Deplora el asesinato del maestro Alonso González Núñez

Señor director:

 

El reciente asesinato del maestro Alonso González Núñez significa una gran pérdida para el estado de Chihuahua. Se nos ha ido un buen hombre, alguien preocupado por la creación, el apoyo y la difusión de la cultura en el norte de México –labor con la que pocos se comprometen.

Interesado en las artes, la filosofía y la docencia, gustos que compaginó con su trabajo de profesor y funcionario universitario, logró dejar una impronta significativa en nuestra comunidad. En la década de los 80 y parte de los 90, el maestro impartió clases de filosofía en el Colegio de Bachilleres de Chihuahua. Una tarea difícil de cumplir que requiere, más que instrucción y buena memoria, vocación y convicción inquebrantables.

Tuve el privilegio de ser su alumno, y siempre lo consideraré un ejemplo. Aquellas sesiones en las que hablaba de Heráclito y del sentido de la vida humana, de las reflexiones de Epicuro sobre la felicidad y de muchos otros temas permitían sobrellevar la superflua adolescencia meditando en asuntos que en realidad valían la pena. Él nos enseñó que filosofar es vivir; sobraban la palabrería y las poses intelectualoides.

Siempre que tengo oportunidad, agradezco al maestro haberme iniciado en la filosofía como oficio y forma de vivir. Lamentablemente hoy lo hago de nuevo en una circunstancia trágica.

La muerte es parte de la vida… Nadie puede sumergirse dos veces en el mismo río… Si fuéramos griegos, estaríamos charlando en un jardín sobre filosofía… con cuánta paciencia nos eran explicadas estas cosas. Descanse en paz Alonso González Núñez, maestro, amigo y colega.

 

Atentamente

Doctor Jorge Ordóñez Burgos

Profesor-investigador