Termina un cacicazgo, comienza la incertidumbre

La remoción de Rafael Herrera Lemus como titular de la Comisión de Box Profesional del Distrito Federal acabó con “la peor” gestión en la historia de ese organismo. Seis años sin ingresar un peso, en los que se le acusó de todo: venta de clasificaciones, licencias y certificados médicos, hasta autorización de funciones ilegales… Hay aplausos a su salida, pero ahora viene la incertidumbre, toda vez que el gobierno capitalino, a través de su Instituto del Deporte, aún no designa al nuevo presidente de la Combox.

 

 

El director del Instituto del Deporte del Distrito Federal (IDDF), Horacio de la Vega, removió al titular de la Comisión de Box Profesional del Distrito Federal (Combox), el expugilista Rafael Herrera Lemus, pero hasta la fecha no se ha nombrado a su reemplazo.

El exboxeador ejerció el cargo del 16 julio de 2007 al 23 de septiembre último. Su salida deja un vacío administrativo en la comisión de boxeo más importante del país. Este hecho causa preocupación en el pugilismo capitalino, e incluso el grupo opositor a la gestión de Herrera plantea la urgencia de nombrar –incluso por encima del reglamento– a un presidente interino o encargado del despacho que ponga orden y autorice las salidas médicas de pugilistas con peleas ya firmadas.

Junto con Herrera también salieron los comisionados. Hasta ahora sólo los integrantes del servicio médico permanecen en sus puestos.

El extitular de la Combox José Luis Espetia comenta que aun cuando no existe tiempo reglamentado para la designación del nuevo titular del organismo “se está cayendo en una anarquía impresionante porque la actividad boxística del Distrito Federal no se frena. Si algún accidente se llegase a presentar no habrá ningún responsable”.

Espetia, quien durante los primeros cinco meses de la gestión de Herrera se desempeñó como comisionado, advierte: “Se está soslayando la importancia del boxeo como una actividad económica”. Se olvidan, dice, que gracias a este deporte muchos jóvenes se han salvado de las drogas y de caer en actividades ilícitas. “En este momento el gobierno del Distrito Federal está perdiendo la perspectiva”.

Y añade: “El peleador que requiere una autorización para ganarse unos pesos podría no estar médicamente apto, pero no hay quien valore su condición para afrontar un combate. Si le ocurre un accidente no habrá ningún responsable”.

Durante más de seis años Herrera no se preocupó por la transparencia ni por la rendición de cuentas. En sentido estricto, los últimos tres años de su gestión incurrió en usurpación de funciones, pues el entonces jefe de Gobierno capitalino, Marcelo Ebrard, no lo ratificó en el cargo, tal como lo establece el reglamento interior de la Combox, vigente desde el 4 de noviembre de 1994.

En este instrumento –a todas luces anacrónico– se indica que el presidente será propuesto por “la Dirección General de Promoción Deportiva” –hoy IDDF– y nombrado “por el jefe del Departamento del Distrito Federal”, en cuyo cargo durará tres años y podrá ser reelecto.

El 16 de julio de 2007, Herrera fue designado titular de la Combox por el jefe de Gobierno del Distrito Federal, Marcelo Ebrard. Sin embargo, tras cumplirse su primer periodo de tres años el mandatario capitalino omitió formalizar su reelección. Por ello, afirma el manager Carlos Rosales, cofundador del Grupo de Managers (Gruma), “se mantuvo en el cargo usurpando funciones”. No obstante, Herrera siempre se ufanó de que fue “ratificado de palabra” por el secretario de educación del Distrito Federal, Mario Delgado.

 

Números rojos

 

El pasado 30 de agosto, el director general del Instituto del Deporte del Distrito Federal, Horacio de la Vega Flores, aplicó el reglamento existente y le pidió a Herrera la entrega de su cargo con base en los artículos 3 y 4 de la Ley de Entrega-Recepción de los Recursos de la Administración Pública del Distrito Federal.

En el oficio IDDF/DG/573/2013, el responsable del IDDF le planteó al expugilista que debía abandonar la presidencia de la Combox, pues ya cumplió dos periodos al frente del organismo, tiempo máximo establecido en el artículo 4 del reglamento.

El pasado 24 de septiembre, el titular del IDDF rechazó el acta administrativa presentada por Herrera. El motivo: reportó que dejaba en ceros a la comisión.

Para De la Vega este hecho es increíble pues la Combox recibe dinero de manera constante, ya sea por sancionar combates o por el otorgamiento de licencias a managers y peleadores. Por ejemplo, por una pelea de campeonato nacional cobra 7 mil 500 pesos.

En promedio se realizan 40 funciones al año, sin contar las funciones estelares, como la llamada Fiesta de los Campeones del Bicentenario, realizada el 11 de septiembre de 2010 en la Plaza de Toros México. En este evento –en realidad un megafraude– organizado por Villuendas Promociones y Grupo Matiz, con el respaldo del Consejo Mundial de Boxeo (CMB) y del gobierno capitalino, los pugilistas, así como los jueces, médicos y comisarios no recibieron pago alguno.

