La guerra antitaurina de los Moreira

En el medio político coahuilense corre una versión: a cambio de que el próspero empresario minero, promotor taurino y ganadero Armando Guadiana Tijerina se abstuviera de participar en la carrera por la gubernatura del expoliado pero conformista estado, el entonces gobernador Humberto Moreira le ofreció ciertas concesiones.

A su vez Guadiana obsequió al gobierno estatal un amplio terreno con la promesa de que sería convertido en parque público. Sin embargo Moreira incumplió y el terreno fue a parar a manos particulares.

La respuesta del empresario no se hizo esperar y su silencio durante el sexenio de Moreira fue roto el año pasado al exigir públicamente a éste una explicación del destino de la deuda de su gobierno por 35 mil millones de pesos, al publicar un desplegado en diversos medios con el título Humberto y Rubén Moreira, vergüenza nacional para los priistas, renunciar al PRI luego de 40 años de militancia y sumarse a la campaña de Andrés Manuel López Obrador.­

Desde entonces el exmandatario ha respondido con renovadas acusaciones contra Guadiana, como la de que brinda apoyo a la delincuencia organizada, que estuvo en la cárcel o que utiliza sus negocios taurinos para lavar dinero. Ambos se demandaron ante la PGR.

 

Otros frentes

 

De pronto, uncidos al carro del oportunismo político jalado por los defensores de mascotas, diputados de Coahuila han intentado prohibir el espectáculo taurino en el estado por órdenes del gobernador Rubén Moreira, hermano y sucesor de Humberto, no con el propósito de proteger el ganado de lidia clausurando los escenarios a los que se destina, sino con el de arreciar la guerra contra Guadiana.

Se dice también que el gobernador había prometido a inversionistas estadunidenses concesiones de explotación de yacimientos mineros en la región carbonífera, no obstante que las minas fueron concesionadas mayoritariamente a empresas del país.

Ante los impedimentos para cumplir lo prometido, el Ejecutivo estatal aplicó entonces medidas que incluyeron auditorías fiscales, revisión del contrato laboral y de sistemas de seguridad y congelamiento de cuentas bancarias de Guadiana, quien además maneja la plaza de toros de Saltillo. Y también orquestó un grupo de animalistas que se manifestaron contra el espectáculo y presentaron al Congreso una petición de prohibición de las corridas de toros en la entidad, acusando a los aficionados taurinos de ser generadores de violencia. Empero, detrás de estos intentos de prohibiciones el secreto a voces es que hay muchos dólares y más ambiciones.

Detrás del pleito entre los Moreira y Guadiana hay extrañas contradicciones en materia taurina, pues amén de haber hecho negocios juntos el empresario Armando y el gobernador Humberto, éste durante su mandato patrocinó la edición del libro Vertientes del toreo mexicano, de Heriberto Murrieta, presentado por Joaquín López Dóriga en enero de 2008 en el efímero Centro Cultural de la Tauromaquia, a un costado de la Plaza México, sin que nadie mencionara al patrocinador.

El 25 de julio de 2009 afloró de nuevo el apoyo oficial a la fiesta de los toros en Coahuila, y Moreira I, entonces entusiasta partidario de esa tradición, inauguró en Saltillo el Museo de la Cultura Taurina, pretenciosa pero fallida museografía que con una inversión declarada de 15 millones de pesos a través del desaseado Instituto Coahuilense de Cultura (Icocult, que encabezó Armando Guerra), intenta explicar en sobresaturadas salas y farragosas cédulas la ancestral relación del hombre con el toro, no obstante la supuesta intención de su director, Ariel Gutiérrez, de “no hacer un museo colgadero”.

Otra muestra de los antojadizos criterios que caracterizaron la administración de Humberto Moreira fue que el Icocult –al que le aplicaron 31 procedimientos de revisión al desempeño, los cuales derivaron en 11 recomendaciones que ponen en evidencia la desorganización y corrupción imperantes con la dirección de Guerra– rechazó sin respuesta la petición de editar el libro El saltillense, tauromaquia, de Armando Rosales, matador en retiro y uno de los mejores fotógrafos taurinos del mundo.

 

Cartitas reveladoras

 

Recientemente dos cartas hechas públicas dan idea de las confusiones taurinas en las que han caído Guadiana y sus asesores, no obstante que cada año acuden a la Feria de San Isidro, en Madrid.

La primera misiva, firmada por el aficionado de Monterrey Álvaro Obregón Garza y dirigida al empresario taurino, dice: “Pensaba ir (a la novillada del sábado 3 en Saltillo), pero al ver las fotos de los novillitos tomé la decisión de no hacer el viaje desde Monterrey para llegar a una plaza en la que me engañarán con toretes o erales… Por favor, ya dejen de querer engañar al aficionado y mejor díganle que es un festival y no una novillada; que los novilleros salgan de corto y entonces sí, avienten esos animales y todos contentos… Sólo exigimos que se nos dé lo que se anuncia, no queremos elefantes con cuernos, queremos toros que parezcan… pero sobre todo, con la edad reglamentaria, ni de más ni de menos”.

