Oficiales de la Conade vieron obstaculizado su trabajo cuando realizaron una visita sorpresa a los campos de entrenamiento de Pumas CU: se les impidió tomar muestras de orina a jugadores de la Liga Mayor de futbol americano para realizar pruebas antidoping. Fuentes cercanas al órgano rector del deporte en México señalaron que el coordinador de Operaciones del Programa de Futbol Americano de la UNAM, Radamés Gaxiola, se opuso a la recolección alegando la autonomía de la casa de estudios. Luego de una reunión en la ONEFA, Pumas aceptó la aplicación de las pruebas, que se realizará a partir del viernes 1… y ya no será sorpresa
Con el pretexto de que se viola la autonomía universitaria, el coordinador de Operaciones del Programa de Futbol Americano de la UNAM, Radamés Gaxiola, impidió que el pasado 23 de octubre personal de la Comisión Nacional de Cultura Física y Deporte (Conade) realizara un control antidopaje a los jugadores del equipo de la Liga Mayor integrantes del roster de la temporada 2013.
Fuentes cercanas al órgano rector del deporte en México comentan que cuando los oficiales antidopaje acudieron a la oficina de Gaxiola, éste les dijo que no podían ir al campo de entrenamiento para tomar muestras de orina de los jugadores porque nadie avisó a las autoridades universitarias que se aplicarían esas pruebas.
Antes del inicio de la campaña, la comisión médica de la Organización Nacional Estudiantil de Futbol Americano (ONEFA) –integrada por médicos de los equipos de la UNAM, IPN, UVM y UANL– acordó con la Federación Mexicana de Futbol Americano (FMFA) y con la Conade que durante la presente temporada se tomarían muestras de orina a 10 jugadores de cada uno de los equipos de la Conferencia de los Ocho Grandes. Cinco ofensivos y cinco defensivos serían elegidos al azar durante una visita sorpresa a sus campos de entrenamiento.
Además, durante los partidos de semifinales y final otros cinco deportistas serían sorteados para someterlos a pruebas antidopaje. El acuerdo también incluye tests de este tipo para los equipos de la Conferencia Nacional que lleguen a las rondas semifinal y final.
A pesar de que tanto los coaches como el personal administrativo de estos ocho equipos sabían de esos controles, Gaxiola fue el único en rehusarse a cumplir con los acuerdos. Según las fuentes consultadas, les dijo a los oficiales antidopaje que la ONEFA no había mandado ningún oficio al respecto.
También alegó que en las instalaciones donde entrenan los Pumas CU no había un lugar adecuado para colectar las muestras de orina. Eso es falso, apuntan los informantes, pues podía haberse hecho incluso en las oficinas del head coach, Raúl Rivera.
Como el funcionario de la UNAM se empecinó en que la Conade, la ONEFA y la FMFA no pueden enviar personal para realizar pruebas antidopaje en las instalaciones universitarias, el médico responsable de tomar las muestras le explicó que la Ley General de Cultura Física y Deporte establece que la UNAM forma parte del Sistema Nacional de Cultura Física y Deporte (Sinade). Por ello, precisó, la máxima casa de estudios está obligada a observar las políticas antidopaje establecidas por el órgano rector del deporte en México.
Fue inútil. Los oficiales antidopaje se marcharon de las instalaciones universitarias sin realizar su trabajo. El 28 de octubre por la mañana se presentaron de nuevo en la UNAM y una vez más se les impidió realizar su trabajo.
Para entonces, los integrantes de otros cinco equipos ya se habían sometido a los controles sorpresa: Linces de la Universidad del Valle de México (UVM), Águilas Blancas y Burros Blancos del Instituto Politécnico Nacional (IPN), Centinelas de Guardias Presidenciales y Auténticos Tigres de la Universidad Autónoma de Nuevo León. Una semana antes lo hicieron los Frailes del Tepeyac y las Águilas de la Universidad Autónoma de Chihuahua (UACH).
En una junta realizada en la ONEFA el mismo 28 de octubre, finalmente Pumas CU aceptó que el viernes 1 se aplicaran los tests antidopaje. Obviamente ya sin sorpresa.
Dopaje, una plaga
En entrevista con Proceso, el presidente de la ONEFA, Francisco del Real, reconoció que aunque este órgano es la máxima autoridad en la liga universitaria de futbol americano, no le pidió una explicación a Gaxiola por su negativa a la toma de muestras: “Esa situación ya quedó subsanada, se acordó que esta misma semana se realizarán los controles”.
–¿Por qué si ya había un acuerdo previo Pumas CU no permitió que se efectuaran los controles?
–En la junta se tocaron muchos temas, pero yo no le pregunté nada al doctor Radamés. No sé exactamente qué haya sucedido; se dicen muchas cosas, pero ya se llegó a un acuerdo.
–¿Usted no le preguntó a Gaxiola por qué impidió que se realizaran los controles?
–No puedo decirle si lo impidió o no. Sólo puedo afirmar que sé que no se llevaron a cabo por equis razón. Esa razón se subsanó y ya se van a hacer.
