Una plaza que ambicionan todos

Michoacán está inundado de violencia, de narcolaboratorios, de cárteles. Se lo disputan Los Caballeros Templarios, La Familia Michoacana, el Cártel de Jalisco Nueva Generación, el de Sinaloa, el del Golfo, Los Zetas y los Beltrán Leyva. Lo quieren porque es la puerta de entrada a los precursores químicos y la salida hacia el norte; porque controlarlo es tener un pie en Jalisco y por su geografía, que permite esconder plantíos y “cocinas” de crack.

 

MORELIA, MICH.- Todos los cárteles quieren a Michoacán. Debido a su ubicación, que permite la entrada y salida al Pacífico por los puertos de Lázaro Cárdenas (y su cercanía con Manzanillo, Colima), así como el paso al Bajío y norte del país por la red de carreteras, esa entidad se ha convertido en una de las plazas más peleadas por Los Caballeros Templarios, La Familia Michoacana y el Cártel de Jalisco Nueva Generación (CJNG), aunque también han metido sus manos el Cártel de Sinaloa, Los Zetas, el Cártel del Golfo y los Beltrán Leyva.

En los municipios de las regiones Tierra Caliente y Costa –en los que recientemente han surgido grupos de autodefensa ciudadana– se concentra el mayor número de laboratorios de droga química. Michoacán ocupa el primer lugar del país en la presencia de ese tipo de laboratorios, conocidos como “cocinas”.

 

El dominio de Los Templarios

 

De acuerdo con un estudio oficial al que Proceso accedió, Los Caballeros Templarios –fundados por Nazario Moreno El Chayo, El Doctor o El Dulce– es el principal cártel en la entidad. Controla 41 de los 113 municipios del estado. Sin embargo, su presencia se ha debilitado el último año ante el embate de los integrantes de La Familia y el CJNG.

En 2012, los templarios llegaron a controlar 81 municipios, que colindaban incluso con Guerrero y Guanajuato, pero la pelea constante con los otros dos cárteles y el surgimiento de los grupos de autodefensa en Tierra Caliente y la Meseta purépecha los obligaron a ceder terreno, de acuerdo con reportes de inteligencia.

La guerra por el control de los territorios michoacanos entre los límites de Jalisco, Colima, Guanajuato y Guerrero se puede dimensionar a partir del número de muertos: de junio de 2013 a la fecha se han perpetrado 415 homicidios dolosos, de los que 223 han sido cometidos con armas de fuego, según fuentes de la Procuraduría de Justicia del Estado de Michoacán (PGJEM).

En un estudio realizado por Octavio Ferris –agente de inteligencia federal certificado por la DEA, el FBI y la PGR–, se explica que Los Caballeros Templarios, cuya cabeza visible es Servando Gómez La Tuta, tienen una organización “espejo” de la PGJEM.

“Los Templarios están divididos, igual que la Procuraduría Michoacana, en siete subregiones, cada una de ellas con su jefe. Aunque hace un año y a principios de 2013 controlaban 81 municipios, hoy solamente tienen poder en 41 de ellos, los más importantes de la entidad, incluyendo Morelia, donde manda Luis Valencia Alzate El Chuky, El Tarasco o El Gallo.”

Según este diagnóstico, otros de los cabecillas de esta agrupación son Gregorio Abeja Linares El Güero, en Zitácuaro; en Uruapan está Omar Tafolla Rodríguez El Gory y Pablo Magaña Serrato La Morsa; mientras que en Apatzingán están las principales cabezas del grupo: Enrique Plancarte El Kike, Dionisio Loya Plancarte El Tío, Servando Gómez Martínez La Tuta y Rigoberto Rentería Andrade El Cenizo.

Mientras, La Familia Michoacana –cuyo líder es Chuy Méndez, hermano de El Chango Méndez– controla 18 municipios de la entidad, varios del Estado de México, Guanajuato, Guerrero, Hidalgo y Querétaro.

Nueva Generación manda en 13 demarcaciones, entre las que destacan Jiquilpan y La Piedad, en los límites de Michoacán con Jalisco y Guanajuato.

Aunque ahora se nota más la presencia de los grupos por la pelea del territorio, el crimen organizado ya estaba en el estado desde hacía tiempo. Cuando Lázaro Cárdenas Batel era gobernador del estado (2002-2008) reconoció que las redes del narcotráfico estaban enquistadas en la sociedad desde hacía varios años (Proceso 1510).

El mandatario perredista incluso manifestó a este semanario su preocupación por la existencia de casos, difíciles de probar, de alcaldes o autoridades municipales menores que presuntamente recibían dinero del narcotráfico.

 

La ubicación

 

La entidad es clave para los grupos del crimen organizado porque colinda con la Sierra Madre Occidental, el Océano Pacífico, Jalisco, Guerrero, Guanajuato, Estado de México y Querétaro. Además, los reactivos químicos para producir drogas provienen de Asia y llegan al puerto de Lázaro Cárdenas, el más importante de México en cuanto a carga se refiere.

De acuerdo con informes confidenciales de la Secretaría de Marina, desde la costa michoacana han llegado a salir submarinos cargados con cocaína. Lanchas con doble motor fuera de borda parten de La Tupitina, en el límite de los municipios de Lázaro Cárdenas y Aquila, hacia La Paz, Baja California Sur. Hoy, La Tupitina alberga una base de la Armada de México.

La entidad produce, en las regiones Sierra, Costa y Tierra Caliente, drogas sintéticas como efedrina, crystal y crack –el que dicen que se inventó en la tierra de Los Templarios: Apatzingán, según fuentes de inteligencia.

