtenido durante el primer año de la gestión de Mena.

Pero el organismo no informa que ese número de preseas es casi idéntico al ganado durante el último año de la administración de Bernardo de la Garza, con la salvedad de que en el nuevo recuento incluyen las cosechadas en categorías infantiles y juveniles de raquetbol, competencias parapanamericanas y de triatlón juvenil.

La Subdirección General de Calidad para el Deporte, que encabeza Othón Díaz, no ha anunciado ni una nueva acción diferente a las realizadas con De la Garza para ganar más medallas olímpicas. Sólo se le ha dado continuidad al plan de trabajo del sexenio anterior. Pero hace tres semanas Díaz despidió al director de Alto Rendimiento, Vladimir Ortiz, creador de los programas con los cuales México obtuvo 133 medallas (42 de oro) panamericanas en Guadalajara 2011 y seis olímpicas en Londres 2012.

Las dos acciones más importantes de esa subdirección son administrativas: la creación de manuales de procedimiento y la profesionalización de las federaciones deportivas, cuyo manejo de los millonarios recursos públicos sigue sin transparentarse, con lo cual Mena tampoco cumplió la promesa de “transparencia, rendición de cuentas y combate a la corrupción” en el segundo eje de su plan.

En cuanto a profesionalización, se rediseñó el organigrama de las federaciones y se definieron los perfiles de quienes deben encabezarlas. Pero todo sigue igual: no se reclutó personal y nadie cambió su plantilla para cubrir las exigencias de la Conade. Sólo ha servido para reciclar a los mismos empleados, quienes ahora devengan mejores salarios desde otras oficinas.

Para la profesionalización la Conade estableció un perfil de puestos, pidió que los aspirantes estén capacitados para desempeñar el cargo, que se definan las funciones de vinculación con esta dependencia, los institutos del deporte y las asociaciones deportivas estatales.

La Conade no escatimó recursos y pagó cerca de 550 mil pesos por un curso de 32 horas que impartió personal de la UNAM a los integrantes de las federaciones deportivas.

El resultado no pudo ser peor: apenas ocho presidentes de federaciones tomaron la capacitación completa. Para cumplir con el requisito, el resto de los titulares mandaron a vicepresidentes, gerentes o secretarias, de modo que la información sobre gestión y control de calidad y sistemas de competencia y administración del deporte no la recibió quien necesitaba capacitarse.