Trampa mortal en Morelia

TEPALCATEPEC, MICH.- René Salvador, hermano del diputado perredista Osbaldo Esquivel Lucatero –asesinado a hachazos el pasado 11 de septiembre–, acusa al exgobernador interino Jesús Reyna García de la autoría intelectual de ese homicidio.

Dos días después del asesinato de Esquivel murió un testigo, el periodista Pablo Madriz Rojas –quien entrevistaba al legislador al ocurrir el ataque–, en un accidente automovilístico cuando se dirigía a la Procuraduría General de Justicia del Estado (PGJE) a declarar.

A principios de octubre Emilio Álvarez Icaza Longoria, secretario ejecutivo de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, fue enterado de estos dos casos y se le pidió investigar a Reyna García.

Según la PGJE el homicidio se cometió cerca de las 15:20 horas del 11 de septiembre cuando la camioneta en la cual viajaban el diputado, su hermano y Madriz estaba detenida bajo el puente vehicular de la salida de Morelia hacia Pátzcuaro, donde el legislador había acordado la reunión con el reportero.

Cuando se desarrollaba la entrevista cuatro personas bajaron de un automóvil Sentra y obligaron al legislador y a sus acompañantes a ponerse boca abajo en el suelo. Ahí Esquivel fue atacado con un hacha.

Tras el ataque el diputado fue llevado al hospital Star Médica, donde murió poco después. La PGJE inició la averiguación previa 109/2013-III-AEH-1.

Esquivel –exalcalde de Buenavista Tomatlán, fue uno de los 38 funcionarios perredistas detenidos en mayo de 2009 en el michoacanazo– había denunciado públicamente la gravedad de la situación de violencia en Tierra Caliente, por lo cual recibió amenazas.

El 13 de septiembre, Madriz –de 64 años– viajaba por la carretera Uruapan-Morelia cuando su auto fue impactado de frente por un Ford Mustang conducido por Mauro Gabriel Sánchez, quien resultó con heridas leves e iba acompañado por Jesús Aguilar. Dos días antes Madriz había resultado herido durante el ataque a Esquivel.

El 27 de septiembre la policía detuvo en Zinapécuaro a Manuel Gabriel Vega González, presuntamente vinculado con el homicidio de Esquivel.

La detención fue por delitos contra la salud, pero durante su declaración ante el Ministerio Público confesó su participación en el asesinato del legislador perredista, confirmó la PGJE.

Vega fue procesado por los delitos de homicidio calificado en agravio de Esquivel Lucatero, robo calificado en contra de Pablo Madriz Rojas y delitos contra la salud. Y así la PGJE cerró el caso del asesinato del diputado.

 

Dudas y contradicciones

 

René Salvador Esquivel Lucatero dice que todo lo dicho por la PGJE son patrañas. “Pablo”, cuenta, “le habló para pedir una entrevista y mi hermano le dijo que nos viéramos debajo del puente de La Tenencia Morelos.

“Pablo grabó 20 minutos de entrevista pero luego salió con que ‘no había grabado nada’ y pidió que se repitiera la plática. En ese lapso llegaron los asesinos.

René Salvador, quien conducía el vehículo,­ sigue narrando: “Me bajaron a punta de chingadazos, me tumbaron al suelo y me dieron en la espalda; pero el ataque era directo a mi hermano. Le dieron con saña. Con un hacha.

“Cuando me puse en pie mi hermano estaba muy madreado ya y lo seguían golpeando en el suelo. Le quité el hacha a uno de los atacantes, pero eran muchos, me dominaron y me dieron un machetazo en la espalda.

“En el sitio del ataque había cámaras pues Jesús Reyna vive por ahí, es vecino de nosotros. Había cámaras en los postes. Pudieron haber checado la llegada del carro, el ataque, cuánto duró. Todo, todo. No sé qué hicieron con las grabaciones porque no las sacaron.

“Agarraron a un muchacho, un tal Manuel Gabriel Vega González, de 24 años, preso en el reclusorio de Morelia Francisco J. Múgica. Él no fue. No eran drogadictos, eran jóvenes de 15 a 16 años bien vestidos, bien entrenados, no lacras ni viciosos. Bien vestiditos. Así los utiliza el crimen organizado.