Además, en Aguililla, Coalcomán, Aquila, Chinicuila, Coahuayana, Tepelcatepec y Sierra de Tumbiscatío se produce amapola, de donde se extrae la goma de opio, que a su vez es la base de morfina y la más contundente de las drogas: la heroína o chiva.

Reportes de la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) aseguran que sus tropas de las XXI y XLIII zonas militares han detectado y destruido decenas de narcolaboratorios, lo que ubica a la entidad en primer lugar en este rubro, arriba de Jalisco y Sinaloa.

La Procuraduría General de la República (PGR) informó por su parte que en 2012 se desmantelaron 938 laboratorios clandestinos, 83 de los cuales eran utilizados para la elaboración de metanfetaminas. Michoacán tiene 388 de los aseguramientos; Sinaloa 225 y Jalisco 177.

Uno de los casos más trascendentes sucedió el 25 de octubre de 2012, cuando soldados del 12° Batallón de Infantería de la XXI Zona Militar hallaron y destruyeron una fábrica de crystal, en la que se aseguraron al menos tres toneladas del enervante, cuyo valor en el mercado era de aproximadamente 300 millones de pesos. El laboratorio estaba oculto en la serranía del poblado Piedras de Lumbre, municipio de Morelia.

Otro ejemplo: el 7 de marzo de 2012, en Parácuaro, soldados detectaron un laboratorio en una cueva, ubicada en la orilla de una barranca de 50 metros de profundidad, frente a unos enormes acantilados de una zona árida y montañosa. Allí había cerca de 200 kilos de crystal ya casi terminado.

La XXI Zona Militar informó que tan sólo en 2012 desmanteló 21 narcolaboratorios, en los que se incautaron mil 500 kilos de “afa”, que es la sustancia base del cristal; 60 mil litros de sustancias químicas; 14 kilos de agentes químicos y cinco mil 845 kilos de crystal, lo que representó una merma para el crimen de más de mil 461 millones 250 mil pesos.

Los informes confidenciales asientan que buena parte de estos centros de producción se ubica en zonas boscosas y de difícil acceso de la meseta purépecha. Un mando militar comentó a Proceso que los narcos instalan las cocinas en esas zonas para evitar que sean vistas por los patrullajes aéreos. Las colocan lejos de la población para impedir que el fuerte olor que producen las delate.

La Marina informó que la creación de estas “fábricas de enervantes” aumentó hasta mil 200%, y desplazó al cultivo y siembra de mariguana y amapola.

 

Reacomodos

 

En enero de este año, el general Daniel Velasco Ramírez, comandante de la V Región Militar, informó de la detención de José Ángel Carrasco Coronel El Changel, sobrino del extinto narcotraficante Ignacio Coronel Villareal Nacho Coronel. El Changel lideraba la banda La Corona.

La detención de El Changel, ocurrida en las inmediaciones de Culiacán, provocó que se rompiera la alianza entre CJNG y la Federación de Sinaloa (cuyo principal integrante es el cártel de Sinaloa o del Pacífico). Ambos grupos querían el control de Guadalajara y municipios conurbados.

Se prevé que esta ruptura entre el CJNG y los afines a Joaquín El Chapo Guzmán y su socio Ismael El Mayo Zambada –denominados Los Coroneles y que eran representados por José Ángel Carrasco Coronel El Changel– dé paso a una escalada violenta, en los próximos meses, en Jalisco, Michoacán y Colima, zonas por donde sale la efedrina y crystal fabricados en los laboratorios de la sierra michoacana de Tepalcatepec, Apatzingán y Coalcomán.

Los Coroneles mantienen el apoyo y el control de la Federación de Sinaloa. Se han aliado a Los Caballeros Templarios y al Cártel del Golfo y disputan las rutas de Colima, Jalisco, Michoacán, Zacatecas y Nayarit.

De este modo, CJNG se ha aliado con La Familia Michoacana y la banda de La Resistencia. Esta unión es la del Cártel del Milenio.

Hasta el momento, esta lucha en particular ya ha afectado a municipios de Jalisco como Pihuamo, Tecatitlán, Jicotlán, Santa María del Oro, Quitupan, Tamazula, Valle de Juárez, Mazamitla, Tizapan, Chapala, Jamay, Zapotlanejo, Tonalá, Tlaquepaque, Zapopan y Ciudad Guzmán, entre otros.

En Michoacán ya dañó a Coahuayana, Tepalcatepec, Tancítaro, Peribán, Buenavista, Los Reyes, Cotija, Jiquilpan, Sahuayo, Cojumatlán de Regules, Marcos Castellanos, Venustiano Carranza, Briseñas, Vista Hermosa, Ixtlán, Pajacuarán, Villamar, Tanhuato, Yurécuaro, Ecuandureo, Numarán, Churintzio y La Piedad.

En Colima, el peor golpe fue dado en Comala, Manzanillo, Cuauhtémoc, Colima, Ixtlahuacan, Tecomán y Armería.

Paralelamente, este conflicto abrió las puertas a Los Zetas. Ahora de nuevo buscan ingresar a Jalisco, como lo habían intentado en 2010 y 2011, cuando se multiplicaron los hechos violentos en Guadalajara. Hoy, según fuentes de inteligencia, Los Zetas pueden formar una alianza. No sería con la Federación de Sinaloa, ya que con ella mantiene la disputa por Tamaulipas, Nuevo León, Durango, Veracruz, Estado de México y Coahuila, sino con el CJNG. Con esto reforzarían sus controles e influencia en las rutas principales de Jalisco (Zapopan, Ciudad Guzmán y Guadalajara), Michoacán y Colima.

Así las cosas, un informe confidencial asienta que la violencia en el occidente del país no cederá en el corto plazo. Sino al contrario.