No tan incierto se antoja el futuro del Chepo de la Torre tras la derrota de la Selección mexicana de futbol ante Panamá, y el caso no es nada raro en el ámbito de la mediocridad futbolística nacional. Esta dinámica de frustración ya es muy conocida en México: Hasta hace unos meses los medios exaltaban su trabajo, pero luego de varios resultados adversos se encuentra al borde del linchamiento… No importa cuánta gente se manifieste por la permanencia o el despido del entrenador, puesto que quienes toman la decisión son los propietarios de los clubes; es decir, los verdaderos dueños del balompié nacional.
En franco desplome, José Manuel Chepo de la Torre transita entre claroscuros: En dos años y nueve meses al frente de la Selección nacional de futbol su labor adquirió ribetes de repudio popular y pasó de ser el entrenador más exitoso –13 victorias y cinco tropiezos en 18 juegos de Copa Oro y eliminatorias mundialistas–, al de peor balance en partidos oficiales.
La suerte le cambió tan repentinamente que tras imponer récord como el entrenador de la Selección con la marca más prolongada sin derrota, ahora su racha negativa parece no tener fin.
Con la culminación de dichas eliminatorias en puerta y el boleto para Brasil 2014 en riesgo, el proyecto de este director técnico tocó fondo: ha fracasado por igual en dos torneos consecutivos –la Copa Confederaciones Brasil 2013 y la Copa Oro– y con dos selecciones distintas: el “equipo mayor” y la Selección alterna, ésta última protagonista de su más reciente descalabro en Estados Unidos. Más aún: el grupo de jugadores no le responde en ninguno de estos proyectos, como tampoco ha ocurrido en las eliminatorias rumbo al próximo Mundial.
En cuestión de meses Chepo perdió el control de la situación en un deporte donde se privilegia el negocio. Al menos así ha sido desde que Justino Compeán, antiguo empleado de Televisa –consorcio que ha regenteado el futbol en México durante las últimas seis décadas–, preside la Federación Mexicana de Futbol (Femexfut).
Compeán encabeza el proyecto de la Selección nacional, cuyo valor estimado es de 85.5 millones de euros –cerca de mil 400 millones de pesos–, según el portal especializado Transfermarkt, que la convierte en la más cara de la historia. Tan sólo Javier Chicharito Hernández, delantero del Manchester United, se constituye en el principal activo, pues su valor de mercado se estima en 22 millones de euros, contra los 16 millones 750 mil euros de toda la selección de Honduras.
Este lunes 29 Compeán recibirá en su residencia de San Jerónimo a los dueños de los clubes del futbol nacional para decidir el futuro del director técnico. En ese encuentro, convocado con urgencia, también se discutirá la permanencia del director general de Selecciones Nacionales, Héctor González Iñárritu, quien apenas en junio pasado ratificó a De la Torre en medio de otro escándalo en la Selección, esa vez en la Copa Confederaciones:
“Es la primera vez que no logramos un objetivo. Confío en el trabajo del Chepo. Estamos unidos y no hay pláticas con ningún entrenador; no he visto a nadie y tenemos todo el apoyo de la gente de la federación. Es un gran grupo que nos ha dado muchas satisfacciones, pero estamos en un bache y se trabajará fuerte para salir de esto”, aseguró González Iñárritu en conferencia de prensa convocada para aclarar el caso de nueve integrantes de la Selección y del cuerpo técnico acusados de “festejar” la derrota frente a Italia en un centro nocturno de Río de Janeiro.
De la Torre firmó con la Femexfut un contrato hasta la Copa del Mundo Brasil 2014. Y mientras los directivos analizan cómo rescindir ese acuerdo, se conjetura que podrían reemplazarlo con su auxiliar Luis Fernando Tena, quien condujo a la Selección Sub-23 a la conquista de la medalla de oro en los Juegos Olímpicos de Londres 2012.
La debacle
Entre tantas especulaciones también se habla de la eventual llegada de Tomás Boy, del argentino Marcelo Bielsa o del holandés Guus Hiddink, exentrenador de Holanda, Corea del Sur, Australia, Rusia y Turquía, así como del Chelsea, PSV Eindhoven, Valencia, Real Betis, Real Madrid y el ruso Anzhi Majachkalá (renunció a este último apenas el pasado lunes 22).
Al parecer el único que no oye las voces de rechazo es el propio De la Torre, quien se hizo cargo de la Selección el 18 de octubre de 2010. El “fuera Chepo” se escucha en todos los círculos y en todos los medios del país. Sin embargo, el timonel se aferra al puesto.
“Tengo contrato por todo el proceso. La gente que me contrató me puede decir esa situación… los que mandan son los dueños. Lo hemos explicado muchas veces”, aseguró en conferencia de prensa el miércoles 25, una vez eliminado el equipo mexicano en la Copa Oro como resultado de su segunda derrota ante Panamá. Nunca antes la Selección nacional había perdido ante el país centroamericano.
