A su paso por Jalisco, el meteoro Manuel causó innumerables estragos a la infraestructura carretera, así como inundaciones y suspensión en los servicios públicos. También dejó incomunicadas a comunidades de una decena de municipios. Mientras el gobierno de Jorge Aristóteles Sandoval recuenta los daños y hace lo que puede para imponer medidas de emergencia en la zona afectada, la población se queja porque, dice, si ya pasaron dos años desde que el huracán Jova golpeó la entidad sin que las autoridades resarzan aún los daños provocados por aquel evento, ¿qué no ocurrirá en el caso de los actuales?
GUADALAJARA, JAL.– Las autoridades estatales aun no resarcen los daños provocados por el huracán Jova hace dos años –parte de los recursos oficiales destinados a atender a los damnificados se desviaron a los XVI Juegos Panamericanos durante la administración de Emilio González–, cuando el meteoro Manuel abrió la herida y cobró cinco muertos, además de causar inundaciones y daños a los cultivos, servicios urbanos y vías de comunicación en una decena de municipios.
Hasta el viernes 20, cuando Manuel era tormenta tropical –después cobró fuerza y se convirtió en huracán en su trayectoria hacia Sinaloa–, los daños materiales no habían sido cuantificados aún por el gobierno de Jorge Aristóteles Sandoval Díaz.
El mandatario declaró el estado de emergencia en los municipios de Tamazula de Gordiano, Tuxcacuesco, Tonaya, San Gabriel, Tuxpan y Santa María del Oro, en el sur de Jalisco, así como en Cuautitlán de García Barragán, Cabo Corrientes y Villa Purificación, en la costa. Muchas comunidades quedaron aisladas por la caída de puentes, destrucción de vados, carreteras y brechas. Según los reportes de ese día, en al menos cinco rancherías no había agua potable, electricidad ni drenaje.
Algunas casas se derrumbaron a causa de las lluvias, otras sufrieron daños estructurales y medio centenar más fueron invadidas por el lodo y el agua, mientras que alrededor de 30 quedaron inhabitables. Asimismo, en cientos de hectáreas –unas 500, según los primeros cálculos– los cultivos de maíz, cacahuate, frijol, chile, caña y frutas fueron devastados por las aguas de ríos y arroyos.
En el municipio de Quitupan, al sureste de la entidad, un hombre de 52 años fue arrastrado por la corriente del río que atraviesa esta cabecera. Su cadáver apareció poco después. En el poblado de Juanacatlán, municipio de Tapalpa, un joven de 26 años falló al intentar cruzar un arroyo: la corriente se lo llevó cuesta abajo. En Teochitatlán de Corona un menor murió cuando el caballo en el que iba montado resbaló y cayó en la presa Santa Rosa.
En la carretera Autlán-El Grullo dos personas fallecieron en un accidente carretero ocasionado por la lluvia y el mal estado del pavimento, según informó el alcalde de Autlán, Salvador Álvarez García. En la población de Contla, municipio Tamazula, la crecida del río que pasa por el lugar y corre por media cabecera municipal dañó un puente en la carretera que corre de Jiquilpan, Michoacán, a Manzanillo. El caudal inundó algunas casas.
En los municipios de Tuxcacuesco y Tonaya se desbordó la presa El Nogal. Las aguas saturaron el río Tapalpa, que al salirse de su cauce afectaron comunidades en ambas cabeceras.
Los González, un poblado de no más de 300 habitantes dividido por este río, fue el más golpeado por el caudal que prácticamente tiró al menos dos viviendas e inundó otras 30; también causó pérdidas totales de menajes de casa en 26 y daños estructurales en otras 10, informaron a Proceso los secretarios de los ayuntamientos de Tonaya y Tuxcacuesco, Rafael Gálvez Terriquez y Óscar Benavides Ortiz, respectivamente.
La crecida cubrió o arrastró la bomba de agua del pozo profundo que abastece al lugar; lo mismo ocurrió con la instalación eléctrica, por lo que la población se quedó sin agua potable, drenaje y luz. Además, dijeron los mismos funcionarios, desaparecieron una retroexcavadora y un tractor, en tanto que una decena de camionetas quedaron inservibles.
La corriente dañó también un vado y el puente peatonal que une a Los González con la comunidad de La Chamusca, en el municipio de Tonaya. La escuela primaria local quedó anegada por la torrencial lluvia de la madrugada del lunes 16; lo mismo sucedió con el templo del poblado. El nivel del agua alcanzó hasta dos metros en algunas zonas.
El viernes 20, al cierre de esta edición, brigadas de estudiantes de diferentes planteles de la región y lugareños luchaban aún para retirar el lodo y las arenas e intentaban reencauzar la corriente.
También resultaron perjudicadas las comunidades de La Piña, del lado de Tonaya, y Los Noixtles, del lado de Tuxcacuesco. El río arrastró parte del vado que las une. También quedaron sin agua potable por la falta de energía eléctrica.
Las aguas del Tapalpa destruyeron otro vado y se metieron en varias casas, según información del ayuntamiento de Tonaya que, junto con el de Tuxcacuesco, reportó la inundación de unas 300 hectáreas de cultivos y la pérdida de cabezas de ganado.
Recuento preliminar
Desde el miércoles 18, el director de la Unidad Estatal de Protección Civil de Jalisco, el mayor Trinidad López Rivas, mencionó a Tamazula de Gordiano, Zacoalco de Torres, Santa María del Oro, Tuxcacuesco, San Gabriel, Gómez Farías, Tuxpan, Zapotitlán y Zapotlán El Grande como los municipios más afectados por las precipitaciones del meteoro Manuel.
