Innecesario abrir Pemex al sector privado: Tello

Personaje clave en el proyecto de nacionalización de la banca, ejecutado por el entonces presidente José López Portillo en septiembre de 1982, el economista Carlos Tello afirma que el sector energético del país no necesita una reforma constitucional ni la participación de capital privado en las actividades básicas estratégicas para solucionar sus problemas.

Coincide con su colega Jorge Eduardo Navarrete en el sentido de que Petróleos Mexicanos (Pemex) cuenta para ello con los recursos necesarios, pues genera mucho excedente, y con la tecnología –que en todo caso podría adquirirse de no existir–, y que su principal problema radica en su régimen fiscal, ya que sus ingresos se destinan mayoritariamente al pago de impuestos.

Tello participó en el Encuentro Universitario: Transición Energética y Reforma Estructural, en el Instituto de Investigaciones Económicas de la UNAM, organizado por el Programa Universitario de Estudios de Desarrollo, del cual es investigador.

En su opinión no está mal que las empresas vinculadas al petróleo aporten a la hacienda pública, lo deberían hacer también las mineras, dijo, pero se pronunció por modificar el régimen de Pemex porque, además de estar definido en la actualidad por las necesidades financieras del gobierno, es sumamente complejo, único en su tipo: Consta de 11 derechos, cuatro impuestos y 20 contribuciones, definidos en la Ley de Ingresos correspondiente. Y en los últimos años ha aportado vía ese régimen 7 billones de pesos, lo que ha mermado su rendimiento.

Cuestionado por Proceso sobre la relación del petróleo con el nacionalismo, idea que para algunos analistas está pasada de moda, el exembajador en la desaparecida Unión Soviética señala que el vínculo está en la Constitución tal como está hoy:

“Y yo pienso que la soberanía, el nacionalismo, la defensa del territorio, la integridad y todos estos principios, no están fuera de moda, son muy actuales y no tienen por qué pasar, son válidos y vigentes.”

Se le pregunta qué idea de “nacionalismo” motivó actos como la nacionalización del petróleo y, en su momento, de la banca:

“No hay que olvidar la definición de nacionalización: Es recuperar para la nación, o sea para el país, para la población, para todos, actividades o recursos que originalmente son de la nación. En el caso de la banca, en aquel entonces era un servicio público concesionado por el Estado a los particulares y se resolvió que el manejo de éstos no estaba cumpliendo con los propósitos originales de banca y crédito, sino que hubo en la práctica un enfrentamiento con el Estado.

“Con Lázaro Cárdenas fue un enfrentamiento entre las empresas extranjeras y el Estado mexicano, a grado tal que se negaron a cumplir con un fallo de la Suprema Corte de Justicia que estaban obligados a acatar en tanto que estaban aquí en México. Son distintos momentos, pero ambos se refieren a un enfrentamiento con el Estado: en el caso del petróleo, con empresas extranjeras; en el de la banca, con mexicanas.”

Cuando Banamex fue vendido a Citigroup, en 2001, se temió la salida de la colección de Fomento Cultural Banamex del país, por lo cual se planteó la expropiación, a lo cual la entonces presidenta del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes, Sari Bermúdez, respondió que ya no eran “esos tiempos”. El especialista Bolfy Cottom aclaró que no se trataba de modas, sino de una opción viable establecida en la Constitución (Proceso 1289).

Tello dice ahora que la nacionalización no está pasada de moda en ninguna parte del mundo, “hasta donde sé”, y no pasará “mientras existan los Estados nacionales, y existen y buscan el interés nacional”. Toma ejemplo de la colección de Banamex, para referir que en muchas naciones del mundo la obra de determinados artistas no puede salir del país. En México es el caso de la obra de nueve creadores, declarada Monumento Nacional: Saturnino Herrán, María Izquierdo, Frida Kahlo, Diego Rivera, Gerardo Murillo, José Clemente Orozco, Remedios Varo, David Alfaro Siqueiros, y José María Velasco.

Finalmente expresa su opinión sobre la privatización de empresas como Teléfonos de México y la misma banca, que no sólo volvió a las empresas mexicanas, sino que se abrió a extranjeras. Son experiencias distintas y en su momento, recuerda, manifestó en diversas entrevistas que reprivatizar la banca “fue un grave error, los resultados han sido ¡desastrosos!, el crédito se ha desplomado, eso sí, las utilidades han crecido mucho”.

En el caso de Telmex sí se ha mejorado el servicio y “punto y aparte”, pues más allá de eso considera que tampoco debió privatizarse porque era una actividad que el Estado podía atender fácilmente, como se hace en otros lugares, por ejemplo en Francia con France Telecom.

–Se dice que con la reforma energética habrá beneficios para la población, con más empleos.

–¡No, eso no pasa! No pasó en Teléfonos, no hubo más empleo, lo único es que hay mejor servicio y en esa medida se benefician las personas. Desde el punto de vista de otras consideraciones ya dije ayer (en su conferencia) que la empresa dueña de Telmex (América Móvil) prácticamente no paga impuestos, así que no fue todo beneficio, hubo problemas.

Otro caso escandaloso en el que no hubo pago de impuestos fue precisamente la venta de Banamex a Citigroup, pues la compra venta de acciones, dice, está exenta, y “muy mal que lo esté, pues es igual que comprar un pantalón, debe pagarse IVA”, y no se hizo.