El infierno de Brixton

LONDRES.- El pasado 21 de noviembre Gran Bretaña –que en 1833 abolió la esclavitud en todos sus territorios– supo del caso de tres mujeres esclavizadas durante más de 30 años en una casa del distrito de Lambeth, barrio de Brixton, en el sur de esta capital. Ese día fueron detenidos el indio Aravindan Balakrishnan, de 73 años, y su esposa, la tanzana Chanda, de 67, quienes residen en Inglaterra desde los sesenta.

El matrimonio había formado hace más de 30 años un grupo maoísta, el Centro Memorial Mao Zedong, donde conoció a dos de las mujeres a las que después esclavizó. La pareja fue detenida bajo sospecha de trabajos forzados y esclavitud y por cometer delitos de inmigración. Aunque ambos quedaron en libertad bajo fianza, en enero deberán comparecer ante la justicia.

Tras una investigación policial de un mes se supo que el matrimonio Balakrishnan mantuvo bajo esclavitud a tres mujeres, una británica de 30 años (presuntamente nacida en cautiverio), una irlandesa de 57 y una malasia de 69.

Las pesquisas comenzaron el 21 de octubre luego de que una de las cautivas, la irlandesa, contactó por teléfono al grupo Freedom Charity y denunció su caso. Las llamadas se produjeron después de que la mujer viera en televisión un documental en el cual esa ONG británica narraba casos de matrimonios forzados.

En las conversaciones telefónicas, realizadas a escondidas, las tres mujeres dijeron haber sufrido durante años “abusos físicos y mentales” de parte del matrimonio. Revelaron que las forzaban a realizar las tareas domésticas además de cumplir otras labores, siempre recluidas en el sótano.

“Vivían todos como un colectivo; dos de las mujeres habían conocido al hombre a través de intereses políticos comunes (el grupo maoísta)”, indicó Scotland Yard en uno de los primeros comunicados sobre el caso.

Luego de su liberación –cuando el matrimonio Balakrishnan no estaba en la casa– las tres mujeres fueron llevadas a un refugio provisto por Freedom Charity; allí comenzaron a ser interrogadas por la policía.

En las primeras redadas en la vivienda, la policía encontró el acta de nacimiento de la única británica del grupo, quien habría pasado toda su vida en cautiverio y sometida a servidumbre.

El periódico Daily Mail, el cual siguió de cerca el caso, informó el pasado 25 de noviembre que esa mujer le escribió más de 200 cartas y poemas a una vecina durante ocho años, advirtiéndole de su situación.

Desde la liberación de las tres mujeres, medio centenar de policías han ido casa por casa en los alrededores de la vivienda para determinar por qué ningún vecino sospechó ni vio nada.

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La policía también revisó el caso de Sian Davies, joven muerta en circunstancias poco claras en 1997. Esta galesa falleció después de haber caído de la ventana de una casa donde vivía una comuna vinculada también con los Balakrishnan.

El caso fue televisado ese mismo año en un documental de la cadena ITV. En él aparece brevemente Aravindan Balakrishnan capturado por la cámara. Esa evidencia está siendo estudiada por la autoridad.

Según la BBC la malasia sería Siti Aishah Abdul Wahab, aunque las autoridades se negaron a confirmar oficialmente su identidad. Los familiares de esta mujer –desaparecida en Londres en los sesenta luego de haberse asociado con un grupo maoísta– viajaron a esta capital.

Zan Azlee, periodista malasio, cuya madre es prima hermana de Siti Aishah, declaró a la BBC que la familia fue alertada luego de que el nombre de la mujer fuera dado a conocer por varios medios.

Azlee dijo que en los sesenta “la estudiante brillante” decidió viajar al Reino Unido para inscribirse en una universidad, pero al poco tiempo se vinculó con un grupo izquierdista del cual la familia nunca tuvo conocimiento. Su familia trató de convencerla de que volviera a su casa, pero la comunicación entre ellos “comenzó a apagarse”. El último contacto fue en los ochenta.

El caso que conmocionó a la opinión pública británica llevó a la ministra del Interior, Theresa May, a confirmar que el gobierno de coalición encabezado por David Cameron presentará un proyecto de ley para desterrar por completo la esclavitud moderna en el Reino Unido.

May incluso subrayó que éste “es un problema creciente en el país” y que hará de ese “delito aborrecible” una prioridad personal”.

Según May el caso ha generado “conciencia pública” sobre el tema.

“La esclavitud moderna está por todos lados, nos rodea, se esconde a plena luz del día, abastece comercios y supermercados, suple de personas para labores en el campo, en fábricas, bares o burdeles, se esconde detrás de cortinas en una vivienda de una casa común”, dijo.

Subrayó que el problema “sería mucho más amplio” e indicó que el número de víctimas de esclavitud en el Reino Unido aumentó 25% desde 2012.

May detalló además planes para reformar la ley antiesclavitud de Gran Bretaña y nombrar a un comisionado especialmente destinado a controlar la labor de las distintas agencias y grupos que trabajan para erradicar la esclavitud en el país.

Por su parte, Andrew Boff, de la alcaldía de Londres, sostuvo que Gran Bretaña tiene ya “demasiados casos de personas traficadas o esclavizadas”, en tanto que el parlamentario laborista Frank Field indicó que el reciente caso de las tres esclavas de Brixton “podría ser sólo la punta del iceberg”.

Aneeta Prem, fundadora de Freedom Charity y quien ha estado trabajando en el caso, expresó que las tres mujeres esclavizadas “han tenido experiencias traumáticas y perturbadoras, las cuales nos han revelado”.

“Lo que ahora se necesita es que las tres sean capaces de emprender su rehabilitación sin ser molestadas ni identificadas”, concluyó.