En Santa María del Oro hubo 21 derrumbes en la carretera de acceso a la cabecera municipal. Las autoridades comenzaron a retirar los materiales con maquinaria pesada.
De acuerdo con Felipe de Jesús Rúa Vázquez, alcalde de Tuxpan, los daños económicos provocados en su municipio rondarían los 10 millones de pesos. En la localidad El Mesón, dijo, el río se llevó una bodega y un taller e inundó una planta de reciclaje.
Asimismo, en la comunidad de El Platanar 17 casas resultaron con daños estructurales, lo mismo que el jardín de niños; 100 personas perdieron su menaje, por lo que se les proporcionaron víveres, cobijas y colchonetas.
En la localidad de Laureles se cayó un puente y en San Juan Espanatica se registraron hundimientos en una escuela; en Atenquique cayeron dos puentes peatonales y el desbordamiento del río del mismo nombre obligó a las autoridades a desalojar a decenas de personas.
En Cuautitlán de García Barragán al menos 20 comunidades seguían incomunicadas la tarde del jueves 19, después de cuatro días de intensas lluvias.
El responsable de Obras Públicas del ayuntamiento, Roberto González, destaca que desde octubre de 2011, cuando el huracán Jova pegó en Jalisco, la infraestructura se mantiene dañada. La tromba de hace dos semanas, dice, dejó aisladas a varias comunidades en la Sierra de Manantlán.
Las lluvias provocadas por Manuel, que comenzaron el sábado 14, causaron serios problemas en una veintena de poblaciones de ese municipio colindante con el estado de Colima.
Los puentes de Tequesquitlán, Cuzalapa y Chacala, dañados hace dos años por Jova, fueron afectados de nueva cuenta. “Estamos hablando de que la mayoría de los caminos vecinales y terracerías quedaron afectados o con grandes hoyancos”, asegura el funcionario.
La carretera 505, que une a Cuautitlán con Autlán, sufrió 15 derrumbes fuertes. En varios tramos el agua erosionó las orillas del asfalto. Las autoridades decidieron cerrar un carril a causa de los deslaves.
Indica también que la zona más afectada es donde habita la comunidad indígena de Ayotitlán. “Todavía no conocemos cuántas comunidades serranas están incomunicadas; por eso es muy importante el apoyo de los gobiernos local y federal para solventar este problema”.
Agua y lodo por doquier
En San Gabriel, las lluvias afectaron, según los cálculos provisionales, a por lo menos 3 mil personas. Además, dos puentes se colapsaron por el desbordamiento de dos ríos, uno de los cuales dejó incomunicado al pueblo de Jiquilpan como consecuencia del agua vertida por la presa de El Nogal, ubicada en el municipio de Tapalpa.
Según el alcalde de San Gabriel, Juan José Gutiérrez Contreras, 35 casas fueron invadidas por agua y lodo, y alrededor de 300 hectáreas de cultivo de chile, sorgo y maíz se consideran pérdida total.
Pero los daños más cuantiosos son los de la infraestructura carretera, sobre todo la ruta San Gabriel-Ciudad Guzmán, prácticamente intransitable en estos días. En San Gabriel, comenta el alcalde, “esperamos la respuesta de las autoridades estatales y federales”.
Hasta el jueves 19, alrededor de 20 poblaciones se mantenían incomunicadas a causa de las inundaciones y los encharcamientos en la carretera que une la cabecera municipal con Santa Rosa, asegura el secretario del ayuntamiento, Juan Manuel Alcaraz.
En cuanto a la producción agropecuaria, destaca que hay más de 300 hectáreas consideradas por los campesinos como pérdida total, de las cuales más de 80% corresponde a caña de azúcar y el resto a maíz.
En Cihuatlán, 300 personas de los poblados Emiliano Zapata, Lázaro Cárdenas y Almolol seguían incomunicadas el viernes 20. Saúl Papias, responsable de comunicación social de ese ayuntamiento, reportó que son varias decenas las hectáreas de cultivos de plátano y de coco afectadas, en particular las que se ubican cerca de las orillas del río Marabasco, en el rumbo de El Rebalse.
Y en Villa Purificación la tormenta dejó aisladas a decenas de poblaciones. Manuel provocó también fallas en el suministro de agua potable y de energía eléctrica en la zona.
El secretario general de Gobierno de Jalisco, Arturo Zamora Jiménez, afirmó que al declarar el estado de emergencia a los 10 municipios más afectados por el meteoro podrían tener acceso a los recursos del Fondo Estatal de Desastres Naturales (Fonden).
Por su parte, Diego Bolio Corona, delegado regional de la Confederación Nacional de Transportistas Mexicanos (Conatram), asegura que de por sí el tendido carretero en Jalisco estaba en pésimas condiciones cuando, hace dos años, Jova golpeó a la entidad; ahora se dañó todavía más con la tormenta tropical Manuel, que después subió a categoría de huracán.
La situación más crítica, según él, se presenta en el sur y en el sureste del estado.
Sin dejar de admitir los múltiples daños, el gobierno de Aristóteles Sandoval comentó que las lluvias provocadas por el meteoro atestaron las presas Tacotán, Las Piedras, Santa Rosa y Tomatlán, y es probable que también la de Trigomil.
El jueves 19, el lago de Chapala estaba en la cota 93.59, lo que representa 41.67% de su capacidad, luego de haber perdido varios centímetros en pleno temporal de lluvias. Ese día, sin embargo, almacenaba 3 mil 290 millones de metros cúbicos. Su capacidad es de 8 mil millones de metros cúbicos (Alberto Osorio, Gloria Reza, Jorge Covarrubias y Felipe Cobián).