“Ése (el detenido) es un drogadicto al que acusan de robo. No nos robaron nada, la cartera mi hermano la traía en su bolsa, el teléfono de mi hermano se quedó en el suelo, donde lo tumbaron junto con el mío, la camioneta tenía las llaves puestas, no se llevaron nada. ¿Qué robo era? Se hubieran robado la camioneta, las carteras, los celulares. Fue planeado. El putazo iba directo para mi carnal y así fue.

“Me habló tres veces el encargado del despacho de la procuraduría, Marco Vinicio Aguilera, para que fuera a Morelia a identificar (al detenido). Pero yo ya no puedo salir de aquí, si salgo me matan. Soy el único testigo. De tres que éramos, dos están muertos: Osbaldo y Pablo.”

–¿Por qué se vieron con Madriz ahí y no en un lugar más seguro?

–Como por ahí vivíamos, se le hizo fácil a Osbaldo. Ya nos habíamos visto otras veces ahí con Pablo.

“Hay otro detallito: ya lo traían bien agarrado los del crimen organizado (a Pablo). Le habían dicho que iban a matar a su familia si no ponía a Osbaldo. El detalle es que nosotros llegamos antes y otras veces Pablo llegaba primero.

“Cuando propusieron a Reyna para gobernador interino, Osbaldo fue el único que no firmó de todos los diputados; se opuso, no estuvo de acuerdo y me dijo: ‘El señor se me quedó viendo feo y tengo miedo de que me vayan a matar’. Otra fue cuando firmaron para que desarmaran a los comunitarios y grupos de autodefensa de distrito, tampoco firmó.

“Cuando vino Osorio Chong a Morelia, en una reunión privada con diputados les dijo: ‘Suelten lo que traigan, todos los problemas’. Y mi hermano empezó a comentar esto, esto, esto, le tiró recio al gobierno, que hiciera su trabajo… y cuando salió me volvió a decir: ‘Ahora sí me van a partir la madre’.

“Para mí el responsable intelectual es Reyna. Tiene que ver en la muerte de mi hermano. Y el crimen organizado, porque él (el exgobernador interino) está metido con ellos.”

–¿En que basa esa acusación tan seria? –se le pregunta a René Salvador Esquivel.

–En lo que mi hermano me decía, porque le tenía miedo.

–¿Y lo de la relación del gobernador con el crimen organizado?

–Es concuño de La Tuta. Es un secreto a voces. La esposa de Reyna es hermana de una de las esposas o viejas de La Tuta. Todo el mundo lo sabe menos el gobierno.

“Ahora que murió el papá de Nazario (El Chayo, líder templario) ahí estuvo en el sepelio. La gente de Apatzingán lo vio en el velorio. Ahí estuvo Jesús Reyna con la crema y nata de Los Caballeros Templarios.

–¿Osbaldo no recibió antes amenazas?

–Por varios diputados supe que sí lo habían amenazado de muerte.

–¿Por qué?

–Por las declaraciones que hacía. Por su seguridad no quiero mencionar los nombres de los diputados.

–¿Cuántos los atacaron?

–Cinco. Llegaron en un Nissan, se bajaron tres hombres y una mujer y otro se quedó de chofer. La muchacha esa era de La Ruana, de nombre Nancy. Ya hasta se fue del municipio. Ella se encargó de bajar al periodista.­

–¿Dónde fue la entrevista?

–En nuestra camioneta. Pablo se sentó atrás y no cerró la puerta. Nosotros sí. Lo veíamos nervioso pero no le dimos importancia.­

–¿Qué le hicieron a Pablo?

–Le dieron un lleguecito en la frente; como para que no dijeran que a él no le pasó nada.

–¿Qué opina de Pablo?

–Lo tenían amenazado para que pusiera a mi hermano. Todos lo entendemos así. Pablo vivía en Apatzingán, trabajaba en una estación de radio y sabían que era muy amigo de mi hermano. Lo amenazaron. No es que él haya querido, pero sí lo hizo. Él lo puso. Lo obligaron.

–Sobre la muerte de Pablo, ¿qué opina?

–Que se lo quebraron. Pasaron dos días y luego él. ¡Qué coincidencia! Que fue un accidente… ¡Qué accidente ni qué la chingada! Lo mataron porque no querían que declarara. Éramos tres: ya mataron a mi hermano y a Pablo. Sigo yo.

“Reitero: queremos que Jesús Reyna pague, porque él lo mandó matar, no hay vuelta de hoja.”