¿Sabía usted que no se beneficia igual a las mujeres y a los hombres con las decisiones presupuestarias del Estado? ¿Ha pensado en para quiénes se crearán puestos de trabajo como consecuencia de las decisiones presupuestarias? ¿Quién necesita los servicios que se crean con cada medida? ¿Afecta la política fiscal de igual forma a las mujeres y a los hombres? ¿De qué manera impacta el presupuesto estatal a la economía doméstica? Todas estas interrogantes tienen que ver con algo central en la política pública: el diseño de presupuestos con enfoque de género.
Tradicionalmente se supone que los programas públicos y las inversiones (el dinero, dicho con claridad) benefician a ambos por igual. Por eso, a primera vista, puede parecer algo absurdo esperar que el presupuesto gubernamental distinga entre lo que es para unos y otras. Se supone que todos los ciudadanos de un país tienen derecho a beneficiarse por igual de los bienes y servicios que proporciona el Estado. Sin embargo, ya se ha comprobado que existen diferencias en el grado en el que los hombres y las mujeres son favorecidos por programas, servicios, subsidios e inversiones.
Buscar la igualdad, cambiando la estructura económica que sostiene la subordinación de las mujeres, implica un trabajo sólido de economistas que revisen cada partida de los dineros públicos. Por eso los expertos de instancias multilaterales e internacionales han subrayado que si los gobiernos intentan alcanzar una igualdad sustantiva entre mujeres y hombres, las finanzas públicas deben estar diseñadas con presupuestos “con enfoque de género”. Este diseño se inicia con un análisis de la legislación, los reglamentos, los subsidios, los impuestos, los servicios y los proyectos sociales, para explorar y determinar el efecto que tienen en la situación de las mujeres y de los hombres. Obviamente, tal labor requiere capacitar a los servidores públicos de las unidades responsables del gasto en cada dependencia, para que incorporen la perspectiva de género al proceso de programación-presupuestación y para que evalúen y monitoreen permanentemente el proceso.
Un requisito básico consiste en analizar todos los presupuestos del Estado, no sólo los destinados a la mujer, ya que éstos constituyen una parte mínima del presupuesto total, pues aunque a primera vista no parezca que todos los aspectos del presupuesto nacional sean relevantes para la mujer, cada peso que se gasta tiene un impacto diferenciado en hombres y mujeres.
El Gobierno del Distrito Federal impulsa desde 2008 presupuestos públicos con perspectiva de género a través del Instituto de las Mujeres del Distrito Federal y la Secretaría de Finanzas, y dentro de unos días recibirá de la Unión Iberoamericana de Municipalistas el “Premio a la mejor práctica local con enfoque de género”, justo por la experiencia “Incorporación de la Perspectiva de Igualdad de Género en el Proceso Presupuestal del Gobierno del Distrito Federal-Ciudad de México”.
Me da muchísimo gusto que el Gobierno del Distrito Federal haya sido distinguido con este reconocimiento, en virtud de que confirma la voluntad política de Miguel Ángel Mancera de continuar las políticas con enfoque de género que se han estado construyendo en el DF. Es de celebrar que nuestro jefe de Gobierno no padezca la enfermedad sexenal de tantos funcionarios que desechan lo que sus antecesores han desarrollado. Gracias al trabajo de Beatriz Santamaría, la directora del Inmujeres DF, el apoyo del secretario de Finanzas y la participación de expertas en la materia, entre la que destaca la economista Lucía Pérez Fragoso, es que los habitantes de la ciudad nos podemos sentir orgullosos de esta premiación. El comité integrado por expertas de varios países de América Latina analizó las propuestas de diversas naciones y decidió darle el primer lugar al GDF porque:
“La estrategia sistemática y sostenida de transversalización de la perspectiva de género en la compleja estructura organizacional del Gobierno de la Ciudad de México ha logrado la incidencia en los procesos, normativas y programas de los presupuestos a fin de reducir las brechas de desigualdad de género, promoviendo una cultura institucional de igualdad de género y la creación de un mecanismo de coordinación interinstitucional.”
Compitieron municipios e instituciones de toda América Latina, comprometidos en un proyecto para hacer más seguras y vivibles las ciudades de nuestro continente. En segundo lugar quedó la Secretaría de la Mujer del Municipio de Atlántico, Colombia, y en tercero la Fundación Guatemala, por su trabajo en cinco municipios guatemaltecos. Para conocer la riqueza de las experiencias y de los debates vale mucho la pena asistir a la realización de la “II Cumbre Iberoamericana Agendas Locales de Género, repensando las ciudades desde los derechos de las mujeres”, que se desarrollará en Aguascalientes del 23 al 27 de septiembre. Precisamente ahí se realizará la premiación al GDF el jueves 26. Quienes no puedan desplazarse pueden consultar una página muy rica en información poniendo el nombre del encuentro: “II Cumbre Iberoamericana…”








