Rafael Tovar: Los cómos son la tecnología

Con el antecedente de haber dirigido el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (Conaculta) de 1992 a 2000, Rafael Tovar y de Teresa asumió de nuevo su presidencia el 7 de diciembre de 2012. Diríase que con el beneplácito de una buena parte de la comunidad cultural, que vio en su retorno la posibilidad de recomponer el rumbo de un proyecto en el cual el desempeño de las administraciones panistas fue reprobado.

En su despacho alterno de Paseo de la Reforma, en el limitado tiempo que su apretada agenda le permite, hace el recuento de su primer año en una breve conversación con Proceso. Repite lo dicho en la entrevista con este semanario en los primeros días de su gestión: Los programas esenciales de la política cultural se mantienen: protección del patrimonio, estímulo a la creatividad, educación artística, culturas populares, fomento al libro, cultura y medios audiovisuales, y proyección internacional de la cultura.

En aquel momento el diplomático anunció también nuevas líneas: Una agenda digital; la llamada transversalidad, que no es sino el trabajo conjunto con otras instancias de gobierno; apoyo a las industrias culturales; y la participación del Consejo en el programa de prevención del delito creado por el gobierno de la nueva era priísta, encabezado por Enrique Peña Nieto.

Tales son, reitera ahora, los objetivos de su proyecto. Y “los cómos surgen con las nuevas herramientas tecnológicas que nos abren la posibilidad para ampliar la función, y los porqués son las nuevas realidades”. Confía en que con la definición de la agenda digital cultural, “México pasará de ser un país meramente audiovisual o impreso a uno donde la relación de la gente con la cultura será en buena parte por la vía digital”.

Las formas de trabajo se modificarán también y se tendrá “la posibilidad de llegar a muchas más personas” con lo cual, asegura, se cumplirá “de un modo más preciso con aquella consigna de tanto tiempo atrás de los bienes y servicios culturales para todos los mexicanos, ojalá pudiéramos decir para todos, pero creo que para una gran mayoría”.

La investigadora Alma Rosa Alva de la Selva reveló a este semanario que 72 millones de personas en México no tienen acceso a internet, y el 36% restante no lo utiliza para generar información o conocimientos sino como red social o correo electrónico. Se le comenta a Tovar que uno de sus retos entonces es la brecha digital, pues incluso en la Red Nacional de Bibliotecas Públicas no hay conectividad total hasta la fecha.

Según él, se ha avanzado durante este año y en este momento 40% del país ya está conectado. Y tras el anuncio, hace unos días, de la Estrategia Digital Nacional por parte de Peña Nieto se logrará una mayor conectividad que obligará al Conaculta a “sintonizarnos, porque el contacto de las nuevas generaciones con la cultura será por la vía digital”.

Debido al apremio entrega en un documento la lista de lo que considera sus acciones más relevantes, en las que se plasman cifras: 106 millones de pesos (mdp) a 77 proyectos de 27 entidades y cuatro asociaciones civiles, dentro del Programa de Apoyo a la Infraestructura Cultural de los Estados; 395 mdp para mil 850 estímulos a través del Fondo Nacional para la Cultura y las Artes (Fonca); y 120 mdp para industrias culturales, por citar sólo tres ejemplos.

En la entrevista habla de algunas otras inscritas dentro en los nuevos programas de su proyecto que son Dimensión social de la cultura, Animación cultural y Proyección internacional de la cultura. Hace un pequeño recuento de los 25 años de creación del Conaculta, cuyo fin fue “agrupar a todas las instituciones del Estado y aprovechar a plenitud el presupuesto federal” y afirma que en este 2013 su trabajo fue volver a integrar y dar programas comunes a estas instancias como los institutos nacionales de Antropología e Historia (INAH) y de Bellas Artes (INBA), respetando la vocación de cada una de las áreas.

Y en contraste con lo que opinan los investigadores entrevistados en estas páginas, se jacta no sólo de estar fortaleciendo la institución, sino aprovechando los recursos y la infraestructura, con el trabajo de “espléndidos funcionarios” que tienen “un enorme deseo de vincularse y disfrutar de la tarea cultural”.

 

Dudas…

 

Apenas transcurría el tercer mes de su administración, cuando Tovar dio a conocer que parte del presupuesto del 2013 había quedado comprometido en las obras que dejó inconclusas su antecesora Consuelo Sáizar (Estudios Churubusco, Cineteca Nacional y Biblioteca de México “José Vasconcelos”, rebautizada como La Ciudad de los Libros).

¿Qué tan limitado estuvo en el ejercicio de los recursos por esos pendientes?, se le pregunta. Explica que las obras quedaron en promedio en un 65% de avance y se hizo “un gran esfuerzo” para continuarlas. Agrega que se invirtió dinero público y debe por tanto aprovecharse al máximo. Ahora trabajan en crearles un programa definido para saber qué se hará en esos espacios. Por ejemplo, en el caso de la Cineteca “no basta con hacer más salas, hay que saber para qué van a servir, a qué tipo de público va a convocar, qué cultura cinematográfica va a desarrollar”.

–¿No estaba definido en el proyecto original?, ¿se empezó sin tenerlo claro?

–Probablemente habrá estado, pero como nosotros recibimos las obras sin terminar no estaban llevando a cabo esas funciones. Con la obra ya terminada tendremos que desarrollar el programa de trabajo, igual que las planillas laborales y modelos de autogestión. Aquí no se trata nada más de incorporar una infraestructura a la administración y con esto se resuelve, ¡no!, debe de servir para el propósito que fue concebida.