El viernes 2 Guadiana contestó: “Estimado amigo taurino regiomontano… leí con atención su carta que tuvo a bien dirigirnos, donde señala que algunos de los novillos de la ganadería de El Vergel, a su apreciación y punto de vista (mismo que respetamos), le parece que no reúnen las condiciones de edad y trapío para ser lidiados en nuestra plaza de toros Fermín Espinosa Armillita en Saltillo este próximo sábado.

“Quiero manifestarle que el encierro fue recibido y aprobado por el juez de plaza, señor José Antonio García Guerra… basándose en el Reglamento Taurino vigente en la ciudad de Saltillo… las personas que reseñaron los novillos por parte de nuestra empresa, lo hicieron pensando en lo novel de la mayoría de los actuantes en esta novillada, entre ellos la joven rejoneadora Gaby Zatarain, como las bisoñas Forcadas de Mazatlán, que tienen poca experiencia en esta actividad, y algunos de los novilleros participantes, por lo que nuestra intención es tener el mayor cuidado, viendo siempre por su integración (sic) física de ellos(as).

“…Como usted sabe en la mayor parte de los festejos hay déficit económico, pensamos que la novillada está acorde y a la altura, sobre todo respetando el reglamento vigente en la ciudad de Saltillo… le comunico que los novillos de menor presencia serán sustituidos por otros que tengan mayor trapío y peso de la misma ganadería… Tenga en consideración que es más importante poner novillos en tamaño y peso, respetando por supuesto la edad, como en este caso, para que los novilleros sigan su paso ascendente y puedan llegar a convertirse en matadores de toros… Aprovecho la oportunidad para suscribirme a sus órdenes y reiterarle la invitación para que acuda a este festejo novilleril, invitado por la empresa en forma gratuita, que sé (sic) seguramente va a disfrutar”, concluía Guadiana.

Por su parte el periodista taurino Antonio Santos, conductor del programa televisivo La otra faena, que transmite el Canal 7 de Saltillo, señala:

“Hoy en día, poblaciones como Xico, Veracruz; Huamantla y Santa Ana, Tlaxcala; Jesús María, Aguascalientes; San Buenaventura, Coahuila, o Lagos de Moreno, Jalisco, más pequeñas en habitantes y de menor peso socioeconómico que Saltillo pero con respeto por las tradiciones, la cultura, el sentido de pertenencia y amor propio, han anunciado para sus respectivas ferias por lo menos una o dos corridas de toros, combinadas con novilladas, festivales y eventos culturales o artísticos relacionados con la tauromaquia. Sin embargo, la capital del Estado de Coahuila se quedó sin feria taurina hace años.

“Ni el aniversario de la fundación de Saltillo (25 de julio) ni la festividad del Santo Cristo de la Capilla (6 de agosto) ni el aniversario de su Plaza Armillita (8 de agosto) han sido motivos suficientes para que Promotora y Espectáculos Zapalinamé (Promezap), empresa de Guadiana Tijerina, apropiada del coso y del futuro de la fiesta taurina en Saltillo, ofrezca un festejo taurino de calidad e interés para la afición local, sometida al ayuno de un solo festejo, y mixto, en los últimos ocho meses. El último en abril pasado, con la tenebrosa corrida mixta y nocturna, en la que a mitad de la función se fue la luz de la plaza.

“Mientras otros empresarios taurinos del país, con menos dinero en sus bolsillos pero más imaginación, anuncian festejos aprovechando las fiestas patronales de poblaciones de menos de 100 mil habitantes, la empresa Promezap, de la capital coahuilense (con más de 800 mil habitantes), en la que Guadiana puso al frente a su asesor taurino de confianza, José Rodríguez Luévano, anunció sólo una modesta novillada de selección y una vacada de triunfadores, para dar cerrojazo a un serial de vacadas para aspirantes a novilleros, aderezado con tardes de rodeo en un amasijo taurino-ranchero sin sentido, pues ni a los vaqueros les interesan los toros ni a los taurinos los jaripeos.

“Lo que tanto criticó y denunció de los hermanos Moreira en el poder, enfrascándose en una pugna política contra lo que llamó la ‘monarquía familiar hereditaria en el estado’, lo ha venido implementando monopólica y autocráticamente el mecenas taurino de Saltillo, Armando Guadiana, quien desde hace casi siete años regentea la Plaza Armillita.

“Poco a poco se ha hecho de la mayoría de las acciones del Patronato, hasta completar casi 50% de los títulos de los desinteresados accionistas, quienes han preferido aprovechar las jugosas ofertas del empresario, convertido desde 2009 también en ganadero con la que fuera dehesa de Jesús Cabrera, rebautizada como De Guadiana, y hace un año con la adquisición de El Nuevo Colmenar, del actuario saltillense Francisco Miguel Aguirre.

“Es de extrañar –remata Antonio Santos– que un hombre tan avezado en los negocios no se plantee el espectáculo taurino como otra más de sus operaciones rentables, sino como una simple y costosísima afición. Fuertes inversiones sin plan ni estrategia ni rigor de resultados; sin proyectos taurinos sustentables, medibles, alcanzables o tangibles. O por lo menos memorables. Haber traído a Saltillo a Pablo Hermoso de Mendoza cinco veces y a los jóvenes coletas mexicanos triunfadores en España ni una vez, hace por lo menos dudosa su percepción taurina.”