Sin salida

La lucha del magisterio disidente agotará todas las instancias de diálogo con los legisladores y el gobierno federal. Pero ante la eventual aprobación de la Ley de Servicio Profesional Docente, el líder de la Sección 18 del SNTE, dominada por la CNTE, Juan José Ortega, advierte: “Que se preparen (las autoridades) porque estarán cosechando lo que sembraron”.

En entrevista con Proceso, Ortega asegura que no se romperá el diálogo aunque los docentes se sientan engañados y defraudados por una clase política definida por “la falta (de) determinación para mantener las mesas de diálogo”.

Hasta el cierre de esta edición, no hay avances en las mesas de diálogo. Mucho menos ha sido atendida la petición de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) para que el secretario de Educación, Emilio Chuayffet, y el de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong, se sienten a negociar los lineamientos de la reforma educativa.

Ortega sentencia: “Si no llegan los secretarios de Gobernación y de Educación, ellos serán responsables de lo que pueda pasar. Los planteamientos se han hecho en Los Pinos, en Gobernación”.

El investigador de la UAM Hugo Aboites –doctor en educación por Harvard, miembro del Consejo Mexicano de Investigación Educativa y uno de los tres académicos que formó parte de las mesas de diálogo– vislumbra la represión como el escenario más probable.

–¿Cómo han estado las negociaciones? –se le pregunta.

–Las primeras pláticas, muy trabadas. La posición de los legisladores del PRI y del PVEM era llegar, escuchar e irse; simplemente cumplir con el trámite. Pero al escuchar los argumentos de la CNTE se mostró claramente que no conocían lo que habían aprobado. Creo que ahí se entendió que debía haber una reflexión muy profunda sobre esta reforma.

Las negociaciones políticas tomaron los tres primeros de los seis días de reuniones, celebradas entre el 26 y el 31 de agosto, estableciendo las últimas “mesas de trabajo” para discutir el modelo educativo, las evaluaciones y la profesionalización de los docentes.

 

Propuesta magisterial

 

La CNTE –dice Aboites– entregó el documento Hacia la educación que necesitan los mexicanos, del que este semanario tiene copia, en el que proponen una reforma enfocada a una educación humanista, autónoma, con una evaluación horizontal que incluya a las autoridades educativas y que involucre a escuelas, comunidades y padres de familia que describan los problemas, las carencias y analicen los remedios para cada escuela de manera más tangible, con apoyo de expertos, que no se base en la medición, “la forma más superficial y discriminatoria” de evaluar, sin rasgos laborales ni persecutorios.

Habla también de democratizar al Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE) y de elegir libremente a sus líderes sindicales, hasta ahora impuestos por gobiernos priistas, y dedicar 12% del PIB a la educación –como recomienda la UNESCO–. México sólo destina 3.78%, según sus datos.

“Se discutió el documento que presentó la CNTE. El PRI pidió tiempo para analizarlo, argumentando que es muy complejo y que sería irresponsable decir si estaban o no de acuerdo. El PRD y Movimiento Ciudadano dijeron que era muy interesante, una ruta que podía pasar a formulaciones más específicas para traducirse en artículos. Pero eso fue la minoría. El PAN no estuvo presente. En general todos reconocieron que era, así lo dijeron los legisladores, una aportación muy importante.

“Lo que se ganó con este documento es que (los legisladores) se dieran cuenta de que sí había una idea de qué hacer con la educación por parte de la CNTE, que no es simplemente la cerrazón a que los evalúen.

“Lo curioso es que este mismo texto la CNTE lo entregó al gobierno en mayo, pero tan no lo tomaron en cuenta que los legisladores no lo conocían.”

–¿Hubo en las negociaciones algún especialista que respaldara la reforma como está?

–No. Da la impresión que no quieren entrar en una discusión porque tendrían que llegar a acuerdos. El problema para ellos sería que con expertos de su parte sí nos podríamos poner de acuerdo en algunas cosas. Y entonces qué pasaría: que los legisladores se verían obligados a firmarlos.