Resume que esas obras implicaron no sólo recursos sino trabajo. Creyó que se terminarían este año pero en algunos casos han tenido que replantear aspectos del proyecto original. Apenas iniciarán con la restauración del Centro de la Imagen. Terminado a prisas y con los vecinos en contra, Sáizar inauguró solamente el Centro Cultural Elena Garro. Su costo planeado para 30 millones de pesos rebasó los 120 millones. Funcionarios del Consejo revelaron extraoficialmente que incluso el Fonca funcionó en aquella época como una especie de caja chica para financiar los grandes proyectos.

–¿Qué ha encontrado usted?, ¿hubo derroche?

–De eso no quiero opinar porque no tengo los elementos. Eso es tarea de las instancias que supervisan la acción de las instituciones gubernamentales y que han dicho o irán diciendo los resultados. Para mí lo importante es aprovechar plenamente la infraestructura e incorporar esas obras para que el trabajo cultural de México crezca.

A diferencia de sus antecesores como Sergio Vela, con quien hubo varias dimisiones en las primeras semanas de su gestión, Tovar ha mantenido casi íntegro su equipo, pues es básicamente el mismo con el cual trabajó hace ya más de doce años.

No obstante, en julio pasado, causó estupor la intempestiva salida del etnólogo Sergio Raúl Arroyo de la dirección del INAH y su reemplazo por María Teresa Franco, antigua colaboradora de Tovar. Pero justo cuando se le preguntan al funcionario los motivos reales de esa baja (se ha especulado que obedeció a la negación del permiso al Museo del Cacao en Chichén Itzá y al teleférico de Puebla) se pone de pie. El tiempo de la entrevista ha terminado, y repite apresuradamente que ambos son sus amigos.

Entonces, ¿cuáles fueron las razones?, se le insiste. Alza los hombros y abre los brazos, sólo para remarcar su silencio. Tercia entonces Miguel Ángel Pineda, director de Comunicación Social, para decir que “son cambios administrativos”.

–Esa no es una explicación.

 

Y más dudas…

 

Con un “me voy de volada”, Tovar sale de su oficina. Deja en su lugar a Saúl Juárez, titular de la Secretaría Cultural y Artística del Conaculta, para ahondar en algunos temas. Según Tovar una de las nuevas realidades que marcan su regreso es el papel de la Comisión de Cultural de la Cámara de Diputados que “maneja la tercera o cuarta parte de la dotación presupuestal que se da al conjunto de las instituciones culturales”.

Al negar en días recientes que el presupuesto para 2014 (13 mil 746.4 millones de pesos) sea menor al de 2013 (16 mil 533.6 millones) Tovar y Fernando Galindo Favela, subsecretario de Egresos de Hacienda y Crédito Público, desglosaron que a lo aprobado por los diputados se añaden 4 mil 601.3 millones etiquetados, para un total de 18 mil 347.7 millones.

Pero el presupuesto para algunas instituciones sí presenta recortes y los etiquetados son recursos para proyectos muy específicos, ya sea de entidades, municipios o sociedad civil. Se le pide al también poeta y narrador explicar por qué insisten en que no hay merma. Indica que en proyectos de transversalidad habrá recursos:

“Puedo decir tajantemente que no hay un recorte, vamos a trabajar con un recurso suficiente y conforme va avanzando el año se irán haciendo los ajustes.”

–Los etiquetados no son proyectos del Conaculta.

–Son proyectos culturales que sin duda inciden en el acontecer cultural del país, muchos de esos presupuestos tienen que ver con las entidades federativas y van tanto a la parte de la sociedad civil como a instituciones tanto estatales y municipales.

Hay quienes preguntan por qué dar recursos a proyectos como los de las orquestas Esperanza Azteca, y si acaso TV Azteca de Ricardo Salinas Pliego necesita recursos del erario:

“Lo que nos interesa es que los presupuestos que se apliquen a cultura, independientemente del estado o la asociación civil que los reciba, tengan resultados palpables y colaboren en este gran mosaico que es el desarrollo cultural del país.”

Lo cierto es que en muchos casos no se conoce el resultado. El periodista Eduardo Cruz Vázquez explicó recientemente en su artículo “Cultura: la danza de los etiquetados”, que al solicitar información a través del IFAI encontró que de 2010 a octubre de 2013 se han entregado 10 mil millones de pesos a 2 mil 387 proyectos, de los cuales sólo 654 se hicieron efectivos.

Para 2014 los recursos vía etiquetados para las entidades se otorgarán por Hacienda, a través del Ramo 33, y el Conaculta sólo repartirá a las asociaciones civiles. A decir de Cruz Vázquez faltan todavía explicaciones para saber puntualmente lo que está pasando en ese ámbito.

Los cuestionamientos al presupuesto, se le explica a Juárez, se dan no sólo porque hay obras pendientes sino incluso proyectos como el Premio Carlos Fuentes, por eso se ha insistido en saber con puntualidad si se tendrán los recursos y de dónde saldrán:

“En el ejercicio de planeación administrativa y presupuestal que tenemos, están contemplados los presupuestos relativos a lo que falta de las obras… Estamos muy tranquilos, muy seguros de que se va a cumplir a cabalidad.”