–¿Cuál es la razón?
–Había unas situaciones de legislación universitaria que no se habían cumplido, pero le repito, ya se subsanaron.
–¿Podría especificar cuáles son esas situaciones?
–No. Yo no conozco a fondo la legislación universitaria. Este tema está en manos de la Conade. Nosotros hemos tratado con la Federación Mexicana de Futbol Americano y ellos a su vez hacen lo correspondiente ante la Conade.
Durante años, médicos de la UNAM, así como jugadores y exjugadores han insistido ante las autoridades universitarias que deben aplicarse controles antidopaje a los equipos de las categorías Juvenil, Intermedia y Liga Mayor de Pumas, pues existe evidencia del uso de sustancias prohibidas que ayudan a mejorar el rendimiento físico.
En julio de 2009, la titular de Medicina del Deporte de la UNAM, Cristina Rodríguez, envió un oficio al entonces director general de Actividades Deportivas y Recreativas, Luis Regueiro, a quien pidió que se les practicaran controles antidoping a los jugadores, toda vez que en esa área habían detectado que algunos de ellos estaban utilizando sustancias dopantes.
A mediados de 2011, el doctor Agustín Lazarini, adscrito al Programa de Futbol Americano, alertó acerca de esta situación al titular de la Dirección General de Actividades Deportivas y Recreativas (DGADR), Severino Rubio. Asimismo, los exjugadores Ernesto Tello y Carlos Salas Zurita revelaron que el coach Javier Trevizo inyectaba esteroides en los vestidores del equipo a los integrantes de las escuadras de Intermedia y Liga Mayor y que un grupo de coaches los animaba a usar los llamados “ciclos” para aumentar la masa muscular en poco tiempo o recuperarse de una lesión. Incluso los ponían en contacto con las personas que distribuían y aplicaban las sustancias (Proceso 1819).
Confidencialidad
Aunque los equipos de la Liga Mayor finalmente acordaron implantar un programa de control de sustancias prohibidas, en realidad lo hicieron orillados por la FMFA, y a regañadientes.
Cuando los representantes de los equipos de la ONEFA se sentaron con los médicos de la Conade para afinar la manera en que se realizaría el programa de prevención y control de dopaje, pidieron que no se informara de los resultados a la Agencia Mundial Antidopaje (WADA). Así se procedió en 2007 con los clubes de la Liga Mexicana de Beisbol.
Como el Laboratorio Nacional de Prevención y Control del Dopaje de la Conade ya está certificado por la WADA eso no será posible. No obstante, la comisión propuso que los controles se realizaran como parte de un protocolo de investigación; es decir, los resultados no se le informarían a la WADA y se procesarían localmente, pero los casos positivos se darían a conocer a los medios de comunicación. Los representantes de las instituciones educativas no aceptaron.
De esta manera, una vez que las muestras de orina de los jugadores de la Liga Mayor hayan sido procesadas en el Laboratorio de la Conade, los resultados se subirán al sistema ADAMS; esto es, la WADA y la Federación Internacional de Futbol Americano los recibirán antes que el Comité Nacional Antidopaje (CNA), la FMFA y la ONEFA.
Tal como lo marca el Código Mundial Antidopaje, la FMFA es la responsable de la gestión de los resultados. Deberá constituirse en un panel para informar a los jugadores y seguir lo que marca el protocolo: que tienen la opción de abrir la muestra B, que tienen derecho a un juicio justo, los infractores tendrán que explicar cómo es que la sustancia hallada entró a su cuerpo.
Los deportistas incluso pueden colaborar para desarticular una red de dopaje. Pueden informar si el médico que los atiende o los entrenadores son quienes les suministran las sustancias prohibidas. En estos casos las sanciones podrán reducirse. El Código Mundial Antidopaje establece castigos de hasta dos años por la primera ofensa de dopaje, pero las sanciones pueden ser menores si colaboran para denunciar a quienes distribuyen o incitan a la utilización de esas sustancias.
Aunque el artículo 2.3 del Código Mundial Antidopaje establece como una infracción a las normas antidopaje la negativa o resistencia, sin justificación válida, a una recolección de muestras, el equipo de Pumas CU no será sancionado porque los oficiales antidopaje ni siquiera pudieron notificar a los jugadores.
No obstante, si el día que los oficiales antidopaje se presenten para recoger las muestras de orina el jugador elegido al azar no se encuentra o se niega a la realización del control será castigado.
El coach Rivera y el doctor Gaxiola están obligados a que todos los jugadores que conforman el roster y están registrados en la ONEFA deben estar en el campo a la hora del sorteo.
Una vez que los oficiales antidopaje notifiquen a Rivera y a Gaxiola los nombres de los elegidos y éstos firmen las actas correspondientes, si alguno de ellos no se encuentra se esperará un tiempo razonable para que se presente. De lo contrario, ese deportista será considerado como si hubiera dado positivo en el control. Además, otro jugador se elegirá para reemplazar al ausente.