–¿Hacia dónde siente que va el conflicto entre autoridades y maestros?

–Hacia la represión. Veo el panorama muy complicado. Está previsto que el sábado (31 de agosto) termine el diálogo sobre la reforma y los legisladores están pensando aprobar la Ley General del Servicio Profesional Docente (LGSPD) esta semana. Va a haber una reacción de los profesores. Es evidente. Qué van a hacer, no sé. Pero va a ser algo grande.

–De aprobar estos días la LGSPD, ¿incluirían algún cambio de estas mesas?

–Yo no veo (a los legisladores) con el ánimo de incorporar nada. No a los que tienen la mayoría en el Congreso. El PAN no está (en las negociaciones) y el PRI le quiere dar trámite rápido.

“Javier Corral hablaba en la primera sesión de que si había propuestas concretas por escrito, basadas en los argumentos que se habían dado, estaba dispuesto incluso a cambiar lo que ya está aprobado. Pasa que ya no va a las mesas (de negociación). Pero lo dijo.”

–¿Cuáles escenarios vislumbra?

–Veo tres: el primero es la represión, que no va a resolver el problema. El segundo es que (los maestros) permanezcan con sus movilizaciones en la ciudad; reciclándose con nuevos contingentes se pueden quedar en el Zócalo meses. Y el tercero es que se den por vencidos, recojan sus cosas y se vayan a sus casas. Y si regresan a los estados no es de ninguna manera izar la bandera blanca, va a ser para defenderse allá. Y entonces el conflicto que está concentrado en la capital, se va a expandir y va a generar problemas muy fuertes en los estados.

–¿Cómo va a llegar la reforma a los salones de clase?

–Ahí está el problema. Sin consenso no tiene legitimidad. Los maestros van a encontrar razones por las cuales no se puedan llevar a cabo las evaluaciones y los despidos. Y el gobierno va a ver cómo hace para implementar estas leyes. La política educativa va a ser un campo de batalla respecto a las leyes recién aprobadas. Se va a prolongar el conflicto. Es un absurdo.

–Por parte de los maestros, ¿cómo se ha planteado que podría destrabarse este conflicto?

–Lo que se pedía por parte de la CNTE es que se abriera un diálogo nacional para discutir la reforma que fue aprobada precipitadamente y sin que los legisladores conocieran realmente su contenido. (Los legisladores) no están de acuerdo, pero vamos a insistir.

La semana pasada abundó en movilizaciones. El 26 de agosto los docentes se instalaron frente a las embajadas estadunidense, francesa y española. El 27 de agosto bloquearon los accesos de las principales televisoras.

Un día después, la CNTE realizó una megamarcha del Zócalo a Los Pinos, donde se reunieron con Ricardo Martín Sánchez, director general adjunto de Atención Especializada de la Presidencia de la República, y con Carlos Eduardo Romero Castro, titular de Atención Ciudadana. Ahí exigieron ser atendidos por Chuayffet y por Osorio Chong.

El 29 de agosto se instalaron nuevamente afuera de Televisa Chapultepec, frente a la SEP, a la SEIDO y a la Bolsa Mexicana de Valores.

Pero el panorama no es alentador para los maestros; incluso el presidente del PAN, Gustavo Madero, sugirió a las autoridades usar tanquetas de agua para disolver las protestas.

“Yo veo en Chile que hay el uso del agua como una manera de expresar y disolver alguna expresión, de una manifestación violenta cuando se llega a estos extremos, y aquí en México esos esquemas están completamente fuera de las opciones” expresó Madero.

Para Juan José Ortega, la propuesta del líder panista habla de “autoritarismo, de verticalidad y hasta de fascismo, lo que nos da la razón a los maestros, en cuanto a nuestras exigencias y del fracaso del diálogo con las autoridades”.