Con el fin de promover la canonización del padre Pro, en noviembre próximo –al cumplirse 86 años de su fusilamiento– se estrenará en la ciudad de Zacatecas la obra teatral Corona de sangre, que narra la vida y el martirio del jesuita zacatecano.
El sacerdote Héctor Rodríguez, encargado de la puesta en escena de la obra de Luis G. Basurto, aclara de entrada:
“El objetivo de este montaje es promover la causa del padre Pro y también dar a conocer su vida. Podemos decir que será una forma de evangelizar a través del teatro, puesto que cualquier mártir es un evangelio viviente. Ese es el único propósito. No nos mueve ningún fin de lucro”.
–¿Cuándo se estrenará la obra?
–En noviembre próximo, para coincidir con el aniversario de su fusilamiento, ocurrido en noviembre de 1927. Los ensayos los iniciamos el pasado mes de abril. Y estamos ensayando escena por escena.
Rodríguez indica que en el montaje participarán 25 actores, ninguno de ellos histrión profesional, pero sí con experiencia en pastorelas y otras dramatizaciones de corte religioso.
“Yo mismo interpretaré el papel del padre
Pro, pues conozco muy bien la obra. Hace
años participé en una representación que montamos cuando estudiaba en el seminario de Guadalupe, Zacatecas, que por cierto está muy cerca de la casa donde nació el padre Pro”.
–¿Fue aquella obra una representación estudiantil?
–Sí. Y se presentó incluso en el auditorio del seminario, aunque después llevamos la obra a Colotlán, Jalisco, donde la representamos en un cine. No la montamos actores profesionales ni en un gran teatro.
–¿Y en qué teatro de Zacatecas la presentarán en noviembre próximo?
–Ahora sí aspiramos a un foro importante; queremos presentarla en el teatro Calderón, una joya arquitectónica e histórica de la capital del estado. Es un teatro muy elegante con 509 butacas. Se ajusta al espacio que necesitamos. Otras opciones podrían ser el teatro Ramón López Velarde o quizá el teatro del museo Felguérez, aunque este último es muy pequeño. En fin, todo depende de las pláticas que tengamos con los encargados de esos teatros. Eso lo haremos más delante.
Luis G. Basurto escribió Corona de sangre en diciembre de 1989. Un año antes, mientras realizaba la investigación histórica sobre Pro, el dramaturgo contó a este semanario sus motivos personales para abordar al personaje; siendo un niño de siete años, durante la persecución callista, su abuela lo llevaba a las misas clandestinas celebradas por el jesuita en casas de algunas familias de la Ciudad de México. “Yo estuve muy cerca de él, viéndolo pero sin conocerlo”, dijo.
Años después, Basurto conocería en un hotel de España al general Roberto Cruz, el encargado de fusilar al mártir. Cruz “me provocó un estremecimiento, no sé si de horror o de antipatía”, contó el dramaturgo.
Y adelantó entonces que su obra se titularía Corona de sangre por la sangre derramada de Pro que quiso “imitar a Cristo”, pero también en homenaje a su maestro Rodolfo Usigli, quien escribió Corona de sombra, alusiva a la tragedia del imperio de Maximiliano; Corona de luz, sobre la Virgen de Guadalupe, y Corona de fuego, sobre Cuauhtémoc (Proceso 614).
Editada por Grijalbo, la obra de Basurto consta de dos actos y 16 escenas, en las cuales va relatando, como él mismo lo dice, la “vida, pasión y muerte del padre Pro”: comienza cuando Pro estudiaba en un colegio de jesuitas de Nicaragua, en 1922, y concluye con su fusilamiento.
En el mismo texto de la obra teatral, Luis G. Basurto dejó instrucciones de que ésta debería montarse con el fondo musical que le arregló ex profeso el compositor mexicano José Antonio Alcaraz, quien por cierto fue colaborador de este semanario.
Sin embargo, el sacerdote Héctor Rodríguez, quien ahora presentará la obra, señala que desconoce esa musicalización de Alcaraz:
“No conozco esa música. Y yo necesito un fondo que se remonte a la música que se escuchaba en los tiempos y en los ambientes de Pro, hace más de 80 años. Con esta idea, ya le encargué la musicalización al compositor Luis del Hoyo, maestro de la Escuela de Música de la Universidad Autónoma de Zacatecas. Él está en total libertad de hacer lo que quiera”.
Párroco del templo de Cristo Rey, en la ciudad de Zacatecas, Rodríguez señala que los actores no cobrarán ni un centavo y la producción correrá a cargo de los fieles zacatecanos. Comenta:
“Los vestuarios, el mobiliario, la escenografía y toda la producción saldrá de la cooperación de nuestros fieles, que están muy entusiasmados en ver puesta la obra.”
–Puro amor al arte.
–No, puro amor a Cristo Rey y puro amor al padre Pro. Algunas de sus reliquias ya están recorriendo Zacatecas. Esperamos verlo muy pronto en los altares.








