Esperanza y mito

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Nadiezhda Mandelstam escribió Contra toda esperanza. Memorias (El Acantilado. Col. Memorias No. 258; Barcelona, 2012. 656 p.), donde rememora fundamentalmente su relación con el poeta Ósip Mandelstam.

En 1921 se casaron y en 1934 Ósip fue arrestado por un poema satírico contra Stalin, aunque en su poesía siempre cuestionó la prepotencia y arrogancia de los políticos comunistas así como el terror que ejercían en la vida cotidiana, el trabajo, el barrio, la escuela, la taberna… lo cual provocó el sometimiento de muchos hombres. La actitud le valió varios encierros en campos de trabajo forzado hasta su muerte en 1938.

Las vicisitudes por las que ambos pasaron y luego cada uno de ellos son relatadas por Nadiezhda, quien fue expulsada de la URSS hasta que en 1956 regresó a Moscú, en donde comenzó a escribir sus recuerdos y difundir los poemas de Ósip que había copiado y escondido, así como memorizado.

Contra toda esperanza es un canto a la lealtad y al amor. Nadiezhda siempre apoyó al poeta en las difíciles situaciones, protestó por su encierro y encaró a las autoridades. Ósip le cantó al afecto y solidaridad que recibió, y le dio lo que tenía: ternura. Las remembranzas son también una denuncia de la despótica forma de gobierno soviético que reprimió, entre otros, a escritores como Boris Pilniak, Isaac Babel, Anna Ajmótova, Nikolai Bujarin, Boris Pasternak y Marina Tsvetaieva. Sin duda alguna, un texto trascendente escrito con pasión y dolor.

 

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Nathaniel Hawthorne (1804-1864) escribió varias novelas consideradas clásicas, como La letra escarlata (1850) y La casa de los siete tejados (1851), así como colecciones de relatos entre los que destacan Cuentos contados dos veces (1837), Musgos de una vieja casa parroquial (1846) y Biografías históricas para niños (1842). En 1838, con su amigo el poeta Henry Wadsworth Longfellow, intentó escribir una versión para niños del mito de la caja de Pandora, pero el proyecto fracasó. Sin embargo Hawthorne continuó con la intención de difundir varias leyendas porque consideraba que les darían a los niños ideas e imágenes para entender al mundo y actuar.

Así creó el Libro de las maravillas. Para niños y niñas (El Acantilado. Col. Narrativa No. 201; Barcelona, 2012, 192 p.), en donde sintetizó y redactó con una prosa accesible algunas de las fábulas. La selección que realizó está conformada por los mitos de Perseo y Madusa (La cabeza de la Gorgona), el rey Midas (El toque de oro), la caja de Pandora (El paraíso de los niños), el viaje de Hércules al Jardín de las Hespérides (Las tres manzanas de oro), el amor de Baucis y Filemón (La jarra milagrosa) y el encuentro entre el caballo Pegaso y su único jinete Belorofonte (La Quimera). Colección imprescindible por su llaneza y atractivo, que aunque dirigida a los niños es recomendable para todo lector.