En enero de 2011 este semanario abordó el tema del fraude, estimado en 12 millones de pesos. Entre los afectados estuvieron los boxeadores Erick El Terrible Morales, Édgar Sosa y Ana María La Guerrera Torres. Como principal responsable del sainete aparece el promotor José Luis Villuendas (Proceso 1785).

La Combox también cobra por las llamadas peleas populares, en las que no se disputa ningún título, pero producen de 4 mil a 5 mil pesos por función. Al año se realizan entre 15 y 20 combates de esta índole.

En teoría, la suma recabada se reparte entre pagos a oficiales y en general a los participantes en la función –campaneros, directores de encuentro, médicos–, si bien sus percepciones no superan los 400 pesos por persona.

En vez de que el dinero se depositara en una cuenta concentradora de la Combox, pasaba directamente a las cuentas personales del titular, Rafael Herrera, y del director de encuentros, Julio César Sandoval Ortiz.

 

Imprevisión

 

El pasado 19 de abril, Daniel Tremendo Estrada expuso su título plata de peso ligero del CMB ante el uruguayo Sebastián Cristian Faccio en el Win Win del Distrito Federal. Por sancionar este encuentro la Combox cobró 19 mil pesos, que el promotor Flavio Bustamante Abed, de Ring Side América, pagó mediante el cheque número 00000386014 de CIBanco, sucursal Palmas. Este documento –que resultó sin fondos– se libró a nombre del director de encuentros de la Combox, Julio César Sandoval Ortiz, cuyo hermano Marco Antonio era uno de los comisionados.

Durante su presidencia, Herrera enfrentó numerosos señalamientos: desde la presunta venta de clasificaciones, de licencias y certificados médicos hasta la autorización de funciones ilegales (Proceso 1892).

Al ahora extitular de la Combox también se le acusa de alterar los récords de los boxeadores; incluso le achacan responsabilidad en la muerte de Daniel Aguillón, joven peleador que falleció en octubre de 2008 tras ser noqueado por Alejandro Sanabria.

El abogado de Gruma, Jesús Montiel Jaime, celebra la caída de Herrera y asegura que después de cuatro años de ardua lucha, en la cual acudieron ante varias instancias –la Jefatura de Gobierno del DF, la Comisión Nacional de los Derechos Humanos y el IDDF–, finalmente alguien le pidió la renuncia al expeleador. No obstante, deplora que no se haya previsto quién se quedaría al frente de la Combox.

El litigante revela que durante su reunión del martes 1 con el asesor jurídico de la dirección general del IDDF, Francisco Torres, éste le hizo saber que ese organismo carece de facultades para designar directa o provisionalmente al nuevo encargado de la Combox. “Sucede que el reglamento es muy obsoleto: indica que el presidente de la comisión será propuesto por la desaparecida Dirección General de Promoción Deportiva, “pero no dice textualmente Instituto del Deporte del Distrito Federal”.

La Combox es un “cuerpo técnico, autónomo y dependiente administrativamente del Departamento del Distrito Federal”, de acuerdo con el reglamento vigente desde el 11 de marzo de 1996, cuando Juan José Torres Landa encabezaba la comisión.

El problema, alerta Montiel, es que hay boxeadores del Distrito Federal que pelearán este fin de semana y para ello necesitan forzosamente las salidas médicas y administrativas. “Al menos un promotor de Tijuana ya amenaza con demandar a estos pugilistas si no pelean”.

Como el IDDF argumenta carecer de facultades jurídicas para designar al nuevo titular de la Combox, Grupo Gruma, presidido por el manager Carlos Rosales, solicita a ese instituto urgir al jefe de gobierno para que designe a un encargado de despacho o a una comisión de transición.

Ésta es la primera ocasión en la que el mayor cargo de la Combox queda acéfalo. “Ha sido la peor Comisión de Box de la historia con Rafael Herrera al frente. Se manejaban muchos intereses. Los peleadores, principales protagonistas de este deporte, simplemente no tienen seguro social ni ninguna clase de garantías de nada”, comenta a su vez el réferi internacional Lupe García.

Advierte que si el gobierno del Distrito Federal no designa al titular de la Combox, “entonces la familia boxística nombraremos a un interino para que de inmediato resuelva los problemas que hay con las salidas médicas y administrativas de los boxeadores y con ello puedan pelear, que de eso viven”.

Por su parte, el IDDF informó que el proceso de entrega-recepción de Herrera se encuentra “en proceso de integración, de conformidad con la normatividad vigente, que establece 15 días hábiles a partir de la conclusión de su gestión”.

De los estados financieros presentados por el exboxeador, el IDDF confirmó que aún no posee “conocimiento puntual de dichos datos”.

Asimismo, adelanta que la nueva mesa directiva de la Combox ya “está siendo conformada y se dará a conocer a la brevedad mediante una rueda de prensa”.