Primero extorsionado, luego asesinado

GUANAJUATO, GTO.- En septiembre último se plantó durante 18 días afuera del Senado, en el Distrito Federal, donde se mantuvo en huelga de hambre en protesta por la falta de recursos para su municipio, Santa Ana Maya, Michoacán. El jueves 7, el alcalde Ygnacio López Mendoza fue ejecutado.

Recién afiliado al Movimiento de Regeneración Nacional y miembro de la mesa directiva de la Asociación de Autoridades Locales de México (AALMAC), que agrupa a las autoridades municipales de extracción izquierdista en el país, tenía otra preocupación que lo agobiaba. Ya había hablado de ella en varias ocasiones con sus compañeros de la asociación.

Los Caballeros Templarios no le daban tregua, como a la mayoría de los municipios michoacanos y algunos del sur de Guanajuato, estado con el que limita Santa Ana Maya. La extorsión, el cobro de diezmo por obra pública y las amenazas se multiplicaron desde el día en que asumió el cargo. Tenía que entregar 100 mil pesos al mes, decía.

Cerca del mediodía del jueves 7 circuló la versión de que López Mendoza había sufrido un accidente automovilístico en la carretera Acámbaro-Moroleón, cerca de la comunidad Las Cabras. Ahí fue encontrado, en su camioneta Ford Escape.

Sin embargo, conforme transcurrieron las horas la historia cambió de rumbo, hasta que una versión muy distinta fue confirmada la noche del viernes por el procurador de Guanajuato, Carlos Zamarripa Aguirre: López Mendoza había sido asesinado.

Una llamada al sistema de emergencias 066 informó del hallazgo del vehículo. Estaba junto a la carretera, sobre un camino de terracería, sin huellas de choque o volcadura, salvo un leve golpe en el costado derecho. La parte delantera de la camioneta estaba metida entre unos arbustos.

El cuerpo del alcalde, inclinado hacia adelante, tenía raspones en la espalda y algunos golpes. Los peritajes criminológicos, de química y patología forense no habían sido terminados el jueves 7, según informó al mediodía del viernes 8 el subprocurador Armando Amaro Vallejo.

Más tarde se difundió la causa de la muerte en términos periciales: Asfixia mecánica secundaria por traumatismo en el cuello. En una breve entrevista telefónica el procurador Zamarripa lo trasladó a lenguaje cotidiano: a López Mendoza lo mataron.

“(Por los resultados de la necropsia) se hablaba de una asfixia mecánica, alguien lo asfixió”, dijo el procurador vía telefónica desde Puerto Vallarta, donde se encontraba asistiendo a la Conferencia Nacional de Procuradores.

Zamarripa no habló sobre el reporte dado por familiares del presidente municipal a la directiva de la AALMAC: la noche del miércoles 6, tras volver de la Ciudad de México de una reunión con la asociación, López fue sacado a la fuerza de su domicilio por un grupo de personas. Desde ese momento se desconocía su paradero.

El parte inicial señalaba que en el lugar donde se encontró el cadáver los ministeriales entrevistaron a un primo de López Mendoza, quien refirió que éste salió a la Ciudad de México el martes 5 a una reunión de la AALMAC y volvió al día siguiente cerca de las 23:00 horas; se dirigió a dejar a su secretaria a su domicilio, en la comunidad de Cuiritzeo, y desde esa hora ya no hubo noticias de él.

El cuerpo del alcalde fue trasladado al Servicio Médico Forense de la Subprocuraduría de Justicia, en Celaya, donde se le practicó la autopsia. El viernes fue entregado a su familia. El sepelio se programó para el sábado 9, en Santa Ana Maya.

El mismo jueves 7, la Asociación de Autoridades Locales de México suscribió a través de un comunicado la versión de que Ygnacio López Mendoza había sido secuestrado la medianoche del miércoles al llegar a su hogar “por un grupo de personas” que dejó abierta la reja de la casa.

“Es inaceptable que le hayan quitado la vida al doctor Ygnacio, hombre convencido y leal a la causa de los gobiernos democráticos y progresistas”, expresó la AALMAC.

A lo largo de su gestión como alcalde, López “Mendoza padeció no solamente la falta de recursos, sino el acoso del crimen organizado, al que enfrentó con su reconocida valentía”, publicó en su portal la organización.

El procurador Zamarripa afirmó desconocer con qué mataron al edil. “Eso no lo sé; recuerde que tenemos pendientes varios peritajes, la mecánica víctima-victimario de cómo acontecieron estos hechos. Una vez que tengamos todos los peritajes deberemos tener más elementos para presumir una posible mecánica de los hechos”.

–¿Es verdad que lo arrastraron y le pegaron con unas piedras?

–Tenía lesiones, en efecto, escoriaciones… por tallamiento, arrastre, por cualquier otra cosa. La realidad es que no lo sabemos. Es parte de la investigación saber la mecánica de cómo sucedió.