El entrenador abundó: “Esto no se acaba, esto sigue y es así… confío en el futbolista mexicano, en todo el proyecto, en todo el proceso de selecciones. Si no lo tuviera claro no le hubiera entrado”.
Pero no sólo ha perdido el respaldo de los propietarios y presidentes del futbol mexicano. Los aficionados también están que truenan contra él por su bajo rendimiento y no cesan de manifestarse en las redes sociales con mensajes cargados de burlas para exigir su renuncia o su cese.
Incluso Cuauhtémoc Blanco se sumó a las duras críticas contra el seleccionador nacional. El jueves 25, al ser abordado en el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México, expuso: “Ya lo dije hace rato: no es un desastre. Es un desmadre lo que pasa con la Selección”.
Blanco, quien milita en Lobos BUAP de la Liga de Ascenso, reclamó a los seleccionados nacionales: “Creo que sí (la Selección tocó fondo). La verdad, se pasaron al perder dos veces contra Panamá; para mí sería vergonzoso pero daría la cara. Cuando estuve en la Selección me rompía el alma en el campo”.
Insistió: “Hasta ganas me dan de volver a la Selección nacional. Si no se clasifica hay que suicidarse. Es increíble no clasificar cuando hay tres boletos en la zona de Concacaf”.
Y lanzó un reclamo a la prensa: “Ustedes han crecido a los jugadores. Algunos tienen la culpa por darles esas facilidades que no merecen. No veo a jugadores que corran y luchen. Ni amor le han de tener a la Selección mexicana. Estoy bastante molesto por lo que está pasando con la Selección. Soy mexicano y me duele”.
Manuel Lapuente, quien tuvo como auxiliar técnico a De la Torre cuando coincidieron en el América, salió en su defensa el jueves 25: “Si lo que quieren es la cabeza del Chepo es un absurdo. Hace dos años la prensa lo alababa. Yo les llamo traidores. Estoy con él y no me echo para atrás. Pedir su cabeza es absurdo. Lo importante son las eliminatorias.
“El año pasado eran puras alabanzas para él. ¿Ahora quieren su cabeza? El futbol no es así, hay que aprender. Como las barras de los equipos, hay que estar en las buenas y en las malas. Eso me da tristeza y coraje. Están equivocados.”
El mismo día, el portero de la Selección, Jonathan Orozco, declaró: “Nos la tenemos que tragar toda”, y advirtió a la prensa, reunida en el aeropuerto de Monterrey: “No son los medios ni la gente los que deciden; serán los dueños quienes determinen si hay cambio de entrenador. Por mi parte estoy muy agradecido… y a seguir trabajando”.
Punto de quiebre
También el jueves 25 el suplemento deportivo Cancha publicó un sondeo realizado entre aficionados del país: 86.3% consideró que el entrenador “debe irse” y 13.7% se manifestó por su continuidad.
Dentro de cinco semanas De la Torre, si lo permiten los directivos, afrontará el desafío de asegurar el boleto de la Copa del Mundo de 2014 tras el pobre desempeño del tricolor en la Copa Confederaciones, la Copa Oro y su calvario en el actual hexagonal final de las eliminatorias de la Concacaf.
Ni la más reciente eliminación frente a Panamá en la Copa Oro en la ronda de semifinales, ni la temprana eliminación en la fase de grupos en la Copa Confederaciones es tan apremiante como el mal momento que la Selección vive en el hexagonal final de las eliminatorias mundialistas rumbo a Brasil. En este evento la Concacaf reparte tres boletos de manera directa, y medio pase más a definirse en un repechaje contra Nueva Zelanda.
Completados seis de los 10 juegos del hexagonal, México está en situación comprometida. Sólo pudo ganar un partido (con marcador de un gol a cero) de visitante a Jamaica en mayo pasado, en la sexta fecha. El resto, cinco empates para sumar ocho puntos, con tres goles a favor y dos en contra.
El conjunto nacional se encuentra en la tercera posición, abajo de Estados Unidos (13 unidades) y Costa Rica (11), pero a sólo un punto de su inmediato perseguidor, Honduras, y a dos del equipo que le ha tomado la medida, Panamá, con el que tampoco ha podido establecer diferencias en esta fase clasificatoria.
Más aún: de los tres partidos que jugó en territorio nacional, la Selección mantiene un triste historial: hasta ahora no ha ganado ni uno. Y lo que es peor, tampoco ha marcado un solo tanto en su casa, el Estadio Azteca. Es un rendimiento muy pobre, sobre todo si se toma en cuenta que a México se le considera el “gigante” de la Concacaf.
En su condición de local rescató un apurado empate sin anotaciones frente a Jamaica el pasado 6 de febrero. Este resultado lo repitió el 26 de marzo frente a Estados Unidos, y también revivió el episodio en su juego contra Costa Rica el 11 de junio.
El próximo 6 de septiembre podría revertir la historia hasta ahora desfavorable. El rival en turno es Honduras; luego, el 10 de ese mismo mes, se enfrentará a Estados Unidos; el 11 de octubre a Panamá, y cuatro días después a Costa Rica.








